Este martes 10 de febrero marcó el inicio del periodo de intensificación de saberes en las escuelas de Mendoza, una instancia clave que define el futuro académico de miles de estudiantes. Cecilia Páez, directora de Educación Secundaria de la DGE, analizó el estado de situación de una matrícula que enfrenta el regreso de normativas más estrictas: el fin de la instancia de marzo y la eliminación de la «unidad pedagógica». En un contexto donde el 35% de los alumnos de secundaria están en riesgo de repetir, la funcionaria apuesta a la innovación y a la corresponsabilidad de las familias para revertir las estadísticas.
EL FIN DE LA FLEXIBILIDAD: FEBRERO ES LA ÚLTIMA INSTANCIA
Tras los años de excepcionalidad por la emergencia sanitaria, Mendoza ha normalizado su régimen de promoción. Además, los plazos se han acortado y las exigencias han vuelto a los parámetros históricos, eliminando las mesas de examen de marzo. «Hemos vuelto a la legislación previa a la pandemia. Esto significa que los chicos solo podrán pasar al año siguiente con un máximo de dos espacios curriculares pendientes, incluyendo previas y equivalencias. Ya no existe la instancia de marzo; o aprueban ahora en febrero o repiten si adeudan más de dos materias», dijo Páez a FM Vos 94.5.

«Aunque pensamos que estaríamos más complicados, hoy la estadística nos marca que un 35% de nuestra matrícula de 72.516 alumnos está en esta instancia crítica. Es un número alto, pero hemos bajado la proyección del 50% que teníamos en septiembre gracias al trabajo de intensificación que hicieron las escuelas a fin de año», observó.
AUTONOMÍA DOCENTE Y NUEVAS METODOLOGÍAS
A diferencia de los exámenes tradicionales de una sola jornada, el periodo actual se plantea como un proceso de acompañamiento donde el docente recupera el protagonismo para evaluar según el ritmo de cada estudiante. «No hay una línea única para la metodología del examen; apostamos a la flexibilidad y a la innovación. Hay docentes que generan trabajos prácticos integrales o proyectos de investigación, mientras otros mantienen el esquema clásico de oral y escrito. Nadie mejor que el profesor que estuvo con el alumno todo el 2025 para potenciar su aprendizaje«, sostuvo la directora de Educación Secundaria de la DGE.
«No es una mesa de un día: es un periodo donde el chico puede acreditar contenidos en la primera o en la última semana, según su evolución. Por eso pedimos que los padres acompañen y se interioricen en este proceso; la escuela los tiene cuatro horas, el resto del tiempo la responsabilidad es compartida», opinó.

EL FIN DE LA «UNIDAD PEDAGÓGICA» Y EL FOCO EN LA ALFABETIZACIÓN
Uno de los anuncios más fuertes del inicio del ciclo lectivo 2026 es el cambio de paradigma en el nivel primario, una medida que busca impactar directamente en la calidad con la que los alumnos llegan luego a la escuela secundaria. La premisa es clara: consolidar las bases para evitar el arrastre de falencias pedagógicas.
Un punto central de esta reforma es la lectura obligatoria en 1° grado. La Directora de Educación Secundaria destacó que el Ministro de Educación, Manuel Tadeo García Zalazar , logró un acuerdo en el Consejo Federal para dar por terminada la «unidad pedagógica», aquel esquema donde el alumno tenía dos años para acreditar los conocimientos iniciales. «A partir de ahora, el chico que no aprenda a leer y escribir en primer grado va a repetir. Es una vuelta a la exigencia necesaria para garantizar resultados y asegurar que nadie avance sin las herramientas esenciales», expuso Páez.

En lo que respecta al nivel medio, el foco está puesto en la Alfabetización Avanzada. La preocupación de la DGE radica en la brecha entre la escolaridad y la capacidad de interpretación. «Los censos nos obligan a tomar decisiones. Hoy los jóvenes salen al mundo del trabajo o al nivel superior sin comprender lo que leen. Estamos trabajando fuertemente en la alfabetización avanzada para revertir esta situación y dotarlos de un pensamiento crítico real«, señaló la funcionaria.

Asimismo, el panorama de la Matemática en crisis es otro de los ejes que obligan a repensar las estrategias en el aula. Los datos estadísticos han revelado una realidad preocupante en el nivel secundario: «Las cifras muestran que los chicos de quinto año sabían menos matemática que los de tercero. Esos números nos obligan a repensar todo el sistema bajo un paraguas de innovación educativa, buscando nuevas formas de motivar y fijar contenidos lógicos en los adolescentes», concluyó Páez.







