Vuelta a las aulas: un desafío que requiere prudencia

El gobernador Rodolfo Suarez mantuvo ayer una reunión con el ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta, y ratificó el cronograma de inicio de clases para el ciclo lectivo 2021. En ese sentido, Suarez dejó en claro que la idea es que el 1 de marzo comiencen las clases y que las mismas sean presenciales. No obstante, aclaró que todas las decisiones que se tomen al respecto estarán sujetas a la realidad sanitaria que tenga Mendoza en ese momento.
Más allá de las declaraciones de ocasión, el regreso a clases presenciales presenta hoy un dilema difícil de resolver. Por un lado, la necesidad de que los menores vuelvan luego de 7 meses sin poder estar en las escuelas, con el incremento de la desigualdad, deserción y déficit de los aprendizajes que el cierre supone, y por el otro, el riesgo a la salud de millones de personas que el movimiento de apertura implica. De hecho, minutos antes del encuentro entre Suarez y Trotta, el director general de Escuelas, José Thomas, se reunió con un grupo de padres de alumnos mendocinos que, literalmente, le pidieron “clases presenciales pero seguras”.
En Argentina hay 12 millones de alumnos, un millón de docentes distribuidos en algo más de 6 millones de hogares con 26 millones de personas (madres, padres, abuelos, tíos, hermanos) que conviven con al menos un niño, niña o adolescente en edad escolar.
Muchos estudiantes, padres y madres, y docentes piden hacer todos los esfuerzos por volver a las aulas. Otros, en tanto, reclaman que si se hizo un esfuerzo titánico durante casi un año completo para evitar contagios, ese objetivo no se pierda de vista por volver a las aulas “a como dé lugar”.
Nadie está conforme con la escuela remota: ni la familia, ni los chicos, ni los docentes. También está claro que, pedagógicamente, la potencia de la presencialidad es irreemplazable por la virtualidad.
Los distintos países han abierto y cerrado escuelas, y han probado sistemas mixtos, y lo que queda claro es que la mejor solución a este dilema necesita equilibrio, protocolos, creatividad y un esfuerzo extra.

Compartir

¿Cómo interpreta el escándalo de las vacunas VIP?

Artículo anteriorRobaron dinero en efectivo de una vivienda
Artículo siguienteFrase