Vuelven a preocupar las enfermedades de transmisión sexual

El aumento de las infecciones de transmisión sexual (ITS) como la sífilis tiene en alerta a los equipos de salud de Mendoza. Según aseguran los especialistas, el regreso de una de las enfermedades más antiguas está dado por la falta del uso del preservativo a la hora de mantener relaciones sexuales.
Paulatinamente, el HIV dejó de ser mortal para convertirse en una enfermedad crónica y esto –creen los estudiosos- hizo decaer el uso del preservativo, sobre todo entre los adolescentes. Así fue como también creció el número de casos de clamidiasis, gonorrea o tricomoniasis.
Según datos de la Secretaría de Salud de la Nación, la tasa de pacientes con sífilis paso de 11,7 en 2013 a 50,3 en 2018. La mayoría de los casos se dio en la franja etaria de 15 a 24 años. Aunque en Mendoza aún no se tienen datos específicos porque el Programa de ITS se inició en 2018, sí se sabe que la provincia sigue la tendencia nacional.
Las “ITS” se han convertido en un grave problema de salud pública por las complicaciones y las secuelas que provocan y por la magnitud de sus contagios.
¿Por qué hemos bajado la guardia ante el contagio de estas enfermedades? La causa más común es que el uso de “métodos barrera” ha decaído ya que hay entre nosotros una disminución de la percepción del riesgo al que nos enfrentamos si no nos cuidamos convenientemente a la hora de las prácticas sexuales.
En la misma inteligencia, los especialistas estiman que esa baja percepción del riesgo también afecta a las instituciones sanitarias que han relajado sus acciones y que, hoy por hoy, la mentalidad preventiva institucional no es la de hace algunos años.
Controles periódicos, campañas oficiales de reconcientización de los riesgos con información y entrega de preservativos en forma gratuita y, sobre todo, una vuelta a las medidas de prevención personales aparecen en el horizonte como algunas de las medidas más urgentes a fin de enfrentar un flagelo que creíamos controlado pero que –a la vista está–se encuentra peligrosamente activo.