«¿Quién le hacía la cena a Adam Smith? Una historia de las mujeres y la economía», se titula el libro de la periodista sueca, especializada en política financiera internacional, Katrine Marçal, que pone la lupa sobre un aspecto que está cada vez más presente en los debates sobre el rol de las mujeres en la economía: la tendencia a ignorar el trabajo no remunerado que se realiza en los hogares, es decir, labores que tienen que ver con la crianza, el cuidado, la limpieza y la alimentación.
Históricamente esas tareas estuvieron a cargo de mujeres. Incluso en el hogar de quien es considerado uno de los mayores exponentes de la economía clásica, esas labores las cumplió su madre, Margaret Douglas, con quien vivió toda su vida. En su libro, Marçal recuerda que ella se encargaba de todas las tareas domésticas y que gracias a ella tuvo la tranquilidad, el espacio y el tiempo suficiente para desarrollar su teoría, cuya influencia llega hasta hoy.
No es casual que, para la mayoría de los teóricos de la economía, el único trabajo que es considerado productivo y por lo tanto merecedor de reconocimiento social y valor económico es el que se lleva a cabo fuera del hogar, en la esfera pública. Es más, desde la época en la que vivió Adam Smith y hasta nuestros días prácticamente ninguna escuela de pensamiento económico abordó la cuestión de las tareas de cuidado en el hogar como un factor digno de ser tenido en cuenta a la hora de analizar las relaciones de fuerza en los mercados.
Entonces, si las actividades del cuidado en el hogar, que históricamente estuvieron a cargo de mujeres, no son reconocidas como fuerza de trabajo y generadora de valor no debe sorprender a nadie que en la Argentina, casi 90% de las mujeres llega a la edad jubilatoria sin los 30 años de aportes necesarios para acceder a este derecho
Se trata de un asunto que no debe estar ausente en el debate público y que debe mover a generar cambios para erradicar las desigualdades sociales, laborales, económicas, políticas y culturales que afectan a las mujeres. Más aún en días como estos donde se discuten tópicos como la moratoria previsional y donde, demasiadas veces, los intereses políticos partidarios priman por sobre la justicia.