Aunque las cifras indican una leve recuperación de la actividad, el escenario para la industria nacional continúa atravesado por fuertes tensiones. Mauricio Badaloni, integrante de la Unión Industrial Argentina (UIA), dialogó con Diario San Rafael y FM Vos 94.5 sobre el crecimiento interanual del 12 por ciento en la producción industrial durante junio, pero al mismo tiempo remarcó que se trata de una fotografía parcial, con sectores que aún siguen sin levantar cabeza y otros que pierden puestos de trabajo mes a mes.


“El crecimiento interanual en junio es real, pero también lo es la pérdida de empleo, que ronda entre 1.000 y 1.500 puestos por mes”, detalló Badaloni. Según explicó, esta paradoja se da porque hay industrias que están reconvirtiéndose debido a la apertura de las importaciones, lo que genera una competencia desigual para la producción nacional. “Hay industrias que están perdiendo puestos de trabajo y se están reconvirtiendo, especialmente por la inserción de importaciones”, puntualizó.
Uno de los puntos centrales del análisis que realizó el dirigente industrial tiene que ver con los costos de producción en el país y cómo estos se disparan cuando los productos llegan al consumidor final. Como ejemplo, mencionó el caso de una empresa cervecera: “Producir un litro de cerveza en la Argentina cuesta aproximadamente lo mismo que en Brasil. El problema es cuando vamos al supermercado, ahí nos damos cuenta de la cantidad de costos impositivos que influyen”.
La estructura tributaria argentina, con impuestos que se acumulan en cada etapa de la cadena, termina generando distorsiones significativas. “El IVA es compensable, pero ingresos brutos no lo es. Se multiplica en la cadena hasta llegar a 15 puntos o más”, explicó. Y agregó: “Ahí es donde está el impacto: todo es directo. Por eso todo el mundo coincide en que son impuestos regresivos”.
Si bien el diagnóstico parece claro y compartido incluso por funcionarios, Badaloni indicó que las reformas estructurales que el sector viene reclamando aún no se han concretado. “Las reformas de base no se han hecho, y es ahí donde vemos que es muy complicado competir en igualdad de condiciones”, sostuvo. En ese sentido, comparó el escenario argentino con el de países como Chile o China: “En muchos de esos países no existen ingresos brutos, ni IVA, ni impuestos como los que tenemos acá. El peso del Estado es el problema”.
El costo de la energía también aparece como un factor clave. Según Badaloni, Argentina tiene “la tercera energía más cara del mundo”, lo que representa una desventaja adicional para los sectores productivos. Adaptarse a este contexto requiere inversiones, por ejemplo, en tecnología de generación fotovoltaica, pero la falta de financiamiento asequible lo hace casi imposible. “En Chile te financiás al 6% o 7% en dólares. Acá seguimos con tasas del 36% al 40%. Eso va directo a precios”, afirmó.
Estas diferencias impactan no solo en las empresas, sino también en el bolsillo del consumidor. “Eso es lo que uno le explica a Doña Rosa: ¿por qué la leche o el combustible son más baratos en Chile que en Argentina?”, planteó. Y aclaró que la explicación no tiene que ver con los costos de extracción o producción, sino con los impuestos que se suman en cada eslabón de la cadena.

Al ser consultado sobre los sectores más afectados, Badaloni fue claro: “La metalmecánica está en una situación compleja por la sustitución de importaciones y el aumento del costo energético”. También mencionó a la agroindustria, en particular a los productores de soja, que enfrentan precios internacionales estancados y costos internos en alza. En el caso de Mendoza, señaló además dificultades específicas en bodegas, donde “el costo energético también está erosionando la rentabilidad”.
Frente a este panorama, algunas medidas del Gobierno Nacional, como la reducción de aranceles para la importación de bienes de capital, aparecen como intentos de alivio para el sector. Sin embargo, desde la UIA advierten que su impacto es limitado si no se avanza en las reformas estructurales. “Se han facilitado algunas compras de insumos, pero no tiene impacto positivo si suben todos los servicios por otro lado y las reformas estructurales no se han hecho”, subrayó.
Otro punto que preocupa especialmente en Mendoza es el costo logístico. Según el dirigente, el hecho de estar lejos de los puertos y tener rutas en mal estado encarece el transporte y, por lo tanto, todo el proceso productivo. “La logística encarece al resto de las industrias porque es transversal”, resumió.
En conclusión, el crecimiento de la actividad industrial es una buena señal, pero los problemas de fondo siguen sin resolverse. Para Badaloni, el camino hacia una verdadera competitividad pasa por reformas de fondo: impositivas, energéticas, laborales y financieras. “Hay voluntad política de muchos sectores, pero necesitamos avanzar de forma concreta y urgente”, finalizó.