Entre más de 1.200 vehículos de colección exhibidos en el Hipódromo de San Isidro, una pieza llamó especialmente la atención en la 23ª edición de Autoclásica, el evento más importante de autos y motos antiguos de Sudamérica: una Motom 1953/1954, presentada por la Asociación Civil Vehículos Antiguos de San Rafael.

Fabricada originalmente en Italia, esta motocicleta representa un verdadero ícono de diseño e ingeniería popular. Con un motor monocilíndrico de cuatro tiempos refrigerado por aire, una cilindrada de 50,7 cc y suspensión por rueda guiada, la Motom supo ser símbolo de movilidad accesible en la posguerra europea y una de las grandes protagonistas del auge motociclista argentino en la década del ’50.

La muestra —organizada por el Club de Automóviles Clásicos (CAC)— reúne más de 1.250 vehículos en perfecto estado, desde clásicos argentinos como el Fiat 600, el Torino y el Citroën 2CV, hasta leyendas del automovilismo internacional como Ferrari, Bugatti, Maserati y Jaguar.

En ese contexto, la Motom sanrafaelina se convirtió en una verdadera “perlita” para los visitantes. Su historia combina pasión mecánica, rescate patrimonial y dedicación artesanal, valores que los coleccionistas locales sostienen con orgullo.

En Argentina, esta moto también dejó huella en las pistas: la utilizaron pilotos como el recordado “Polaco” Herceg, quien compitió con ella en los años dorados del motociclismo nacional.

La Autoclásica —que se desarrolló hace unos días en San Isidro— volvió a reunir a miles de fanáticos en torno a la historia, el arte y la emoción que despierta cada motor en marcha. Y allí, entre Rolls-Royce y Porsche, una Motom nacida hace más de 70 años recordó que también en San Rafael hay fierros con historia para contar.