La división juvenil del club sanrafaelino se consagró campeona en el torneo de la Unión de Rugby de Cuyo luego de una final exigente ante Mendoza Rugby. El proceso incluyó viajes constantes, un plantel reducido y un intenso trabajo físico y táctico durante todo el año.
La temporada para la categoría M17 del San Jorge Rugby Club finalizó con una consagración que, según describen desde la institución, es el resultado de meses de compromiso, sacrificio y una estructura de trabajo que logró sostenerse a pesar de múltiples dificultades. El director técnico de la división, Javier Devesa, detalló a FM Vos 94.5 que se trató de “un año duro, bastante agitado” en el que “el esfuerzo de los chicos dio los frutos a fines de año”, un cierre que dejó al plantel “muy contento y satisfecho”.
El torneo, organizado por la Unión de Rugby de Cuyo, exigió al equipo sanrafaelino atravesar varias instancias hasta alcanzar la final, con la dificultad de la distancia que nos separa de la capital mendocina. Ese partido decisivo se disputó en la cancha neutral de Rivadavia y enfrentó a San Jorge con Mendoza Rugby, una de las instituciones con mayor tradición en la provincia. Devesa recordó que fue “un partido muy duro”, en el que la superioridad numérica de los chicos de la división y física del rival representaba un desafío adicional. El marcador final fue 17 a 7, un resultado que el técnico consideró doblemente valioso por el contexto competitivo: “El esfuerzo y lo que hace la familia, el club, todo para poder afrontar estos torneos es muy grande”, afirmó.
Uno de los principales obstáculos durante el año fue la cantidad de jugadores disponibles del equipo sanrafaelino. Según explicó el entrenador, la M17 comenzó la temporada con 22 chicos, aunque varios debieron abandonar por cuestiones académicas vinculadas al inicio de la preparación universitaria. Esto obligó al cuerpo técnico a trabajar con refuerzos de la categoría M16 para completar partidos y entrenamientos. “Las planillas de partidos se llenan de 23 o 26 chicos, y en las finales se inscriben de 23”, señaló. “N nos sobraba nada… es muy meritorio”.

No obstante, la escasez de jugadores no impidió construir un proyecto sólido. Devesa subrayó que el éxito se basó en un “equipo de laburo” con objetivos compartidos y participación activa de un grupo amplio de personas. Destacó la tarea del manager Marcelo Aybar, de los integrantes del plantel superior que colaboran en entrenamientos y de los padres que acompañan de manera constante. También remarcó el rol de las preparadoras físicas: “Tenemos dos chicas que que vienen laburando con los chicos desde chiquitos… se hicieron querer mucho y los chicos las respetaron muchísimo”.
El trabajo físico fue una pieza central del programa anual. El entrenador relató que la pretemporada comenzó a fines de enero y que durante el año se mantuvieron tres entrenamientos semanales: lunes, miércoles y jueves. Los dos primeros días incluían una primera parte “exclusivamente física” de veinte a treinta minutos. Los jueves se destinaban al armado del equipo y la práctica del plan de juego. La preparación técnica, además, incorporó análisis de rivales mediante videos: “Si logramos tener videos de los otros equipos, los analizamos un poquito, dónde estratégicamente hay que atacar, dónde hay que defender”.
El cuerpo técnico buscó potenciar un plantel que, según describió Devesa, no contaba con jugadores de gran tamaño físico, por lo que la estrategia era fundamental. “Cuando ver un partido con un club como el Mendoza, donde tiene chicos realmente grandes y los nuestros nos doblegaban en tamaño, el mérito es doble”, sostuvo, añadiendo que el equipo afrontó esos desafíos con “una actitud tremenda, una garra impresionante”. Para él, la táctica se convierte en un recurso esencial: “Muchas veces tácticamente se trabaja dónde cortar a un jugador que te doblega en tamaño… el tamaño es importantísimo, pero también se neutraliza si uno sabe aplicarlo en la táctica y la técnica”.
Al hablar del crecimiento del deporte en Argentina, Devesa sostuvo que “hay una evolución táctica muy grande”, impulsada en parte por la experiencia de los jugadores de Los Pumas en las ligas profesionales de Francia e Inglaterra. Esa influencia, sumada a la formación continua, contribuye a que los entrenadores locales adapten y modernicen sus métodos: “Soy un fanático del rugby, estudio, leo, veo todos los partidos”, expresó.
Finalmente, el entrenador destacó el rol fundamental de las familias, especialmente por la cantidad de viajes que requiere participar en el calendario de competencia. La logística los obliga a recorrer largas distancias, incluso hacia San Juan cuando el torneo así lo dispone. “Hacemos casi mil kilómetros en el día para poder jugar un partido”, señaló. “El esfuerzo y la valoración a la familia es enorme, es un gasto infernal poder cumplir en este torneo”.
Devesa cerró su participación enviando un mensaje al club San Jorge y a los padres de la categoría: “Han laburado y hemos estado para bancar a estos chicos, que es el doble de esfuerzo de cualquier club de Mendoza”.