El sector farmacéutico de San Rafael atraviesa una tormenta silenciosa según declaran, donde la salud colisiona con una realidad económica asfixiante. Entre el desplome de las ventas y los plazos de pago de las obras sociales que triplican los compromisos con las droguerías, muchas farmacias tradicionales enfrentan hoy el dilema de la supervivencia. Eugenia Moreno, titular de la Cámara de Farmacias de San Rafael, dialogó con FM Vos 94.5 sobre el crítico escenario local, marcado por el cierre de locales, la competencia de las grandes cadenas y la pérdida de beneficios para los jubilados.

La mayor dificultad que enfrentan los farmacéuticos no es la falta de demanda, sino la ruptura de la cadena de pagos, una dinámica que pone en riesgo el stock de medicamentos esenciales. «La situación de las farmacias es prácticamente igual desde hace varios meses y realmente estamos soportando todos los atrasos que tienen las grandes obras sociales como PAMI. La semana pasada recibimos algunos pagos de diciembre y enero, pero el desfasaje es enorme. Las farmacias pagamos a las droguerías a los 15 días, pero recibimos nuestros pagos de las obras sociales entre los 60 y 90 días», declaró Moreno en el inicio del reportaje.   «Estamos ante un panorama sumamente difícil porque somos nosotros los que estamos frente al paciente, y si las droguerías cortan el crédito porque no podemos pagarles, nos quedamos sin medicamentos para vender. Se trata de un equilibrio muy sensible», consideró.

El modelo de la farmacia familiar en San Rafael se enfrenta hoy a una competencia de grandes estructuras que está transformando el mapa comercial del sector

Consumo en baja y el impacto en los jubilados

La recesión económica ha impactado de manera directa en el mostrador de la salud, donde los pacientes han comenzado a racionar sus compras ante la pérdida de coberturas y el constante aumento de precios. Esta situación ha transformado el hábito de consumo de medicamentos, que han pasado de ser una prioridad absoluta a una variable de ajuste en el presupuesto familiar.  La titular de la Cámara de Farmacias local advirtió sobre una caída en las ventas que refleja la profundidad de la crisis. «Las ventas han sufrido una baja promedio del 20% en el último año. Se nota una gran disminución incluso en el rubro farmacéutico, que es donde el paciente tiene una necesidad primaria y no un consumo opcional. Esta tendencia se vio mucho más marcada cuando se perdió el descuento del 100% en ciertos medicamentos de PAMI, lo que obligó a muchos adultos mayores a elegir qué medicación comprar y cuál postergar», explicó.   En cuanto a la evolución de los precios, el sector se limita a trasladar los valores que se fijan a nivel nacional. «Nosotros no somos generadores de precios; nos enteramos del aumento en el mismo momento en que el valor se actualiza en nuestros sistemas. De golpe encontrás que un medicamento aumentó un 2% o un 3% mensual y, como eslabón final de la cadena, simplemente tenemos que trasladar ese costo al público», señaló la dirigente.

Una de las tradiciones más arraigadas en el comercio sanrafaelino está mutando debido a la necesidad de liquidez y los cambios en los hábitos de pago digitales. «En San Rafael la cuenta corriente es algo casi innato, basado en la amistad y en años de conocimiento mutuo entre el farmacéutico y el vecino. Sin embargo, eso está cambiando. Con el auge de las transferencias y el débito, la gente prefiere pagar en el momento para no encontrarse con una deuda acumulada y difícil de medir a fin de mes. Para la farmacia, esto es un alivio porque nos permite contar con el dinero de forma más inmediata frente a una inflación que no da tregua», se sinceró Moreno.

Servicio versus negocio: el avance de las cadenas

El modelo de la farmacia familiar en San Rafael se enfrenta hoy a una competencia de grandes estructuras que está transformando el mapa comercial del sector. Esta presión, sumada a las dificultades financieras, ha derivado en el cierre de locales históricos y ha dejado a otros tantos con el cartel de venta.  «Ya hemos recibido el reporte del cierre de algunas farmacias en San Rafael y hay muchas otras que actualmente están a la venta. Es importante entender que la farmacia no es solo un negocio; es una empresa de servicio que requiere un profesional farmacéutico al frente las 24 horas cuando toca turno, incluso si durante la noche no hay movimiento», indicó Moreno.  Asimismo, destacó el rol de la perfumería y los artículos accesorios como un sostén indispensable para la actividad sanitaria. «La parte de perfumería hoy funciona como un paliativo necesario. Si una farmacia tuviera que vivir únicamente de las recetas o de lo que percibe por las obras sociales, estaría muy complicada. Necesitamos de esos otros rubros para poder financiar y sostener la estructura de salud que permite que el medicamento llegue al vecino», expresó.

La farmacia como pilar del sistema de salud

Para Moreno, la mirada exclusivamente comercial sobre el sector ignora la responsabilidad profesional que implica gestionar un despacho de medicamentos. «Muchos ven la farmacia simplemente como un comercio, pero requiere una inversión constante en personal especializado y el cumplimiento de turnos obligatorios de 24 horas. Es una empresa de servicios de salud. Hoy el desafío es que el farmacéutico de barrio pueda seguir sosteniendo esa atención personal frente a la presión financiera de las obras sociales y el avance de modelos de venta masiva que desdibujan el rol del profesional frente al paciente», concluyó.