El escenario internacional vuelve a condicionar la economía argentina y, particularmente, al sector agropecuario. El conflicto en Medio Oriente generó un fuerte impacto en los costos de producción, principalmente por el encarecimiento de insumos estratégicos como los fertilizantes y el aumento de los combustibles. En este contexto, desde la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) analizaron cómo esta situación repercute en la rentabilidad de los productores y en la estructura impositiva del sector.
“El efecto de la guerra en Medio Oriente claramente golpeó muy fuerte lo que son insumos claves para la producción agrícola”, explicó la economista de FADA, Nicolle Pisani Claro, quien detalló a Diario San Rafael y FM Vos 94.5 que el conflicto generó distorsiones en los mercados internacionales que afectan directamente a la producción local.
Uno de los principales factores es el encarecimiento de los fertilizantes, especialmente la urea. “Entre diciembre y la actualidad, esta urea se incrementó en torno a un 43%, lo que encareció los costos de producción”, señaló.
Este aumento se vincula con el bloqueo del Estrecho de Ormuz, una vía clave para el transporte de petróleo, gas y también insumos agrícolas. “La guerra en Medio Oriente llevó al bloqueo del Estrecho de Ormuz, por donde circula gran parte de lo que es petróleo, gas y también fertilizantes para la producción agrícola”, precisó.
El peso del Estado: La renta agrícola en jaque
El impacto se refleja en el índice que elabora FADA sobre la participación del Estado en la renta agrícola, que mide la carga impositiva sobre cultivos como soja, maíz, trigo y girasol. “Desde FADA cada tres meses medimos lo que es la participación del Estado en la renta agrícola y, a raíz del conflicto en Medio Oriente, este índice lo que nos muestra es un incremento”, indicó. En términos concretos, la presión impositiva alcanza niveles elevados. “Si se analiza el índice, lo que muestra es que de cada 100 pesos de renta agrícola, 72,50 se van en concepto de impuestos nacionales, provinciales y municipales”, explicó, y agregó que el aumento de costos agrava la situación: “A mayores costos de producción, menor es la renta o el resultado que le queda al productor, y el peso de los impuestos termina siendo mayor”.

El caso crítico del trigo
El caso más crítico es el del trigo. “Si ponemos el foco, por ejemplo, en el trigo, que es el que más urea utiliza, el índice ya deja de ser 72,5% y pasa a ser 104%; o sea, el productor tiene que poner plata de su bolsillo a la hora de pagar los impuestos”, advirtió Pisani Claro. Frente a esto, la economista planteó posibles alternativas para aliviar la situación: “Una forma de paliar la situación es, por ejemplo, con la eliminación de retenciones”. Según explicó, el impacto fiscal de esta medida sería acotado: “Son alrededor de 350 millones de dólares en lo que es trigo, que es el 0,05% del PBI”.
“Al productor realmente le podría mejorar el ingreso en torno a unos 40 o 50 dólares por hectárea y paliar un poco la situación que está hoy siendo afectada por el conflicto en el Medio Oriente y el crecimiento de los costos”.
Logística y combustibles
El aumento del precio de los combustibles también suma presión sobre toda la cadena productiva. “Aumentos de combustibles tienen un impacto en fletes, claramente se ven encarecidos”, afirmó, y detalló que “los fletes también mostraron subas que fueron en torno al 8% desde diciembre a marzo”, además de incrementos en tareas como siembra y cosecha. Frente a este panorama, la incertidumbre sobre la duración del conflicto internacional es un factor clave. “No se sabe cuánto puede llegar a durar, y si este incremento en los costos de producción va a durar un mes, dos o tres meses”, expresó, recordando que ya hubo antecedentes similares, como la guerra entre Rusia y Ucrania.
Ventanas de oportunidad
Sin embargo, también aparecen algunas oportunidades. “Se está hablando de una ventana de oportunidades principalmente en lo que es derivados de la soja”, indicó, al tiempo que explicó que la mejora en los precios internacionales podría favorecer las exportaciones argentinas. “Se abre la oportunidad de tener mayores exportaciones de estas producciones desde Argentina”, concluyó.