Tras la inauguración de los 34 kilómetros rehabilitados de la Ruta Provincial 171, que vincula Monte Comán con Jaime Prats, el administrador general de la Dirección Provincial de Vialidad (DPV), Osvaldo Romagnoli, destacó la relevancia de esta arteria para el sur provincial. Con una inversión que superó los 6.900 millones de pesos, la obra no solo mejora la seguridad, sino que optimiza los costos logísticos de la producción primaria.

La rehabilitación de la Ruta 171 demandó una ejecución técnica precisa, utilizando métodos que permiten aprovechar la estructura existente para garantizar una mayor vida útil del asfalto frente al tránsito pesado. «Es una obra muy importante; el eje que vincula fundamentalmente la Ruta Nacional 7 con las ciudades cabeceras», resaltó Romagnoli en FM Vos (94.5).   «Era una ruta con un nivel de uso intenso y estaba muy deteriorada. Básicamente, se levantó toda la carpeta vieja mediante un sistema que tritura el asfalto y se reutiliza como base de apoyo para la carpeta nueva. Además, se trataron banquinas y se ensanchó la zona de camino, lo que otorga un despeje y una visión mucho mayor al conductor», agregó.

La importancia de la conectividad hidráulica

Para asegurar la durabilidad de la inversión, Vialidad Provincial contempla una segunda etapa de trabajos estructurales que se ejecutarán aprovechando los ciclos del riego agrícola en la zona de San Rafael y General Alvear.

«Vamos a continuar trabajando en el encamisado de varias alcantarillas que no pudieron intervenirse antes para no perjudicar al regante. Una vez finalizado el periodo de corta de agua, mejoraremos las embocaduras de los desagües y las conducciones aluvionales», comunicó el funcionario. Según explicó, esto asegura que la conducción transversal de la ruta quede reacondicionada y proteja la estructura vial de posibles daños hídricos a futuro.

El sistema circulatorio de la producción

La jerarquización de la red vial no es solo una cuestión de ingeniería, sino un factor determinante en la calidad de lo que llega a la mesa de los consumidores. A través de una analogía médica, el titular de la DPV explicó cómo el estado de los caminos influye directamente en la cadena de valor, especialmente en el sector ganadero.   Romagnoli señaló que la red de caminos funciona de manera similar al organismo humano: «Las rutas primarias como esta son arterias; las secundarias son venas y las terciarias son capilares. Este proceso de mayor a menor es todo lo que sería el flujo desde la producción, la extracción a través de esa secundaria, la conducción a través de una primaria y finalmente la llegada al lugar de destino», graficó.   Esta fluidez tiene un impacto crítico en la calidad del ganado, ya que el estado del pavimento determina el nivel de estrés de los animales durante el traslado. «Una ruta continua, sin baches que obliguen a acelerar o desacelerar constantemente, hace que la carga no se maltrate ni se agite. El ganado llega con la misma calidad con la que salió de los campos», enfatizó.

Asimismo, la mejora en la infraestructura ha generado un notable aumento del flujo vehicular. Según datos de los controles del ISCAMEN y censos de Vialidad, el tránsito en la zona creció más de un 15% en apenas tres meses.

El administrador general de la Dirección Provincial de Vialidad (DPV), Osvaldo Romagnoli, destacó la relevancia de esta arteria para el sur provincial

Inversión en rutas ganaderas: la lucha contra el desierto

Más allá de las rutas asfaltadas, la DPV mantiene un frente de ataque en los caminos de tierra que se internan en el secano mendocino, donde el terreno presenta desafíos constantes. «Las rutas ganaderas son capilaridades que van hacia campos muy internos y alejados. El trabajo es complejo. Primero buscamos agua para estabilizar el suelo, luego colocamos arcilla para dar plasticidad al terreno arenoso y finalmente material granular», detalló el entrevistado.   «Hoy el productor ganadero está teniendo resultados positivos después de años de esfuerzo. El precio del kilo vivo es bueno y hay una gran expectativa por las lluvias. Queremos contribuir a que el porcentaje de carne que abastece el mercado local suba del 7% actual hacia un 10% o 12%», estimó.

Financiamiento con sentido federal

La obra fue financiada mediante el fondo de resarcimiento derivado de los recursos originalmente destinados a Portezuelo del Viento. «Esta inversión de 4,5 millones de dólares se ha colocado con mucha conciencia técnica. Nos pone muy felices porque traerá prosperidad a la región. El círculo es virtuoso: estar en contacto con el productor nos ayuda a mejorar nuestra prestación, que como empresa de servicio del Estado, es nuestra verdadera vocación”, concluyó.