La alvearense Paula Giménez y el activista de Luján de Cuyo, Lucas Aguilera, encabezaron hoy un acto en el Obelisco de Buenos Aires, donde ofrecieron un extenso testimonio sobre la experiencia que vivieron tras ser detenidos en Libia durante una misión de ayuda humanitaria de remedios y alimentos con destino a la Franja de Gaza, donde palestinos están sufriendo un genocidio a manos del gobierno israelí de Benjamín Netanyahu. Frente a cientos de personas, ambos agradecieron las muestras de apoyo recibidas durante su cautiverio, denunciaron malos tratos durante la detención y reafirmaron su compromiso con la causa palestina.
Visiblemente emocionada, Giménez, originaria de General Alvear, Mendoza, comenzó su intervención agradeciendo a quienes participaron de las movilizaciones que reclamaron por su liberación y la del resto del grupo. Según expresó, el acompañamiento recibido desde distintos países fue un sostén fundamental durante los días que permanecieron privados de la libertad.
«Han sido días muy difíciles. Fuimos secuestrados ilegalmente. Fuimos maltratados física y psicológicamente. Cada uno de esos días sabíamos que en las calles de todo el mundo había movilizaciones y solidaridad», manifestó.
La voluntaria explicó que el objetivo de la misión era transportar ayuda humanitaria y visibilizar la situación que atraviesa la población palestina. «Solamente queríamos llevar ayuda humanitaria, acercar la solidaridad del mundo y mostrar lo que está ocurriendo», sostuvo.
En otro tramo de su discurso, recordó también a los integrantes de la flotilla humanitaria que fueron detenidos y aseguró que tanto la caravana terrestre como la misión marítima perseguían el mismo objetivo: romper el bloqueo y hacer llegar asistencia a la población civil.
Giménez afirmó que, lejos de desalentar la movilización internacional, los hechos que vivieron provocaron una mayor solidaridad. «Lo que pasó fue todo lo contrario: explotó la solidaridad por todos lados. Cada vez nos hacen más conscientes de que el amor salva a los pueblos y de que la lucha es el camino para la liberación», señaló.
Durante su intervención también formuló fuertes críticas al sionismo y cuestionó la posición del Gobierno argentino frente al conflicto en Medio Oriente. «Sigamos luchando por el pueblo palestino y por todos los pueblos que sufren», expresó ante los asistentes.
Antes de concluir, dedicó un especial agradecimiento a las personas que impulsaron campañas por su liberación y a los nueve compañeros con quienes compartió el período de detención.
«Fueron nuestro abrazo, nuestra luz y nuestra fortaleza. Sabíamos que estaban en la calle y eso nos hizo sentir que estábamos vivos y que íbamos a salir. Lo que vivimos quedará marcado para siempre en nuestra historia de lucha», afirmó.
El relato de Lucas Aguilera
Tras las palabras de Giménez, tomó la palabra Lucas Aguilera, quien brindó un detallado relato sobre las condiciones en las que permanecieron detenidos.
Según indicó, atravesaron «30 días muy duros, de los cuales 10 fueron incomunicados», permaneciendo en una celda de reducidas dimensiones. Aguilera describió ese período como uno de los momentos más difíciles de su vida.
«Ahí se nos presentificó la muerte y eso fue una energía que nos empezó a unir», relató.
Explicó que el grupo estaba integrado por personas de distintos países, idiomas y religiones, lo que inicialmente dificultó la comunicación. Sin embargo, aseguró que esa diversidad terminó convirtiéndose en una fortaleza.
«Había un italiano, una polaca, una portuguesa, un uruguayo, una norteamericana, un tunecino… No hablábamos el mismo idioma, pero nos abrazamos y nos hicimos fuertes como grupo», recordó.
Aguilera contó además que realizaron dos huelgas de hambre y una huelga de sed como forma de protesta durante el período de detención, y agradeció el acompañamiento que recibieron desde Argentina.

También sostuvo que, tras recuperar la libertad, comprendió la magnitud de las movilizaciones realizadas en distintos puntos del país para reclamar por ellos.
«Cuando vimos todo lo que había pasado afuera entendimos el enorme apoyo que habíamos recibido. Eso nos emocionó profundamente», señaló.
En el tramo final de su discurso, insistió en que el eje de la movilización debía seguir siendo la situación del pueblo palestino y no únicamente la experiencia personal del grupo.
«Esto fue por Palestina. Queríamos llevar ayuda humanitaria y demostrarle al mundo el bloqueo que existe. Vamos a seguir luchando; no tenemos miedo», expresó.
Finalmente, Aguilera recordó a Taty Almeida, histórica integrante de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, a quien mencionó como una de las personas que acompañó el reclamo por la liberación del grupo antes de su fallecimiento, y agradeció el respaldo de las organizaciones sociales, políticas y de derechos humanos que impulsaron las campañas durante los días que permanecieron detenidos.