El licenciado en Geografía Santiago Mondeja analizó el devastador terremoto ocurrido en Venezuela, explicó por qué fue un fenómeno poco habitual y detalló las diferencias geológicas con Mendoza, donde recordó que la provincia integra la categoría de mayor riesgo sísmico del país.
El terremoto que afectó a Venezuela y dejó miles de víctimas y desaparecidos volvió a poner el foco sobre el riesgo sísmico en distintos países. En ese contexto, el licenciado y profesor en Geografía Santiago Mondeja explicó las características del fenómeno, aclaró por qué el evento registrado fue excepcional y analizó qué diferencias existen entre la situación venezolana y la realidad geológica de Mendoza.
En diálogo con Diario San Rafael y FM Vos 94.5, Mondeja señaló que el fenómeno ocurrido fue un «doblete sísmico», una situación poco frecuente en la que un primer terremoto desencadena un segundo movimiento de mayor magnitud apenas segundos después.
«No es habitual. No ha ocurrido muchas veces, por lo menos en lo que se tiene de registro. Este fenómeno se le llama un famoso doblete sísmico», detalló.
Explicó que el primer movimiento alcanzó una magnitud de 7,2 mientras que el segundo llegó a 7,5 apenas 39 segundos después. Habitualmente, indicó, tras un terremoto se producen réplicas de menor intensidad y no un segundo evento principal de mayor magnitud.
Mondeja también aclaró que pequeñas diferencias en la escala de magnitud representan enormes diferencias en la energía liberada.
«Cuando vos pasás de un 7 a un 8 no estás hablando de una diferencia de solamente un punto. Sería 32 veces más liberación de energía que la anterior», explicó.
El especialista remarcó que la destrucción que provoca un terremoto no depende únicamente de su magnitud. También influyen la profundidad donde se origina, el tipo de suelo sobre el que se encuentra una ciudad y la concentración de infraestructura y población.
En ese sentido indicó que ambos sismos registrados en Venezuela fueron superficiales, lo que favoreció una mayor destrucción, y explicó que los sedimentos blandos presentes en algunas zonas costeras amplifican el movimiento de las ondas sísmicas.
«Dependiendo del tipo de suelo que yo tenga debajo va a ser la magnificación o la atenuación de esas ondas», sostuvo.

Respecto de las imágenes que mostraban edificios completamente derrumbados junto a otros prácticamente intactos, Mondeja explicó que intervienen distintos factores. Entre ellos mencionó la calidad constructiva, el cumplimiento de los códigos sismorresistentes y un fenómeno conocido como resonancia.
«Dependiendo de cómo se transmite la onda a través de los cimientos del edificio, si el edificio llega a entrar en resonancia con la frecuencia que tiene la onda sísmica, puede conllevar a que edificios determinados se terminen cayendo», explicó.
El geógrafo recordó además que Venezuela posee normas de construcción sismorresistente desde el terremoto que afectó a Caracas en 1967, aunque señaló que siempre resulta fundamental el cumplimiento de esos estándares durante las obras.
Consultado sobre si hoy la ciencia puede anticipar la ocurrencia de un terremoto, fue categórico al señalar que aún no existe esa posibilidad.
«No hay hasta el momento la ciencia cierta para decir: ‘para tal fecha va a ocurrir esto’. Lo que sí existen son regiones donde se sabe que hay mayor probabilidad de actividad sísmica porque coinciden con los límites de contacto entre placas tectónicas», afirmó.
Durante la entrevista también explicó las diferencias entre el sistema tectónico venezolano y el de Mendoza. Mientras Venezuela se ubica sobre una falla de transformación entre la placa del Caribe y la Sudamericana, Mendoza se encuentra influenciada por la subducción de la placa de Nazca bajo la placa Sudamericana, un mecanismo distinto que determina otro tipo de comportamiento sísmico y volcánico.
En ese marco desarrolló una extensa explicación sobre el funcionamiento de las placas tectónicas y aprovechó para referirse a uno de los principales atractivos geológicos del sur mendocino: La Payunia.
«Tenemos un campo volcánico que tiene más de 800 volcanes. Es el segundo campo volcánico a nivel mundial», destacó, al explicar que la inclinación con la que ingresa la placa de Nazca debajo del continente favorece la formación de volcanes en esa región.
Finalmente, Mondeja recordó que Mendoza, San Juan y gran parte del oeste argentino integran la categoría de mayor peligrosidad sísmica establecida por el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (Inpres), por lo que insistió en la necesidad de fortalecer la preparación de la población.
«Nosotros estamos en una zona sísmica elevada, en la más alta de la categorización que tiene el Inpres en la República Argentina», remarcó.
Asimismo, advirtió que con el paso de los años la sociedad ha ido perdiendo hábitos vinculados a la prevención frente a estos fenómenos.
«Hemos perdido un poco la cultura sísmica, nosotros los sanrafaelinos, los mendocinos en líneas generales. Esto es una cuestión que se tiene que repasar permanentemente», expresó.
Por último, enfatizó que la preparación individual resulta determinante durante las primeras horas posteriores a un gran terremoto.
«Las primeras 48 horas son cruciales y por lo general la ayuda no llega a esas horas. Tenés que ayudarte vos solo y en algún aspecto tenés que estar preparado», concluyó.