El comportamiento de las exportaciones mendocinas se encuentra bajo un riguroso análisis estructural por parte de los sectores corporativos de la región. Si bien los indicadores locales muestran ligeras mejoras en volúmenes y montos facturados, el ritmo de expansión comercial de la provincia evidencia un rezago respecto de la media nacional y de distritos limítrofes como San Juan.
La matriz productiva netamente agroindustrial de Mendoza, fuertemente ligada a los ciclos climáticos anuales, afronta las consecuencias de extensos periodos de restricciones comerciales, elevados costos logísticos internacionales y una de las cargas tributarias más altas a nivel global. Sin embargo, las medidas de desregulación vigentes, la contención de la variable inflacionaria y la incorporación de regímenes de fomento a la inversión abren una ventana de expectativas para el empresariado local.
Mario Bustos Carra, gerente general de la Cámara de Comercio Exterior de Cuyo (CCE Cuyo), desglosó los factores que limitan el desempeño exportador, analizó el impacto del turismo como generador de divisas y evaluó las reformas estructurales necesarias para consolidar el desarrollo económico.
Desempeño relativo: La comparación con el contexto nacional y el modelo agroindustrial
El análisis sectorial determina que la evolución del comercio exterior mendocino debe evaluarse dentro del conjunto macroeconómico argentino, donde las economías de base industrial sufrieron el impacto de regulaciones restrictivas prolongadas. «Mendoza ha mejorado un poco sus exportaciones, a veces por volúmenes y otras veces por montos monetarios, pero lamentablemente no han tenido el acompañamiento que deberían haber mostrado con respecto a las exportaciones del país en general. Nos hemos quedado atrás no solamente con respecto a los sanjuaninos, quienes llevan más de diez años creciendo muy fuerte, sino con respecto a la mayoría de las provincias de nuestro país. El parámetro nuestro no tendría que ser la provincia vecina; tenemos que compararnos en el conjunto de la nación y analizar por qué motivo las ventas externas mendocinas no crecieron con la misma intensidad», planteó Mario Bustos Carra de entrada.
«Esto es consecuencia directa de nuestra propia economía. Somos una estructura sobre todo industrial y agroindustrial que vino soportando, desde los años 2002 o 2003, una política económica nacional en contra de la empresa y del empresario. Esto no es un análisis de tinte político, es una descripción técnica de la realidad», aclaró.
«Tuvimos periodos complejos, acentuados entre 2019 y 2023 por el impacto de la pandemia y un esquema de economía cerrada que repercutió de manera muy fuerte sobre la rentabilidad de nuestras principales actividades, traduciéndose en una baja de los despachos al exterior. Nuestra composición agroindustrial es la que a veces, así como en ocasiones juega a favor, en este contexto nos juega en contra por su dependencia de factores climáticos y ciclos anuales. En Mendoza las cosechas son anuales; si viene mal una cosecha de lo que sea, no disponés de seis meses más para reponer la producción», indicó.
«En el caso de la ciruela, que es emblemática en la zona sur, se cosecha en febrero y lo que no se recolectó en ese mes no se puede elaborar ni exportar, condicionando el flujo de todo el año. Lo mismo ocurre con el ajo, la vitivinicultura y la olivicultura, a lo que se suma un escenario internacional complejo por los conflictos en Ucrania e Irán que encarecen los fletes mundiales y nos quitan competitividad», dijo a FM Vos 94.5.

El turismo receptivo como exportación de servicios y el posicionamiento del sur provincial
El ingreso de divisas mediante la cadena de servicios turísticos se consolida como un componente esencial de la balanza comercial mendocina, con San Rafael operando como polo de atracción de calidad. «Desde la Cámara de Comercio Exterior de Cuyo mantenemos institucionalmente una visión muy clara sobre el sector turístico: conceptualmente, es una industria productiva y representa una fuente de ingreso de divisas importantísima, equivalente a una exportación tradicional. En su momento mantuvimos conversaciones con la Cámara de Turismo de Mendoza para ver cómo podíamos integrarnos plenamente. San Rafael es la prueba fehaciente de este fenómeno. Tenemos la suerte de contar con oficinas operativas en San Rafael, seguimos muy de cerca su evolución y es notable cómo ha progresado en los últimos 20 años, adaptándose y ofreciendo cada vez mayor calidad y cantidad de servicios», destacó Bustos Carra.
«Esto genera que el público ya distinga el destino de manera autónoma, posicionándolo al tope de las búsquedas para las vacaciones de invierno», apuntó.
«Mendoza es pionera a nivel nacional en el desarrollo del enoturismo y el olivoturismo, estructurando una oferta de servicios de alta gama que atrae de forma constante al visitante internacional. Actualmente, las condiciones macroeconómicas generales y el tipo de cambio quizás no favorecen de manera tan marcada la llegada masiva de turismo extranjero, y esas son las variables que la economía nacional debe ir equiparando progresivamente. Una vez que se solucionen esos desfasajes, toda la infraestructura instalada de la provincia —que es una referencia absoluta en el país— potenciará su capacidad de captación de capitales externos, transformando ese flujo de visitantes en un motor de liquidez directo para la economía regional», amplió.
Reformas macroeconómicas, carga impositiva y herramientas de incentivo a la inversión
El debate sobre las condiciones estructurales de la economía argentina se focaliza en la profundidad de las reformas laborales, la reducción tributaria y la implementación de marcos normativos de fomento corporativo. «Actualmente nos encontramos ante una política económica nueva a nivel nacional y resta verificar si el gobierno puede cumplir con las expectativas que generó respecto a la baja de impuestos, considerando que Argentina exhibe una de las cargas tributarias más elevadas del mundo. Vemos de forma muy positiva la desregulación orientada a facilitar el comercio internacional y la firme lucha contra la inflación, pero son muchos años de distorsiones para corregir en el corto plazo», declaró el gerente general de la Cámara de Comercio Exterior de Cuyo.
«Confiamos en que, a medida que estas variables se estabilicen, mejorarán las condiciones estructurales para Mendoza, permitiendo evaluar el impacto real de sectores dinámicos como la economía del conocimiento, el sector minero y el energético, buscando siempre recuperar la rentabilidad de nuestras bases agroindustriales», enfatizó.
«La adecuación de la macroeconomía para intentar el crecimiento es un debate permanente. Venimos de niveles inflacionarios altísimos, una economía absolutamente cerrada, deudas comerciales acumuladas por importaciones y severas dificultades para ingresar insumos básicos para la industria. Si bien se observan mejoras en ciertas cifras macroeconómicas, la realidad sectorial marca que el derrame hacia la actividad cotidiana todavía no se percibe con la intensidad esperada; hay que tener un poco de paciencia. Para revertir esto se han puesto en marcha instrumentos como el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que resultan indispensables porque sin inversión sostenida no hay crecimiento posible», señaló.
El gobierno debe tomar medidas de corto plazo que profundicen la reforma laboral para facilitar la contratación de mano de obra y reducir el costo impositivo. Como mendocino, le tengo absoluta fe a la resiliencia del empresario local. Mendoza utiliza productivamente apenas un poco más del 4% de su área cultivada por las restricciones hídricas, y con esa superficie sigue siendo una potencia nacional con sus expectativas de desarrollo intactas», remarcó hacia el cierre de la charla.