Han pasado nueve días desde que Real del Padre sufrió una de las peores tormentas de su historia. La magnitud del desastre ha dejado secuelas profundas en el distrito, afectando no solo a los productores locales sino también a cientos de familias que hoy enfrentan la desocupación y la incertidumbre. Ramón Pérez, delegado distrital, relató la dramática situación que atraviesa la comunidad: “La gente está retomando de a poco las actividades en la medida de lo posible, pero hay mucha preocupación porque alrededor de 1.500 trabajadores rurales se quedaron sin trabajo. La tormenta afectó toda la zona productiva del distrito”.
El panorama es desolador. Fincas enteras han quedado destruidas, y en muchos casos, el daño es irreparable. “En algunas fincas hay que arrancar todo y volver a plantar. Es tremendo el panorama”, explicó Pérez. Los trabajadores rurales, quienes dependían de labores culturales propias de la época, se encuentran ahora sin ingresos ni perspectivas inmediatas de empleo. “Inmediatamente después de la tormenta, todo el mundo se quedó sin trabajo porque no hay nada para hacer”, añadió el delegado.
La preocupación no solo afecta a los empleados rurales sino también a los productores, quienes reclaman medidas urgentes al gobierno provincial para enfrentar esta crisis. Según Pérez, “los productores están muy disconformes porque no han recibido respuestas concretas. Se enteraron por versiones que el ministro de Producción, Rodolfo Vargas Arizu, y la vicegobernadora Hebe Casado visitaron la zona y mantuvieron reuniones, pero no fueron informados ni convocados”.
“La única respuesta fue adelantar el pago del seguro agrícola, pero eso apenas alcanza para curar ahora lo inmediato. Después se quedan sin dinero para realizar tareas fundamentales como la poda”, explicó Pérez. Los productores habían solicitado un año de gracia en el pago del agua de Irrigación, pero la respuesta fue negativa. “También pidieron un plan especial para la poda, pero les dijeron que por ahora es imposible. La gente está muy enojada y dolida”, remarcó.
La falta de respuestas agrava la situación social del distrito. Muchos productores están preocupados por el futuro de sus empleados. “Algunas fincas tenían hasta 150 empleados que tuvieron que ser despedidos. Los que tienen personal efectivo intentan mantenerlo, pero tampoco tienen un trabajo estable”, lamentó Pérez.
En cuanto a la infraestructura urbana, los esfuerzos de limpieza y recuperación avanzan lentamente. “Se cayeron entre 300 y 350 árboles en la zona urbana. Ya fueron erradicados, pero todavía quedan hojas y acequias anegadas. Los vecinos están colaborando en la limpieza, junto al personal municipal que trabaja en despejar acequias y plazas. La prioridad fue restablecer el tránsito en las calles, y eso ya se logró”, detalló Pérez.
La combinación de daños materiales, desempleo masivo y falta de asistencia oficial ha dejado a Real del Padre sumido en la incertidumbre. La comunidad espera respuestas concretas y soluciones efectivas que permitan comenzar a reconstruir no solo la producción, sino también el tejido social profundamente afectado.