A 46 años de la desaparición de Oscar Garavaglia en San Rafael, surgió hace unos meses una nueva línea investigativa que renueva la esperanza de su familia y de la comunidad. La búsqueda se centra en un cementerio olvidado dentro de la mina abandonada San Eduardo, donde podrían hallarse pistas que expliquen qué ocurrió aquel 12 de enero de 1979.
El fiscal Javier Giaroli continúa liderando esa reciente investigación que ha enfocado los esfuerzos en la mina San Eduardo, también conocida como mina Picardo. Este sitio, ubicado al este del lago El Nihuil, se caracteriza por su acceso dificultoso y por estar rodeado de desierto. “Es importante no generar falsas expectativas”, declaró Giaroli en 11 de diciembre de 2024 a Diario San Rafael y FM Vos 94.5, y agregó: «En el lugar trabajan antropólogos forenses, bomberos y personal de la Policía de Mendoza, acompañados por guías locales debido a la peligrosidad de la zona».


La familia Garavaglia, tras décadas de espera y desilusiones, mantiene la cautela. Dentro de ese contexto, y al cumplirse este domingo 12 de enero 46 años de la desaparición de Oscar, en diálogo con Diario San Rafael y Fm Vos, Silvia Garavaglia, hermana de Oscar, compartió el sábado sus sentimientos sobre la situación actual: “El fiscal Giaroli tiene la muy buena predisposición para estar investigando y querer llegar a una verdad. Pero es todo muy light, es todo muy, muy, muy light, no tenemos nada certero”. Además, expresó el dolor que atraviesa su familia: “La pérdida de Oscar dejó secuelas muy, muy grandes en nuestras vidas. Nosotros dejamos de ser los mismos, no éramos la familia feliz y contenta que habíamos sido hasta el año 79”.
Silvia también se refirió al rol de la justicia en el caso: “La justicia cuando es tardía no es justicia. Nosotros hemos padecido que la justicia no se acordó de Oscar Garavaglia. La justicia lo dio por desaparecido, lo dio por olvidado y lo dio como caso cerrado”. Insistió en que el pueblo también merece respuestas: “El pueblo argentino merece saber qué pasó, porque fue un operativo muy grande, de muchísima gente que ayudó, que colaboró y sin respuesta”.
Sobre lo que pudo haber ocurrido, Silvia compartió su percepción: “Para mí no fue a propósito, no lo hicieron, fue un descuido de un arma, algo que terminó la vida de Oscar. No creo que lo hayan hecho a propósito, pero que sí fueron ellos los responsables”, en referencia al grupo que fue a El Nihuil con su hermano. Recordó un hecho clave que alimenta sus sospechas: “La cadena que usaba Oscar permanente, que no se la sacaba ni para bañarse, apareció en el cuello de la señora de Nardoni, madre de uno de los integrantes del grupo. Ahí está el delito, ahí está por qué ella tenía esa cadena”.
La teoría familiar sostiene que, tras un accidente, los amigos de Oscar habrían ocultado su cuerpo y sellado un pacto de silencio. “Eran todos menores de edad. El único que vive es Vidalled, que vive en Córdoba, es arquitecto y vive en Córdoba, es el único que puede hablar y decir la verdad”.
Silvia recordó a su hermano como “muy bueno, inocente, con sus 17 años, más hablando de aquellos años que éramos más que inocentes, en la década del 80 éramos re inocentes, éramos gente muy sana, no teníamos problemas, no había tanta desesperación por vivir la vida, éramos tranquilos todos”.
Garavaglia agregó que aquella “fue una época inolvidable, fue una época linda, él era muy muy sano en su forma de actuar, iba al colegio de los hermanos Maristas, tenía a sus compañeros, el grupo que lo acompañó eran todos vecinos y amigos del barrio. Nosotros apuntamos a ellos, porque ellos fueron los últimos que lo vieron, fueron los últimos que lo vieron y después que todos murieron en circunstancias horribles, todos muy jóvenes y situación muy fea, o sea no hubo justicia de los hombres, pero la justicia divina los torció para toda la vida, para ellos y para el resto de su familia”.
Silvia aclaró que no busca venganza: “No le he deseado el mal a nadie, a nadie de ellos le he deseado el mal, ni se lo desea a un peor enemigo, pero deseo y pido por favor saber la verdad, solamente saber la verdad y donde descansan los restos de Oscar, para poder cerrar nuestras vidas”.
A más de cuatro décadas de la desaparición de Oscar Garavaglia, la búsqueda de la verdad sigue siendo un objetivo irrenunciable para su familia y la comunidad de San Rafael.