De los muchos y variados balances que se conocieron a propósito del primer aniversario del presidente Milei en la Casa Rosada, hay uno que impacta de lleno en la actividad que realizan esta y miles de empresas de comunicación del país. Se trata del relevamiento que hicieron desde la Universidad de Buenos Aires (UBA) a través de la Carrera de Ciencias de la Comunicación, con la colaboración de asociaciones de trabajadores de prensa, y que expone la afectación a la libertad de expresión durante este primer año de gestión del libertario.
«Hay una serie de iniciativas concretas cuyo denominador común es la concepción del Estado como obstáculo a la acción de los poderes fácticos. El vaciamiento y los intentos de cierre de medios de comunicación y organismos públicos vinculados con la comunicación y la cultura han sido una constante», señala el informe. Y agrega con tono de advertencia, el «notable el debilitamiento de las voces de mujeres y disidencias sexogenéricas» en los medios.
La Carrera de Comunicación investigó y acopió información junto con la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (Fatpren) y el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (Sipreba) para nutrir el estudio.
«Censura, hostigamiento, precarización y despidos a periodistas; violencia y criminalización contra personas que toman la voz pública; retracción de políticas de comunicación y desmantelamiento de medios y organismos públicos; obstáculos en el acceso a la información pública; asignación discrecional de fondos publicitarios; ciberacoso y vigilancia digital, son algunos de los grandes ejes para dar cuenta de los hechos ocurridos desde la llegada de Javier Milei a la presidencia en materia de libertad de expresión», señala el informe.
Son actos y gestos cotidianos que todos ven, lo perciben, lo actúan, o peor: lo sufren. Por ahora, hay que admitirlo, la población en general no se indigna por los ataques oficiales a la prensa, casi como sin reparar en que allí reside gran parte de su defensa frente a los absolutismos.