La incertidumbre económica que atraviesa Argentina genera gran expectativa sobre el rumbo que tomarán las principales variables en el año 2025. En este contexto, el reconocido economista Daniel Garro compartió su visión sobre los desafíos que se avecinan en materia de inflación, dólar y cepo cambiario.
En diálogo con FM Vos 94.5, el especialista anticipó que la eliminación del cepo cambiario será un proceso complejo y gradual, aunque necesario para lograr una recuperación económica sostenida. «La verdad es que durante estas últimas semanas no hubo cambios muy rotundos, aunque el gobierno durante este tiempo de gestión ha logrado resultados macroeconómicos muy importantes. Lo que pasa es que todavía queda mucho camino por andar, sobre todo si se tiene en cuenta todo lo que se recibió como herencia. Desde un comienzo, la solución de todos esos problemas implicaba un gran desafío. Queda todo un inconveniente de stock y de flujos, por eso la salida del cepo cambiario se está haciendo de una manera muy gradual», observó Daniel Garro al inicio de la nota.
«La Argentina hoy presenta un escenario de curva invertida, donde los títulos de corto plazo ofrecen tasas más altas que los de largo plazo. Eso significa que se necesita que haya remuneraciones más altas en ese tipo de inversiones. El gobierno tiene que lograr que la gente comience a confiar un poco más para invertir en bonos más largos. Si una persona coloca un bono a cinco años, ante un hipotético fin del control de cambio no va a salir corriendo a buscar dólares para resguardarse. Ese es el problema de stock y flujo al que suele referirse frecuentemente el ministro de Economía, Luis Caputo. Por eso, el proceso de salida del cepo es lento», expresó.
Luego, teniendo siempre en cuenta estas variables, anticipó cuál podría llegar a ser el escenario inflacionario de los próximos meses. «Si los precios siguen desacelerando seguramente el «crawling peg» (devaluación administrada) irá bajando, sobre todo por la convergencia de los tipos de cambios que hubo. Hoy casi todos los tipos de cambio son similares. Esto se debe más que nada a que hay una fuerte restricción de pesos. El pequeño desafío del gobierno será ver qué sucederá cuando todos esos pesos vuelvan en febrero al mercado. Cuando tenés una tasa que se incrementa un poco a largo plazo se traduce en que cualquier intento de corrida bancaria se puede desvanecer. Ese es el indicador que le da la pauta al gobierno de que el problema del stock y flujo (obligaciones como pago de deuda) se ha comenzado a solucionar. Por ahora esta convergencia en el tipo de cambio se da porque la oferta de pesos ha mermado, se dejó de emitir dinero. El proceso va bien encaminado, pero el trayecto es largo. Por otra parte, hay que ver cómo impacta la reestructuración de los precios relativos de los servicios públicos», analizó Garró.
A su vez, examinó las políticas de reducción de las tasas de interés que viene aplicando el Banco Central. «La reducción de la tasa de interés busca que se reactive la demanda de préstamos, porque en cierta medida es una demanda indirecta de pesos. Todavía en ese aspecto hay dificultades puesto que la gente y las empresas no se animan a invertir. Por eso tampoco toman bonos a largo plazo. El país necesita inversiones, para que las mismas se cristalicen los bancos tienen que otorgar créditos. Lo que sucede es que hoy en la economía no existe el ahorro genuino, todo lo que hay apalancado en los bancos es emisión monetaria vieja. Eso genera un conflicto, porque tenés un incremento de oferta de préstamos que no es producto de un ahorro natural, al contrario, durante estos meses hubo un desahorro que se debió a la reestructuración de los precios relativos», sostuvo el economista.
«La gente tuvo que sacar sus ahorros para pagar los servicios de luz y gas, la plata no alcanzó. Aunque ese nivel de desahorro se fue frenando un poquito con una tenue recomposición salarial, todavía no existe el ahorro genuino. Lo que sí ha logrado el gobierno establecer con cierto éxito es el RIGI y el blanqueo de capitales. Las inversiones que se dan vienen únicamente por ese lado. Si el gobierno en el 2025 logra bajar el gasto público es probable que haya una reducción en la parte impositiva. Para ello, los municipios y provincias deben colaborar en la reducción del gasto. Siempre hay que tener en cuenta que la administración de Javier Milei no va a dejar de lado el superávit fiscal, necesita ese saldo para pagar los vencimientos de deuda. Le quiere demostrar al mercado que Argentina paga, así el Riesgo País baja y el costo de capital también. Con esas variables estables se pretende que las inversiones comiencen a ser rentables más rápidamente», aseguró sobre el cierre de la comunicación.