Según datos recientes, las bodegas abiertas al turismo han crecido un 57,5% en los últimos seis años, consolidando a la provincia como un destino de referencia a nivel nacional e internacional. Pablo Asens, vicepresidente de la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR), brindó detalles sobre este fenómeno, sus logros y los retos aún pendientes.
“El crecimiento ha sido más que importante, como reflejan los datos, y más todavía si miramos hace 25 años atrás. En el año 2000, en Argentina había una decena de bodegas abiertas al turismo; hoy tenemos casi 400. Este crecimiento ha sido exponencial”, manifestó Asens a Diario San Rafael y FM Vos 94.5. Además, señaló que el enoturismo se ha convertido en una “actividad estrella”, dinamizando no solo la vitivinicultura, sino también sectores como la gastronomía y la hotelería.
San Rafael, uno de los polos clave del enoturismo en Mendoza, alberga actualmente 22 bodegas habilitadas para recibir visitantes. Asens explicó: “En 2004, teníamos solo seis bodegas abiertas al turismo. Parecíamos un complemento al turismo tradicional, pero hoy somos una actividad principal. El turista ya no viene solo a conocer Valle Grande o el Cañón del Atuel, sino también a visitar nuestras bodegas”.
El impacto de San Rafael en el enoturismo provincial es contundente: “El 30% de los turistas que visitan bodegas en Mendoza eligen las de San Rafael. Además, cuatro de las diez bodegas que más turismo reciben en Argentina están aquí”, detalló. Este logro, dijo, se debe a que la oferta turística genera demanda: “Cuando ponemos algo atractivo, los turistas comienzan a venir. Esto es como Las Vegas, que construyó un casino en medio de la nada y atrajo a miles. A medida que ofrecemos más y mejores servicios, tenemos más visitantes”.
A pesar del éxito, el vicepresidente subrayó la necesidad de superar obstáculos. La conectividad es uno de los principales desafíos: “Cuando hablamos de conectividad, no solo nos referimos a vuelos, sino también a caminos productivos y cobertura de celulares. Hay zonas turísticas donde no hay señal y eso no puede seguir pasando”. Además, criticó la falta de infraestructura adecuada: “El camino entre San Rafael y Mendoza, por ejemplo, es una vergüenza. Parece que en Argentina siempre esperamos tragedias para reaccionar”.
Otro punto crítico es la falta de vuelos y horarios convenientes para el sur de Mendoza. Según Asens, “necesitamos vuelos diarios y en distintos horarios. Actualmente, los aviones llegan al mediodía, lo que hace imposible captar al turista de fin de semana que va a destinos como Valle de Uco o Mendoza”. Este problema, advirtió, limita el acceso a un segmento clave: “Ese turista de clase media-alta que podría generar un gran apalancamiento económico”.
La infraestructura provincial también quedó en la mira. “El Cañón del Atuel sigue sin caminos adecuados, y es uno de los lugares más visitados de Mendoza. Los gobiernos no asignan bien los recursos, y eso nos frena. La inversión en infraestructura no solo debe acompañar el crecimiento, debe anticiparse a la demanda”, afirmó.
En cuanto a las proyecciones a futuro, Asens fue optimista pero realista: “Tenemos que potenciar este viento de cola que trae la evolución del enoturismo. Si queremos seguir creciendo, el Estado debe hacer inversiones fuertes en conectividad e infraestructura. No podemos depender únicamente del esfuerzo del sector privado”.
A pesar de los desafíos, el enoturismo continúa consolidándose como una de las actividades más prometedoras de Mendoza. Con una oferta cada vez más diversificada y un compromiso creciente del sector privado, la provincia tiene el potencial de liderar a nivel mundial este segmento turístico en auge.