En los últimos años, el vermouth ha experimentado un renacimiento en el mundo de las bebidas, y las bodegas sanrafaelinas no han quedado atrás.

Siguiendo esta tendencia, varias firmas del departamento han decidido elaborar sus propias líneas de estos “aperitivos”, diversificando su oferta y apostando por una bebida que, aunque tradicional, ha logrado captar el interés de nuevas generaciones.

Las propuestas son múltiples y encuentran tanto versiones más industrializadas, como la que acaba de lanzar bodegas Bianchi o propuestas artesanales como las que encabezan L’ardennaise o Finca Chipica.

Estas incursiones en el mercado del vermouth responden a la creciente demanda de productos artesanales y de calidad, pero a la búsqueda de innovar en una industria en constante evolución.

En este marco, muchas de las bodegas mendocinas que ya tienen una trayectoria en la producción de vinos han visto en esta bebida una oportunidad para fusionar sus conocimientos en el tratamiento de uvas con ingredientes botánicos, creando propuestas originales y con identidad local.

UN APERITUVO EN CRECIMIENTO

El vermouth, que se caracteriza por su base de vino y la adición de hierbas aromáticas, especias y cítricos, ofrece un amplio margen para la experimentación.

Las bodegas sanrafaelinas comenzaron a incorporar también ingredientes autóctonos y técnicas artesanales, dándole un toque regional a esta bebida clásica.

A nivel provincial sucede algo similar. Algunos optan por usar variedades de uvas no tradicionales y agregar botánicos propios de la región, destacándose por ofrecer productos únicos que reflejan la identidad de la zona.

Con este «boom» del vermouth, no solo se impulsa el desarrollo de nuevas líneas de productos, sino también se incentiva el enoturismo.