El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, confirmó en las últimas horas que las Fuerzas Armadas de su país ejecutaron una nueva e intensa serie de bombardeos estratégicos contra objetivos militares clave dentro del territorio de Irán.

A través de una alocución pública, el jefe de Estado norteamericano justificó el despliegue de fuerza militar como una represalia directa y obligada tras los trágicos incidentes en la región que derivaron en la pérdida de vidas de soldados estadounidenses.

Con un tono tajante, el mandatario estadounidense aseveró que la capacidad bélica de Teherán se encuentra severamente mermada: “Los golpeamos muy duro otra vez esta noche”, enfatizó el presidente al tiempo que remarcó que el régimen iraní ha perdido casi la totalidad de su infraestructura militar pesada.

El despliegue del CENTCOM y el control estratégico del estrecho de Ormuz

Según un comunicado oficial emitido por el Comando Central de los Estados Unidos (CENTCOM), la nueva fase de la ofensiva aérea dio inicio a las 19.00 (hora del este).

Las operaciones tácticas de las fuerzas norteamericanas estuvieron focalizadas de manera directa en desactivar y destruir los arsenales, plataformas de lanzamiento y puestos de mando que las fuerzas iraníes utilizaban para perpetrar hostigamientos y ataques contra embarcaciones comerciales y buques de carga en el estrecho de Ormuz.

Desde la cúpula del CENTCOM subrayaron que la campaña militar aérea —que ya acumula nueve noches consecutivas de incursiones— mantendrá su curso sin interrupciones hasta lograr la neutralización completa de los riesgos sobre la navegación pacífica.

Los ataques directos apuntaron a debilitar las posiciones logísticas operadas por el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica, consolidando así el control estratégico de la armada estadounidense sobre la crucial arteria por la que circula gran parte del petróleo mundial.

Bajas en filas estadounidenses y el impacto en la geopolítica energética

El recrudecimiento de la violencia bélica se produjo en un escenario atravesado por el dolor en el Pentágono, tras confirmarse la muerte de al menos dos militares estadounidenses y la búsqueda activa de un tercer efectivo desaparecido en la zona de conflicto, a lo que se sumó el fallecimiento de otro soldado en el norte de Irak a causa de la explosión de un dron.

Pese al hermetismo de las autoridades para resguardar la identidad de los caídos, Trump insistió en que Washington mantendrá la firmeza para garantizar la seguridad del comercio marítimo internacional.

Fuente: Radio Mitre