El INDEC (Instituto Nacional de Estadística y Censos de la República Argentina) reveló que la inflación mayorista se disparó hasta el 54% en diciembre, superando las peores expectativas.
La brusca variación del Índice de Precios Internos al Por Mayor (IPIM) fue consecuencia de la suba de 51,1% en los «Productos nacionales» y de 80,6% en los «Productos importados».
Sobre este tema, Miguel Calvete, presidente de IDECOM (Instituto de Estudio de Consumo Masivo), en diálogo con FM Vos 94.5 aseguró que como los consumidores no están validando los precios de los productos hay una notoria caída en el consumo.
“En diciembre tuvimos un índice de costos mayoristas de 54% y eso es muy probable que se derrame sobre el índice de los productos minoristas más sensibles como bebidas, alimentos y medicamentos. El precio de los medicamentos más usados aumentó 319,1% entre enero y diciembre de 2023, casi 100 puntos por encima del índice de precios al consumidor (IPC). Lo que más incidió en la estructura de los costos son los dólares financieros (importación de insumos) y la devaluación del dólar oficial que generó un impacto directo», dijo Miguel Calvete al principio de la nota.
“Va a haber una inercia inflacionaria en el mes de enero, que se posicionará entre el 22 y el 25%. Aunque como se está hablando de otro aumento de combustibles (entre el 10 y 20 %) para fin de mes, este número se podría modificar. El precio de los combustibles incide directamente en los costos de producción, logística y distribución. Se proyecta una inflación anual por encima de los tres dígitos que podría rondar entre el 130 y 160 %», alertó.
«Recién podemos a aspirar a tener una inflación de un dígito en el último trimestre del año. Para el 2025 se espera una estabilización real de los precios. Hoy los consumidores no están validando los precios de muchos productos. La gente está con un comportamiento mucho más prudente. Hay cambios de hábitos en el consumo, el consumidor se vuelca más a las segundas y terceras marcas», agregó.
En esa misma línea, contó que como consecuencia de la alta inflación la sociedad está cambiando de modalidad a la hora de hacer las compras. «Se están haciendo pool de compras, es decir que se agrupan tres o cuatro familias y compran en los mayoristas los productos básicos. Esto surge ante la caída del poder adquisitivo, los trabajadores formales entre el 2022 y 2023 perdieron hasta un 25% de su salario en relación al poder de compra. Los trabajadores informales y los jubilados tuvieron una disminución de un 32 % en su poder adquisitivo. Este no es un dato para nada menor, por ello la gente a la hora de comprar ahora se cuida mucho más», evidenció Calvete.
A su vez, indicó que en los últimos tiempos se registró una caída estrepitosa de los bienes perdurables. «El rubro de electrodomésticos ha caído en los niveles más bajos de los últimos 20 años. La gente compra lo justo y necesario. Los que tienen unos pesos en los bolsillos se refugian comprando los productos más básicos. En ese sentido, desde el mes de noviembre muchos papás se anticiparon y compraron los útiles para el próximo ciclo lectivo», argumentó.
Por otra parte, se refirió a cómo impacta esta crisis económica en el sector del turismo. «Hay una caída muy fuerte, porque se han duplicado los precios. Hoy Mendoza acusa el golpe y retracción del denominado turismo de compra proveniente de Chile. Lo mismo sucede en Buenos Aires, para los uruguayos también visitar el país les resulta caro», precisó el presidente de INDECOM.
Más adelante, señaló cuáles son las expectativas que se tienen para el 2024. «Hoy los planes de financiación con las tarjetas de crédito prácticamente no existen o tienen altas tasas de interés. Un aire acondicionado cuesta cerca de 500 mil pesos y hace dos meses valía 180 mil pesos. La gente gana el mismo sueldo, la población está haciendo un sacrificio muy grande. Se espera un año con muchísima recesión y con una inflación sostenida que funciona como ancla de consumo. Actualmente hay una distorsión de precios muy grandes, pero como la gente va a dejar de consumir van a bajar», aseguró el titular del Instituto de Estudio de Consumo Masivo.
«Durante este año la prudencia debe gobernar a cualquier consumidor. Debe ejercer su poder y elegir dónde comprar. No hay otra alternativa que caminar y recorrer los diferentes comercios y supermercados. Hay productos que en distintos lugares tienen hasta un diferencial en su valor que alcanza el 50 %. Se genera una especie de inflación por expectativa previa que supera a la inflación real. El gobierno debe dar previsibilidad y bajar los impuestos. Si bien se va por el camino de la reducción del Estado en un marco de un mercado desregulado, me parece que el Estado debe monitorear los precios y las estructuras de costos. Gran Bretaña que es la cuna del liberalismo regula el precio de los bienes esenciales como alimentos, medicamentos. Me parece que el gobierno debe controlar para evitar los abusos», completó.