Cada día –y cada día más-, nuestras páginas de noticias policiales evidencian que en nuestro departamento se perpetran muchos delitos contra la propiedad. En el último tiempo, y más allá de las cifras oficiales, casi todos los días informamos acerca de robos a viviendas o asaltos a mano armada. Muchos, demasiados.
Un departamento como el nuestro, con una amplia extensión geográfica y un crecimiento demográfico considerable, depara riesgos tales como el incremento de la actividad y de la “especialización” delictivas. Tan es así, que en los últimos años parecemos habernos acostumbrado a hechos que hasta hace pocas décadas eran impensados en nuestro “pueblo”.
Este fenómeno es uno de los efectos nocivos de la inseguridad urbana, esa plaga que se posiciona en todas las encuestas como la principal preocupación de la gente después -obviamente y en medio de una crisis monumental- de las penurias económicas.
No es tarea sencilla auscultar las causas de un flagelo que llega a superar la capacidad operativa de los organismos puestos a lidiar en esa batalla; entre ellos, las fuerzas de seguridad y la Justicia. La desigualdad social, la descomposición del núcleo familiar, el acceso de adolescentes a los bajos fondos de las drogas y del delito y la proliferación de armas de fuego en las calles son sólo algunas de las razones. Las consecuencias del desmadre están a la vista y las respuestas oficiales son insuficientes.
A la hora de intentar soluciones a la problemática, la tarea no es sencilla pero sí urgente. Los especialistas aseguran que la planificación y trabajo coordinado entre la Justicia y las fuerzas de seguridad son herramientas clave para disminuir los índices de inseguridad. No obstante, y si retomamos la inteligencia de las causas antes mencionadas, el remedio para atacar de raíz esta desgracia social debiera pasar por lograr una población más y mejor educada, atacar al mundo del hampa y, para ello, dotar a las fuerzas de seguridad y la justicia de más y mejores recursos, repartidos en toda la provincia con verdadero sentido federal.