El Desayuno Anual de la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR) fue celebrado en el corazón de Mendoza este último fin de semana. Del encuentro participaron la vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, y el gobernador Alfredo Cornejo.
Durante el acto se presentó el balance anual del año 2023 y se compartieron los avances y metas del Plan Estratégico Vitivinícola (PEVI) hasta 2030. Asimismo, referentes del sector sellaron distintos convenios que tendrán un impacto inmediato la vitivinicultura argentina durante 2024.
Pablo Asens, vicepresidente de la entidad, aseguró que se busca ampliar la aplicación de políticas a áreas como investigación, desarrollo y promoción.
«La Corporación Vitivinícola Argentina es una entidad pública y estatal. Es una mesa de trabajo compuesta por el sector privado y el público. En este desayuno anual lo que se hace es contar y rendir cuentas de todo lo que se ha hecho durante el 2023, en torno los avances del Plan Estratégico Vitivinícola 2030. También se trabaja sobre las distintas propuestas que marcan el rumbo del año entrante», resumió al principio de la nota Pablo Asens.
«Durante los últimos años venimos solicitando que haya reglas claras en el mercado: sinceramiento cambiario, baja en la presión impositiva y cero retenciones a las exportaciones de vino. Además pedimos el otorgamiento de créditos que sean aplicables para desarrollar una nueva etapa de crecimiento en el sector. La vitivinicultura es una industria de capital intensivo, con inversiones a mediano y largo plazo», fundamentó.
«La eficiencia energética y de riego son fundamentales para el desarrollo de la actividad. Para poder avanzar en este tipo herramientas es necesario contar con créditos blandos y a largo plazo», aseguró Asens a FM Vos 94.5.
En esa misma línea, continuó explicando que el financiamiento con tasas especiales deben ser prioridad si se quiere expandir a la industria del vino. «Mientras en la actualidad no baje la tasa pasiva, no será sencillo tener créditos con una tasa de menos de un dígito. Ese tipo de tasas son las que permiten que crezca el sector. Hay muchas herramientas, el Consejo Federal de Inversiones es una entidad que tiene tasas muy económicas. También se consiguen muchos subsidios a través del PROVIAR II, que es un programa de apoyo para pequeños productores vitivinícolas de Argentina. Esto se utiliza para mejorar el riego intrafinca y ser más eficientes. Esperemos que el recorte de Nación no recaiga sobre estos subsidios», alertó el referente del sector.
«Una de las peticiones que se le hizo a Guillermo Francos (ministro del Interior de la Nación Argentina) y a la vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, es que se concreten las partidas de estos subsidios. Las herramientas existen, ahora le tenemos que demostrar al mundo que Argentina es un país creíble. Los créditos que provienen del exterior son importantes para la actividad primaria», argumentó.
Más adelante, planteó cuáles son los horizontes futuros ante la inminente cosecha. «Hay un pronóstico de 30% más de cosecha que el año pasado. Eso es bueno porque se recupera una gran parte de los volúmenes. Lo que tiene de particular la industria del vino, es que cuando se produce más se generan ciertas dudas. El acuerdo entre las provincias de Mendoza y San Juan regula el stock vínico a través del mosto. Este año se fijó que un 17% de producción de uva de la industria vitivinícola se destinará como mínimo a mosto y a otros subproductos. El mercado del mosto ya está reaccionando al sinceramiento parcial del tipo de cambio que hemos tenido. En ese sentido, las perspectivas son muy buenas. Pensamos que aun cuando haya una contracción importante en el mercado interno y externo no habrá un sobrante de vino importante. Un stock mínimo de seis meses evita que siga cayendo el precio de vino de traslado y que repercuta en el valor de la uva», expresó el vicepresidente de COVIAR.
«Con respecto al precio de la uva hay mucho ruido, todavía las bodegas no definieron su postura con respecto a eso. Algunas entidades reclaman valores que no han sido convalidados todavía por el mercado. Desde la Corporación Vitivinícola Argentina consideramos que no se puede pagar menos del 120 % con respecto al valor que tenía el año pasado. Me parece que con un valor inferior estaríamos castigando al productor. El que siempre termina mandando en el mercado es el consumidor, si el vino en la góndola tiene un precio muy alto no se consume. Hay que buscar un equilibrio para poder seguir sosteniendo toda la cadena de producción. No podemos seguir castigando al eslabón más débil, que es el productor primario. Las cadenas intermediarias terminan presionando a la baja del precio de la uva. La vitivinicultura es una suma de equilibrios entre todos los sectores», indicó al final de la charla.