En 1994, en medio de la ola “privatizadora” del gobierno del ex presidente Carlos Saúl Menem, se firmaron los decretos para ceder a entes privados los derechos que tenía la vieja empresa Agua y Energía.
AyE, según sus siglas, fue una empresa pública argentina encargada de la producción, distribución y comercialización de energía eléctrica, así como la evaluación y construcción de obras de ingeniería hidráulica. Fue creada en 1947, durante el primer gobierno de Juan Domingo Perón, y cerrada en 1992 junto con otras empresas del Estado.
A los fines de la privatización, Agua y Energía fue dividida en veintidós unidades de comercialización, entre ellas ocho de generación hidráulica entre las que se encuentran Los Nihuiles y Diamante, en San Rafael. Ambas quedaron con Pampa Energía como accionista mayoritario.
Luego de tres décadas de funcionamiento, se terminarán las “concesiones” y no se sabe a ciencia cierta qué pasará con las mismas.
En apenas 10 días, al iniciar junio, finaliza el contrato de Hinisa (Hidroeléctrica Los Nihuiles SA) y en octubre caducará el de Hidisa (Hidroeléctrica Río Diamante).
Desde hace tiempo el gobierno provincial manifestó su interés por quedarse con el control de las represas mediante la Empresa Mendocina de Energía EMESA, pero -al parecer- la intención del gobierno nacional es otra.
Es que recientemente la Nación ha dispuesto la prórroga de operaciones en varias centrales de la Patagonia (Neuquén y Río Negro), entre ellas Alicurá, El Chocón – Arroyito y Cerros Colorados, cuya vigencia finalizaba por estas horas. Mientras que el vínculo de la operadora de Piedra del Águila está prorrogado hasta el 28 de junio.
De esta manera, si bien se especula que las represas sanrafaelinas tendrán también “prorrogas” en sus contratos no hay aún certezas de lo que pasará en el mediano plazo, ya que el gobierno provincial se ha mostrado muy interesado en su manejo.
Lo cierto es que luego de tres décadas ininterrumpidas de manejos de los privados, por primera vez se discute qué será de las presas sanrafaelinas. Hay que destacar que entre ambas representan el 1,5% de la capacidad instalada de producción energética del país.