Un nuevo relevamiento técnico sobre las finanzas de las familias argentinas encendió las alarmas en el escenario político y productivo nacional. El indicador, desarrollado sobre la base de fuentes oficiales del Estado, expone el impacto del ciclo económico en el consumo, los salarios y el entramado empresarial. De acuerdo con el último informe de vulnerabilidad, el nivel de fragilidad financiera de los hogares se ubica en 5,2 puntos dentro de una escala donde el 10 representa el colapso.
El estudio revela además que la morosidad en el pago de deudas bancarias y digitales alcanzó el 12%, el registro más alto desde que el Banco Central comenzó a medir la serie en el año 2010. Nicolás Trotta, diputado nacional por la provincia de Buenos Aires (Unión por la Patria), detalló la metodología del indicador, advirtió sobre la pérdida neta de puestos de trabajo y cuestionó la apertura de importaciones.
La estructura del indicador y el desplome del consumo familiar
La herramienta evalúa la salud financiera mediante el seguimiento de la inflación regional, la evolución de los ingresos y el comportamiento del crédito de consumo. «Este índice pretende construir una mirada de la situación general que están atravesando las familias argentinas a partir del despliegue de las decisiones económicas del gobierno. Se construye a partir de distintos indicadores, entre ellos el IPC Federal —tomando cuatro jurisdicciones más allá de la medición nacional—, los ingresos reales y cómo se comportan los salarios formales frente al cambio inflacionario. También medimos la creación o destrucción de empleo registrado, la dinámica de las empresas y un punto central: el endeudamiento y la morosidad de las familias que no están pudiendo hacer frente a sus deudas con bancos o aplicaciones móviles», detalló Nicolás Trotta al principio del reportaje.
«El indicador mide la situación de las familias en una escala del 1 al 10, donde 1 es la máxima solidez y 10 es el colapso. Hoy nos encontramos en 5,2, que representa un estado de fragilidad. Salvo una pequeña variación estacional en abril, el comportamiento viene en una franca caída. Esto refleja números muy negativos en la microeconomía y en las familias que están en una situación de enorme vulnerabilidad. Los datos de la morosidad de los hogares marcan que estamos en un 12%, el número más alto desde que existe esta serie en el Banco Central desde el año 2010. Todo este índice está construido íntegramente con datos del propio Estado Nacional y de los Estados Subnacionales», precisó.
Saldo negativo en la producción: caída de puestos de trabajo y el cierre de pymes
El informe resalta una contracción sostenida en el tejido productivo como consecuencia de la retracción del mercado interno y los mayores costos operativos. «Si uno analiza las cuestiones que más preocupan a la ciudadanía, la variación acumulada desde el inicio de la gestión de Javier Milei en términos de destrucción de empleo alcanza los 235.000 puestos de trabajo formales perdidos. Si tomamos el último año de la serie, el saldo es de 118.000 empleos caídos. Y el reflejo directo de esa destrucción laboral es la desaparición neta de 28.262 empresas en la Argentina, principalmente pequeñas y medianas empresas», aseguró el diputado a FM Vos 94.5.
«Lo que estamos viendo es que el sector del empleo y de las pymes está siendo golpeado simultáneamente por la caída del consumo interno y por una apertura muy fuerte de la economía. Este doble impacto lleva al cese definitivo de muchas firmas. Hubo un comportamiento inicial de los empresarios por intentar aguantar un momento de alta incertidumbre, pero los indicadores no mejoran y el cierre de empresas se ha acelerado en el último tiempo. Hay un agotamiento de las capacidades de resistencia en la microeconomía», aseveró.
Propuestas legislativas y el debate sobre los regímenes de inversión
Frente al pedido de alivio fiscal impulsado por sectores industriales, la oposición promueve medidas de emergencia mientras exige esquemas de desarrollo para el capital nacional. «Desde el Congreso estamos acompañando iniciativas y presentamos proyectos propios vinculados a la crisis de las pequeñas y medianas empresas. Planteamos respuestas inmediatas en aspectos tributarios, postergación de vencimientos de deuda y la suspensión de ejecuciones fiscales. Sin embargo, creemos que eso no es la solución definitiva sino extender una situación dramática; la discusión de fondo debe ser el modelo de desarrollo. La Argentina necesita empresas competitivas pero acompañadas para generar un umbral de protección ante productos del exterior que muchas veces vienen con precios subsidiados en un mundo que se cierra mientras la Argentina se abre de manera irresponsable«, opinó Trotta.
«Nosotros no acompañamos el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) porque consideramos que otorga grandes beneficios al capital extranjero en actividades que no crean empleo masivo, no generan encadenamiento productivo y primarizan la economía. Nada se ha hecho para acompañar a los empresarios argentinos que ya han invertido, que crean empleo y que tienen su capital hundido en el país. Hoy el Estado Nacional lamentablemente les da la espalda y por eso tenemos este número tan preocupante de casi 30.000 empresas que han desaparecido», dijo al terminar la entrevista.