Un sismo de 4.1° con epicentro en Luján de Cuyo se sintió con fuerza en el Gran Mendoza a las 22.37 de este lunes. Celulares sonando segundos antes y el mito popular del Patrono Santiago volvieron a cruzarse en una noche de sobresalto.

MENDOZA. La tranquilidad de la noche del lunes se rompió de golpe. A las 22:37, la provincia volvió a recordar su condición telúrica con un fuerte temblor de magnitud 4.1 que hizo vibrar pisos, lámparas y ventanas en gran parte del territorio mendocino.

De acuerdo con los datos preliminares, el sismo tuvo una profundidad de tan solo 10 kilómetros, factor determinante para que el sacudón se sintiera de manera seca y marcada. El epicentro se localizó 11 kilómetros al sur de Ugarteche, en el departamento de Luján de Cuyo, y a 48 kilómetros al sur de la Ciudad de Mendoza.

Sonaron los celulares: la tecnología anticipó el sacudón

Segundos antes de que la tierra comenzara a moverse, miles de usuarios en toda la provincia recibieron en sus pantallas la advertencia del Sistema de Alertas de Sismos de Android.

Esta herramienta de Google —que utiliza los acelerómetros de millones de teléfonos inteligentes interconectados para detectar las primeras ondas sísmicas— volvió a funcionar con precisión en la provincia, enviando avisos de emergencia que permitieron a muchos mendocinos reaccionar antes de percibir la sacudida.

Creencia popular: ¿Coincidencia o la «maldición» del Patrono?

Más allá del susto y del monitoreo técnico de las autoridades, el sismo encendió de inmediato la conversación en las redes sociales por un detalle que ningún mendocino pasa por alto: el temblor ocurrió apenas 48 horas después del Día del Santo Patrono Santiago.

Cada 25 de julio, Mendoza celebra a su protector contra los terremotos en medio de una fiesta de fe y tradición. Sin embargo, en el folclore local persiste una máxima tan antigua como arraigada: «Si se trabaja en el Día del Patrono, tiembla».

Con la memoria viva de la festividad de este último sábado, los comentarios en X (ex Twitter) e Instagram no tardaron en llegar, debatiéndose entre la devoción, la picardía cuyana y el mito

Con información de El Sol y Los Andes.