La tradicional procesión será el próximo 7 de agosto y volverá a reunir a cientos de fieles que llegarán para agradecer, pedir trabajo y renovar su esperanza en uno de los santos más populares de la Iglesia Católica.
Como sucede cada año, la comunidad católica de San Rafael se prepara para vivir una de las celebraciones de fe más convocantes del calendario religioso. El próximo 7 de agosto, cientos de devotos de San Cayetano, patrono del pan y del trabajo, volverán a reunirse para elevar un mismo pedido que, lejos de perder vigencia, cobra un significado especial en el contexto actual: «Paz, pan y trabajo para la Patria».

Las actividades comenzaron el pasado 29 de julio con la tradicional novena que se desarrolla diariamente a las 19:30 en la capilla ubicada sobre Rawson al 2100, un tiempo de preparación espiritual que culminará el día de la festividad.
El momento central será el viernes 7 de agosto, cuando a las 16 se realice la tradicional procesión desde la rotonda de Rawson y Rivadavia hasta la parroquia de Rawson al 2500. Allí, desde las 17, se celebrará la Santa Misa y la posterior bendición de los panes, uno de los gestos más representativos de esta festividad.
Para quienes deseen acercarse durante la jornada, la capilla permanecerá abierta desde las 7 de la mañana hasta la medianoche, permitiendo que los fieles puedan rezar, dejar sus intenciones o agradecer en cualquier momento del día.
HISTORIAS DE VIDA
Pero más allá de la liturgia, cada celebración de San Cayetano refleja las historias de quienes encuentran en el santo un refugio para sus preocupaciones cotidianas. Son trabajadores que agradecen conservar su empleo, jóvenes que buscan su primera oportunidad laboral, familias que atraviesan dificultades económicas y personas que llegan con la esperanza de un futuro mejor.

Abuelos que rezan por el trabajo de sus nietos, madres que piden por el porvenir de sus hijos y hombres y mujeres que, aun en tiempos de incertidumbre, renuevan su confianza en que las oportunidades llegarán.
Cada 7 de agosto, las calles de San Rafael vuelven a llenarse de imágenes, estampitas, velas y silencios cargados de emoción. Porque para muchos, San Cayetano no solo representa la fe, sino también la esperanza de que, aun en los momentos más difíciles, nunca falten el pan sobre la mesa, el trabajo digno y la paz para las familias y para el país.