Investigadores del Conicet realizaron protestas a lo largo de la semana, en oposición a la no renovación de 379 becas de personas que han solicitado ingresar a la carrera en el organismo. Esto, a la vez, interrumpe líneas de investigación. Un reclamo que encendió quejas históricas sobre desfinanciamiento por parte del Ejecutivo.
En Mendoza son 14 las personas que concluyen su beca este viernes. Desde el Conicet explicaron que la situación se debe a razones de reducción presupuestarias, por ausencia de fondos para poder cubrir los estipendios de las becas. Sin embargo, la cuestión presupuestaria también afectó en otros sentidos.
Los investigadores que perderán su vínculo con el organismo en Mendoza estaban realizando una beca postdoctoral, la última instancia antes de poder ingresar a la Carrera del Investigador Científico (CIC) del Conicet (ser empleado definitivo). Todos transitaron un camino de al menos 8 años en la institución y ya han hecho la postulación para ingresar a la carrera.
Esta postulación puede ser resuelta inmediatamente, pero para que se haga efectiva está sujeta a la aprobación del Ejecutivo. En Mendoza hubo demoras de hasta más dos años para que se oficialicen los ingresos. Históricamente, el organismo, en el marco de esta demora, renovaba las becas para no perder las líneas de investigación. Ahora, el cese de la beca implicará que esas 14 personas se quedarán, en el mejor de los casos, sin trabajo durante el tiempo que demore su aceptación.
Mientras en Buenos Aires hubo una concurrida marcha hacia el Polo Científico Tecnológico ubicado en Palermo, en Mendoza hubo manifestaciones mediáticas y campañas de visibilización del reclamo.

Crisis presupuestaria y cómo afecta en la provincia y el país
La reducción presupuestaria de la que se quejan los investigadores no solo afecta a los becarios. De hecho, no son los únicos empleados que el organismo ha perdido. Según aseguran, son unos 2.300 trabajadores en el país sumando también investigadores de carrera, personal de apoyo y administrativos.
Además de los puestos de trabajo, la situación impacta también en los salarios del personal. Un informe del Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia, Tecnología e Innovación reportó este mes que desde diciembre de 2023 se ha acumulado una pérdida del 40.5% del poder adquisitivo de esos salarios. Para volver a los valores de noviembre del 2023, estiman que se requiere un aumento del 68,1%.
“Hoy esas becas que dan de baja están cobrando aproximadamente 1.600.000 pesos. La canasta básica está en 1.530.000 pesos y además tienen que pagar el doctorado, financiar el trabajo de campo, la computadora, la bibliografía, etc“, señaló un trabajador con 30 años de experiencia en el Conicet de Mendoza.
Esta pérdida del poder adquisitivo produce pérdida de personal, porque muchos simplemente deciden abandonar la investigación. Principalmente los perfiles más técnicos productivos, que tienen la capacidad de volcarse a un trabajo en el ámbito privado.

La última y no menor afectación tiene que ver con las líneas de investigación. La falta de personal genera pérdida de investigaciones y la caída del presupuesto paraliza otras que están activas. “Se interrumpen grupos de trabajo y formación de equipos. Una inversión que el Estado viene sosteniendo desde hace 8 años y que ahora se interrumpe de golpe”, lamentó el investigador.
Reconoció que otros investigadores directamente no pueden salir a hacer campañas en el campo porque no tienen financiamiento, lo que genera que hayan muchos proyectos “paralizados”.
Algunas investigaciones siguen gracias a financiamiento internacional, pero los organismos imponen la metodología y eso afecta a la soberanía científica.
En Mendoza, en total, el personal es de 983 personas. Reclaman los efectos de la caída del presupuesto y piden prorrogar las becas que concluyen este 31 de julio.