A los 29 años, el múltiple competidor y campeón panamericano pondrá fin a su carrera profesional el próximo 12 de septiembre en San Luis. Tras más de una década en el kickboxing, aseguró que las lesiones y el desgaste físico fueron determinantes para tomar la decisión, aunque continuará ligado al deporte formando nuevos talentos.

Después de quince años dedicados al kickboxing, Lisandro Javier Ramos, conocido en el ambiente deportivo como «El Aguerrido», se prepara para subir por última vez al ring. El peleador sanrafaelino confirmó que el próximo 12 de septiembre, en la localidad puntana de Concarán, disputará el combate que marcará el cierre de una trayectoria que incluyó títulos, peleas internacionales y la formación de una escuela donde hoy transmite su experiencia a las nuevas generaciones.

En diálogo con FM Vos 94.5, el kickboxer Javier Ramos explicó que la decisión responde principalmente al desgaste físico acumulado tras años de competencia. «Se va a extrañar un montón, porque es lo que me acostumbré a hacer desde chiquito», expresó.

Ramos recordó que empezó a entrenar a los 14 años y que debutó en competencias a los 16, atravesando las distintas categorías hasta llegar al profesionalismo. Según explicó, el ascenso no depende únicamente de la cantidad de peleas disputadas, sino también de la evolución técnica y física del deportista, acompañada por el entrenador o el mánager.

En su caso, contó que dio un rápido salto desde el amateurismo al nivel semiprofesional y posteriormente al profesional, donde comenzó a enfrentarse con rivales de mayor preparación. El deportista señaló que las diferencias de nivel se hicieron especialmente evidentes cuando compitió frente a peleadores de Buenos Aires. «Parecía que tuvieran diez años más de preparación que uno», recordó.

Durante la entrevista, Ramos explicó que el kickboxing combina las técnicas del boxeo con el uso de patadas y rodillazos, lo que convierte a la disciplina en un deporte de contacto de gran intensidad física. Indicó que, a medida que aumenta el nivel competitivo, también crece la exigencia en los entrenamientos, la preparación física y la calidad de los rivales.

En diálogo con FM Vos 94.5, el kickboxer Javier Ramos explicó que la decisión responde principalmente al desgaste físico acumulado tras años de competencia

Asimismo, señaló que las lesiones forman parte de la carrera de la mayoría de los competidores debido al impacto constante que reciben las piernas y el resto del cuerpo.Uno de los momentos más difíciles de su trayectoria llegó en 2021, cuando sufrió una grave lesión durante una pelea disputada en una jaula.

En un cruce de golpes se produjo un impacto entre su tibia y la rodilla del rival que terminó provocándole una fractura. «Seguí un poquito peleando porque con la adrenalina no sentía el dolor, pero después la pierna ya no respondió», recordó.

La recuperación demandó entre seis y siete meses y, aunque pudo volver a competir, aseguró que nunca recuperó completamente las sensaciones que tenía antes del accidente.

«Ya no volví con la misma velocidad, con la misma fuerza y la confianza en la pierna no era la misma», afirmó. Explicó que, además de las molestias físicas, comenzaron a aparecer dolores cada vez que finalizaba un combate, una situación que terminó influyendo en su decisión de retirarse.

El último combate de Ramos será el 12 de septiembre en Concarán, provincia de San Luis. Allí protagonizará la pelea estelar del evento frente al mendocino Mario Escudero, en un enfrentamiento que marcará el cierre oficial de su carrera deportiva.

El sanrafaelino reconoció que la despedida genera emociones encontradas. «Me voy contento porque hemos logrado muchas cosas, tanto a nivel personal como para el deporte de San Rafael», sostuvo. Aunque dejará de competir, Ramos continuará vinculado al kickboxing a través de la escuela que dirige en el barrio El Cerrito.

Contó que varios de sus alumnos ya comenzaron a participar en competencias y que ahora su objetivo será acompañarlos en su crecimiento deportivo. Además, destacó el valor que tuvo el deporte en su propia vida. «Me alejó de muchas cosas y me ayudó a mantenerme enfocado», expresó.

Explicó que esa experiencia es la que intenta transmitir diariamente a los jóvenes que entrenan con él, convencido de que el deporte también constituye una herramienta de formación personal.

Durante la charla, Ramos también se refirió a la realidad económica de la disciplina. Reconoció que el kickboxing permite obtener algunos ingresos adicionales, pero aclaró que en Argentina resulta muy difícil vivir exclusivamente de la actividad. «No se puede vivir del deporte en sí», aseguró.

En ese sentido, comentó que muchos peleadores emigran a países como Brasil, Estados Unidos o Tailandia para desarrollar sus carreras profesionales, ya que allí la disciplina tiene una estructura mucho más consolidada.