Un panorama de profunda incertidumbre y ahogo financiero golpea al sector de la industria alimenticia en el departamento de San Rafael, donde denunciaron que cientos de trabajadores enfrentan graves atrasos salariales e incumplimientos en las liquidaciones finales de temporada. La histórica planta conservera La Colina acumula una deuda aproximada de 150 millones de pesos que afecta a unos 150 operarios, entre personal efectivo y de temporada, correspondiente a saldos mensuales y a los proporcionales de vacaciones y aguinaldo. La situación se torna crítica debido a que la empresa no puede acceder a las líneas de crédito con tasa subsidiada del Banco Nación por encontrarse en concurso de acreedores, mientras que su stock de mercadería se encuentra comprometido en garantías prendarias («sistema Warren») para financiar la compra de hojalata. A esta compleja coyuntura se suma un escenario aún más dramático en la firma Alicante, donde las deudas con el personal efectivo alcanzan hasta los 10 millones de pesos por trabajador.
Ricardo Bertero, secretario General del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA) de San Rafael, analizó las causas del descapitalizado sector agroindustrial, el impacto de las tarifas eléctricas que superan los 80 millones de pesos, la falta de asistencia estatal y el riesgo inminente de cierres de establecimientos con pérdida de puestos de trabajo.
La Colina: garantías de mercadería, concurso preventivo y una deuda de $150 millones
El bloqueo del crédito bancario tradicional obliga a la empresa a intentar la venta de urgencia de pasta de tomate a valores inferiores a los de mercado para poder cancelar los haberes atrasados. «A los trabajadores de La Colina se les está debiendo parte de la mensualidad al personal efectivo y la liquidación final a los trabajadores de temporada, que incluye el proporcional de vacaciones y de aguinaldo. Hemos mantenido dos o tres reuniones con la empresa y la situación es grave. La mercadería que hoy tienen elaborada está en Warren, lo que significa que está puesta en garantía por la compra de la hojalata; no se puede vender libremente, sino únicamente para pagar la cuota de la hojalata a los depositantes que la han confiscado», explicó Ricardo Bertero en diálogo con FM Vos 94.5.
«Existiendo líneas del Banco Nación a interés subsidiado para el pago de aguinaldos, La Colina no puede tomar ningún crédito porque está concursada. En cualquier entidad bancaria, estar concursado es como tener un cartel en la frente. Para intentar pagar, se está buscando la posibilidad de vender en forma urgente una partida de pasta de tomate, incluso a valores más bajos que los del mercado, para hacerse de dinero. Se ha puesto como prioridad absoluta a la gente. En el sindicato, por ejemplo, hace dos años que no recibimos la cuota sindical de La Colina para no perjudicar a los trabajadores», comentó.
«La deuda total con la gente asciende a unos 150 millones de pesos y comprende a 150 trabajadores. Hay personas a las que se les deben 70 u 80 mil pesos y otras con más antigüedad a las que se les debe mucho más; sea el monto que sea, la gente lo necesita en forma urgente. Si hoy a una persona que trabaja y cobra en tiempo y forma no le alcanza el dinero, la situación de quien no tiene trabajo y no cobra es tremenda. Esperamos que esta semana quede definido si se concreta la venta de esa pasta de tomate», expresó.

El efecto contagio: esquema de cobro semanal y tarifazos insostenibles en otras empresas alimenticias
Otras industrias de la región atraviesan un deterioro progresivo, donde la recaudación diaria se reparte de forma fragmentada para sostener insumos básicos, luz y salarios. «Hay otras empresas en una situación más grave todavía que La Colina. En Alisan Srl, por ejemplo, a trabajadores efectivos se les están debiendo casi 10 millones de pesos por persona. Es una empresa que viene muy complicada por la falta de capital de trabajo y que tampoco puede acceder a créditos porque el deterioro operativo es de público conocimiento», manifestó el referente gremial en San Rafael.
«El personal efectivo de la empresa viene bancando la situación cobrando todos los viernes lo que se puede. Cada día la deuda se incrementa porque no cobran lo que corresponde. Se producen y venden dos o tres camiones y la plata que ingresa se reparte entre los sueldos, el pago de la luz y la compra de insumos para seguir elaborando. Llevan un año operando de esta forma«, enfatizó.
«Lamentablemente hoy no existe ningún tipo de ayuda estatal. En otra época existieron los ATP donde el Estado auxiliaba con parte de los salarios, pero la política del gobierno actual es que los privados se arreglen entre privados. Sin embargo, afrontar hoy una boleta de luz de 80 millones de pesos cuando antes se pagaban 6, 7 u 8 millones exige elaborar muchísimo. Sin auxilio, la situación va a ir empeorando, van a cerrar empresas y lamentablemente va a quedar gente en la calle», advirtió Ricardo Bertero al cierre de la entrevista.