El INTA avanza en San Rafael con un ensayo de diferentes variedades de álamos y sauces para determinar cuáles presentan mejor adaptación a las condiciones del sur mendocino, mayor potencial productivo y mejores características para una forestoindustria regional más eficiente y sostenible.
Los trabajos se desarrollan en el Campo Anexo La Guevarina y forman parte de una iniciativa conjunta entre el INTA y la Dirección Nacional de Desarrollo Foresto Industrial.

Actualmente se encuentran bajo estudio 9 materiales de álamo y 3 de sauce. Los especialistas registran diferentes variables vinculadas al crecimiento, desarrollo, adaptación y sanidad de cada uno de los clones para conocer cómo responden a las características agroecológicas de la región.
El objetivo es generar información específicamente obtenida en el sur mendocino que permita identificar cuáles son los materiales que mejor se comportan y, a partir de esos resultados, facilitar alternativas a los productores que quieran incorporarlos.
EL 93% DE LA PRODUCCIÓN FORESTAL MENDOCINA
La importancia del ensayo se refleja en el peso productivo de ambas especies. Mendoza cuenta con unas 7.269 hectáreas destinadas a explotaciones forestales, de las cuales 6.834 corresponden a álamos y sauces (93% de la superficie forestal cultivada de la provincia).

Tunuyán encabeza la superficie de plantaciones productivas con 1.917 hectáreas, mientras que San Rafael ocupa el segundo con 1.490 hectáreas, seguido por San Carlos, con 1.443.
Los resultados del ensayo permitirán contar con información concreta para elegir qué clones implantar según su comportamiento en las condiciones locales y avanzar hacia una producción forestal más eficiente, adaptada y sostenible en el sur de Mendoza.
CORTINAS FORESTALES
El estudio adquiere especial importancia por el peso que tienen las barreras forestales “cortavientos” en el paisaje productivo de la región.

De acuerdo con datos del Inventario Forestal Nacional de Cuyo, San Rafael es el departamento con mayor extensión de cortinas forestales, con 1.217 kilómetros. Le siguen San Carlos, con 734 kilómetros, y Tunuyán, con 615.
Las cortinas forestales cumplen un papel fundamental en las zonas productivas: reducen la velocidad del viento, protegen cultivos y construcciones, disminuyen la erosión del suelo y contribuyen a generar mejores condiciones para la producción. Además, pueden constituirse en una fuente complementaria de madera.