La Cámara de Librerías y Jugueterías de Mendoza advierte un escenario «muy, muy complicado», con pocas ventas y consultas, mientras el 80% de los juguetes comercializados son importados.
A pocos días de una nueva celebración del Día del Niño, el sector de las jugueterías y librerías atraviesa un escenario complejo, marcado por la caída del consumo y la pérdida de poder adquisitivo. Gustavo Fernández, presidente de la Cámara de Librerías y Jugueterías de Mendoza, describió durante una entrevista con Diario San Rafael y FM Vos (94.5) una situación de fuerte preocupación para los comerciantes.
«Estamos leyendo una situación muy complicada, sumamente complicada. No hay ventas, no hay siquiera tantas consultas como podríamos llegar a tener en estos días», afirmó.
El dirigente sostuvo que las dificultades no se limitan a las jugueterías, sino que alcanzan también a librerías y otros sectores. En ese sentido, señaló que el comportamiento de los consumidores cambió considerablemente respecto de años anteriores.
«Todos los rubros pasan exactamente lo mismo, cuando te juntás con gente de distintas actividades, todos están de la misma forma, la gente no tiene para gastar y no tiene necesidad de producto también», explicó.
Según Fernández, durante los períodos de inflación elevada existía una lógica de compra anticipada. Los consumidores intentaban adquirir determinados productos antes de que volvieran a aumentar sus precios. Sin embargo, consideró que esa conducta prácticamente desapareció porque actualmente el problema central es la falta de dinero disponible.
«Antes con la inflación siempre decía, ‘bueno, compremos un poquito más porque va a aumentar el mes que viene’, y la gente le apostaba todo a eso. Hoy no le alcanza para apostarle a eso ni siquiera», sostuvo.
A esto se suma, según explicó, que los comerciantes también deben tomar decisiones para poder afrontar sus compromisos. En un contexto donde existe mayor competencia y algunos productos tienen menor ritmo de aumento, desprenderse de mercadería se transformó en una herramienta para generar liquidez.
Uno de los cambios que atraviesa al sector está relacionado con la apertura de las importaciones. Para Fernández, la llegada de nuevos productos y competidores modificó la dinámica de los precios, aunque aclaró que en muchos casos no se produjo una reducción concreta del valor de los juguetes, sino que simplemente dejaron de aumentar como lo hacían anteriormente.
«Más que nada dejaron de aumentar. Al abrirse la importación aparecieron más competidores que empezaron a traer más mercadería», explicó.
El presidente de la Cámara de Librerías y Jugueterías de Mendoza recordó que, en momentos donde existía una menor cantidad de jugadores en el mercado, algunos productos llegaban a comercializarse con importantes márgenes.
«Ya no se aumentaba como se aumentaba por las dudas. Y si el dólar estaba a 800 pesos o a 600, como estuvo, la mercadería se marcaba con un dólar de 2.000, 2.500. Ni siquiera el dólar que está hoy», cuestionó.
Para Fernández, esa situación estaba vinculada directamente con la falta de competencia. «Había mucha especulación porque al haber menos jugadores en la cancha, como se dice, había menos competencia. Entonces los pocos que habían tenían utilidades sumamente importantes. Y siempre pagamos precios muy altos«, señaló.
El dirigente consideró que en ese aspecto «ahora se empezó a mejorar», aunque aclaró que el panorama general continúa siendo complejo y que no espera una recuperación significativa en el corto plazo.
«Hay cosas que han mejorado y hay cosas que han decrecido. Entonces hoy en día, no sé, yo particularmente confío que esto puede llegar a salir, pero la verdad que no lo veo en el futuro muy cercano«, manifestó.

Un mercado dominado por productos importados
La incidencia de los productos extranjeros dentro de las jugueterías es muy elevada. Consultado sobre la composición de la oferta, Fernández estimó que aproximadamente el 80% de los juguetes son importados.
«El 80% sería importado y el 20% de manufactura nacional, que toda la manufactura nacional necesita material importado para poder producir acá», detalló.
La situación, según explicó, también alcanza al sector de las librerías. Además de los juguetes, productos de papelería, cuadernos y repuestos comenzaron a incorporar una mayor presencia de artículos provenientes del exterior. «Nuestro número ampliado, digamos, librería, regalería, juguetería, es el 80% importado», indicó.
China aparece como el principal origen de esos productos. Fernández aclaró que no necesariamente se trata de empresas de origen chino, ya que compañías de distintas nacionalidades fabrican allí.
«Hay muchas empresas que son francesas o americanas o alemanas que también producen en China», explicó. Por eso, estimó que «casi todo, más del 90% proviene de China».
Uno de los puntos que permitió dimensionar el impacto de la pérdida de poder adquisitivo fue la consulta sobre qué puede comprar actualmente una familia con $10.000 para regalarle a un niño.
La respuesta de Fernández fue contundente: con ese monto se puede acceder solamente a productos muy pequeños y elementales.
«Si llegás a comprarle un jueguito chiquito, didáctico, muy pequeño, alguna cosita de plástico, algo muy elemental», señaló.
El dirigente reconoció además que resulta difícil establecer un precio promedio para un juguete, debido a la enorme variedad que existe actualmente en las jugueterías.
La apertura de las importaciones, explicó, generó precisamente una mayor cantidad de opciones para los consumidores. «Aparecieron nuevos jugadores en la cancha y están trayendo otra mercadería y están trayendo más variedad«, afirmó.
Más allá de la situación económica, Fernández señaló otro fenómeno que viene modificando el mercado: el avance de los productos tecnológicos como opción de regalo.
Según explicó, la tecnología ocupa un espacio cada vez más importante entre las preferencias de los chicos, especialmente a partir de determinada edad. «Ocupa un lugar muy importante dentro del regalo del día para los niños y niñas», destacó.
En ese sentido, señaló que «ya los chicos, a partir de los 9 años, están consumiendo tecnología», una tendencia que, según consideró, «le ha quitado» espacio a la juguetería tradicional.
El cambio en los hábitos de consumo se suma así a las dificultades económicas que atraviesa el sector y genera un escenario particularmente complejo para las jugueterías en una de las fechas comerciales más importantes del año.
A pesar del panorama, Fernández manifestó su deseo de que la situación pueda mejorar, entendiendo que la recuperación del sector sería también una señal positiva para el resto de la actividad económica. «Ojalá que nos vaya bien, porque si nos va bien a nosotros, seguramente a los demás también«, concluyó.