Por Enrique Mario Barrera

Terminadas las campañas libertadoras de las Provincias Unidas del Rio de la Plata, Chile y Perú y la epopeya del Cruce de Los Andes incluida, la vida del General José de San Martín cambió rotundamente. La indiferencia del poder político de Buenos Aires y el casi nulo apoyo que recibió desde allí, salvo de Juan Martín de Pueyrredón y los acontecimientos beligerantes entre unitarios y federales que había cuando regresó de Perú le hicieron tomar, al general, la necesidad de ir a vivir a Europa.

El 10 de Febrero de 1824 parte con ese destino, en el barco “La Bayonnaise”, acompañado de su hija Merceditas, de 7 años de edad, y su criado peruano Eusebio Soto. A fines de Abril de ese año arribaron al Puerto de Le Habre en la desembocadura del Rio Sena frente al Canal de la Mancha, donde los recibió su hermano Justo Rufino que vivía en París. Presentaron pasaportes, llevaba 17 bultos de diarios, muchos de ellos con destino a sus amigos García del Rio y Antonio Alvarez Condarco. Continuaron viaje a Londres; iba difundiendo la independencia de Perú, Chile y las Provincias Unidas (luego Argentina).

Los tres objetivos de su viaje eran: Educación de Merceditas, tras el fallecimiento de Remedios de Escalada el 3 de Agosto de 1823; también lo impulsaba la búsqueda de paz y tranquilidad, debido a la violencia política en su patria, quería serenidad y el tercer objetivo, difusión de la independencia americana.

Cuando llegan a Londres se alojan en un edificio ubicado en 12 New Road, Park Place, donde en la actualidad hay una placa que indica que allí se hospedó en General José de San Martín. Inscribe a Merceditas en el prestigioso Hampstead College sugerido por sus amigos, donde estudiaba toda la semana

Como San Martín iba a viajar mucho le encarga a su hija, por recomendación de su amigo Garcia del Rio la tutoría a Frances Simpson, esposa del capitán de navío William Jolliffe, conocido del general. Simpson también fue su maestra de pintura mientras estuvo allí. Como Londres era una ciudad muy cara busca un nuevo destino, sus amigos le sugieren Bruselas, ciudad económica y de buen nivel de vida. A San Martín nunca le faltó ni le sobró dinero su pasar era como el de cualquier ciudadano pero muchas veces recibía desde Buenos Aires su pensión con atraso.

Vuelve a Bruselas y alquila alojamiento para él y su criado Eusebio. Aconsejado por su amigo Antonio Álvarez Condarco, el 19 de Agosto de 1824 viaja a la ciudad de Banff en el norte de Escocia, luego de un viaje de 900 kms en diligencia llega a visitar a su amigo James Duff, 4° Conde de Fife de quien recibe honores y el reconocimiento Libertad del Royal Burgh de Banff en Aberdeen Shire, por sus esfuerzos heroicos para lograr la independencia de América. El Palacio Fife todavía existe hoy. 30 días después vuelve a Londres y de allí a Bruselas donde se alojan en un hotel y a comienzos del año 1825 alquiló una casa en la Rue de la Fiancée 1422, demolida en 1867; hoy hay un edificio en cuya fachada se exhibe una placa en honor al Gral San Martín que supo parar allí.

Bruselas tenía 80.000 habitantes y ahí se lo conocía a nuestro héroe, en sus diarios hablaban de él; el rey Guillermo I hizo acuñar una moneda en su honor.

Tenía dos pasatiempos San Martín, la carpintería y la equitación, le gustaba pasear a caballo por el campo de la Batalla de Waterloo a 20 kms de Bruselas. En 1815 Napoleón enfrentó, con 75.000 hombres a un ejército de 127.000 holandeses, ingleses, prusianos y del Reino de Hannover, a pesar de que Bonaparte estuvo a punto de ganarla marcó su fin a manos del duque de Wellington.

En el primer semestre de 1825, San Martín, escribe las “Máximas” verdadero código de ética y principios para Merceditas y otros allegados. Entre 1824 y 1830 viaja mucho, Amsterdam, La Haya, Amberes, Gante, Brujas y París. En 1825 trajo a Bruselas a su hija para que aprendiera francés.

Ilustración, grafito, 1974: María Emilia Hanusova

En Diciembre de 1828 viaja al Río de la Plata, quería volver a Mendoza para instalarse definitivamente, cuando llega a Río de Janeiro se entera que Lavalle hizo fusilar a Dorrego lo que lo decepcionó notablemente y llega a Montevideo, tres meses después vuelve a Bruselas. Cuando llega Mercedes le obsequia el “Cuadro de la Bandera”  (existen dos versiones sobre la autoría del mismo una es de autor anónimo y otra que lo pintó Merceditas junto a su maestra de pintura); ese cuadro, amado por San Martín, se exhibe actualmente en el Museo Histórico Nacional de Caba, Argentina.

Todo el tiempo que vivió en Bruselas fue un tiempo de felicidad para el héroe, viviendo en tranquilidad y con su familia.

En 1830 en Bruselas comienza la Revolución buscando su independencia, San Martín es buscado para dirigir el ejército local a lo que se opone por ser extranjero y es por ello que tramita visas y se marcha a París con su hija, Eusebio Soto y con Justo Rufino y se instalan en un departamento en la Rue de Provence 11.

El año 1832 para San Martín fue devastador, muere su hermano Justo Rufino lo que le da mucha tristeza; también en ese año la epidemia de cólera ataca a Europa, con el objeto de proteger a su hija y a Eusebio Soto se trasladan desde París a una localidad a 20 kms al norte, Montmorency, pero a pesar de las medidas tomadas Mercedes contrajo la enfermedad y su padre también tres días después.

Enterado Mariano Balcarce de esa situación viaja a asistirlos, Mercedes se recupera rápido debido a su juventud pero San Martín estuvo 6 meses en cama hasta que lo supera. Cuando vuelven a París, Balcarce le pide la mano de su hija, quien tenía 16 años de edad y Mariano 24. Al general le da mucha alegría y el 28 de Noviembre de 1832 por acta se forma el matrimonio. San Martín prepara una cena especial en el prestigioso Hotel Chez Grignon donde asisten muchos invitados. La feliz pareja viaja al Río de la Plata el 13 de Diciembre de 1832. Nuestro héroe se queda en París donde se encuentra con su amigo Alejandro María Aguado, dueño de minas de carbón, bancos, diarios, etc. Aguado sentía mucha admiración por San Martín y hasta lo incluyó en su círculo social. Era dueño del Cháteau de Petit Bourg siendo también alcalde de la localidad, en 1833 el libertador estuvo allí.

Aguado le sugirió comprar una casa allí, casa que adquirió en 1834, la que se encontraba en un terreno de 10.000 metros cuadrados a la que llamó Grand Bourg; se instaló allí en Abril junto a su criado Eusebio y contrató un jardinero, haciendo construir una carpintería; Aguado le regaló dos caballos para esparcimiento. Esa casa pasó a ser residencia de verano entre 1834 y 1848, puesto que era muy fría y difícil de calefaccionar. El edificio que ocupa el Instituto Nacional Sanmartiniano que se ubica en Palermo, Caba, Argentina es en sus fachadas copia de la casa de Grand Bourg y un tercio ampliada.

Para el invierno compró una casa en París en la actual calle Saint Georges 30-35 (antes tenía el N° 1) a la que utilizó desde 1835 a 1848, hoy esa casa tiene placas en honor a San Martín.

En 1836 Mercedes y Mariano Balcarce lo vienen a visitar trayendo a la primer nieta, llamada Mercedes y tenía 2 años y medio de edad, a su vez la hija del libertador venía embarazada de Josefa Dominga quien nació el 14 de Julio de ese año; Balcarce le trajo su sable corvo y el estandarte de Pizarro. En la carpintería le fabricaba juguetes a su nieta, todo era felicidad junto a su familia y amigos.

En 1837 visita al Rey Luis Felipe quien admiraba a San Martín. A ese encuentro el General fue con su uniforme de Libertador de Perú portando su sable corvo. En 1840 asiste a la repatriación de los restos de Napoleón Bonaparte los que fueron depositados en Los Inválidos el 15 de Diciembre de ese año.

Viaja al sur de Francia a los baños termales.

En 1842 lo invade la tristeza porque a principios de ese año muere su amigo Alejandro María Aguado y meses después su leal compañero de armas Bernardo O´Higgins. El aprecio de Aguado hacia San Martín fue tal que lo hizo su albacea y tutor de sus hijos, tarea que realizó satisfactoriamente.

En 1844 viaja a Italia donde visita Livorno, Florencia, Roma y Nápoles, lo motivaba la cultura y el conocimiento. En Roma se instala en el Hotel Minerva, el que todavía existe y en el que se pueden admirar placas de honor hacia el Capitán. Visita el Vaticano y vuelve a Gran Bretaña.

En 1846 un joven Domingo Faustino Sarmiento viaja a Europa para estudiar el sistema educativo primario y tenía el deseo de pasar a conocer a San Martín y fue así que éste lo recibió en su casa, un muy fructífero y cordial encuentro donde Sarmiento le expresó su admiración, recibiendo del libertador una gran sorpresa puesto que le dijo al joven que en la campaña de liberación de Chile tuvo a su padre, Clemente Sarmiento, como un importante colaborador porque fue un gran baqueano que supo ayudar en la logística hacia Chacabuco y siguió así el ameno encuentro.

En 1848 comienza la revolución en París buscando la caída del Rey Luis Felipe.                                                    

En 1848 ocurre en Francia una revolución donde cae el Rey Luis Felipe, se produce inestabilidad y violencia extrema, lo que lleva a San Martín a buscar otro lugar para vivir y proteger a su familia, deseaba un pueblo con puerto y con facilidad para ir a Inglaterra; gestiona los pasaportes necesarios y se dirigen a Boulogne Sur Mer, a 270 kms al norte de París.

La familia partió en tren a su nuevo destino, un viaje de unas 7 horas; al llegar se alojan en un hotel. A San Martín le agradó mucho la ciudad y principalmente, por los recuerdos vinculados a la Grande Armée de Napoleón, en ese lugar le había tomado juramento a 180.000 hombres en 1804; aún se conserva una columna con la figura del emperador en conmemoración de ese evento.

Boulogne sur Mer tiene una ciudadela amurallada con casas y negocios que existen desde la época en que nuestro libertador vivió allí, sus calles adoquinadas le agregan presencia, en esa ciudad está la catedral de Notre Dame de I’Immaculée Conception.

José de San Martín vivió muy cómodo en el lugar y a pesar que ya no montaba a caballo paseaba en diligencia junto a sus nietas Josefa Dominga y Mercedes que tenían 13 y 15 años respectivamente.

A fines de 1848 se terminaba la revolución y la situación se hizo estable bajo el gobierno de Napoleón III. Le pide a Mercedes que busque un lugar donde vivir y así llegan a Adolphe Gérard, un destacado vecino a quien le alquilan parte de su inmueble y se establecen en el segundo piso de Grande Rue 105 (hoy 115), traen los muebles desde Grand Bourg incluida su cama y el cuadro de la Bandera que le había regalado Mercedes.

La casa de Grande Rue 105 fue adquirida por el Estado Nacional en 1926, instalando allí al Consulado Argentino, trasladado desde París con la idea de formar allí un museo, tarea que concluyó en 1928; el consulado funcionó ahí hasta 1960, a partir de ese año se designó un conservador civil quien viviría allí con su familia para el resguardo del museo.

En 1849 San Martín le pide a Mariano Balcarce que venda su casa de Grand Bourg porque decidió vivir en Boulogne sur Mer definitivamente, su salud se encontraba debilitada y solo quería su vida familiar. En ese año se hizo operar de cataratas, lo que no lo mejoró, por eso le pedía a Mercedes que le leyera los diarios.

Charlaba mucho con su vecino Adolphe Gérard que era periodista y a quien le contó toda la campaña libertadora con cruce de Los Andes incluido, Gérard descubrió quien era San Martín lo que le dio mucha admiración, fue él quien escribió las últimas memorias del libertador, en francés.

Daguerrotipo de 1848, considerado por el Instituto Nacional Sanmartiniano como uno de los 4 retratos de San Martín de imagen verdadera

Ya en el año 1850, San Martín cumplió 72 años en febrero, su salud se deterioraba, en Julio deciden llevarlo a tomar baños termales cerca de París y allí Mercedes le propone quedarse en el departamento que tenían en la calle Saint Georges, pero el general le pide volver a Boulogne sur Mer. El 6 de Agosto, luego de un paseo en diligencia vuelven a su casa y con dificultad y ayudado por dos criados sube hasta su habitación, a pesar de sus dolencias no se quejaba para no preocupar  a su familia, su salud se torna frágil, siempre lo acompañaba Mercedes en actitud serena sabiendo ella que el final se aproximaba.

El 15 de Agosto y bajo la atención de su médico, mostró una notable mejoría, pasó gran parte de ese día acompañado por Mercedes en la habitación de ésta, luego se recostó. El día 16 transcurrió igual, el 17 de Agosto fue un cálido día de verano, llegó a visitarlo Francisco Javier Rosales, cónsul chileno y buen amigo. Almorzaron con el general, Mercedes, Mariano Balcarce y Rosales quien lamentó enterarse allí del estado de salud de San Martín; cerca de las 14 horas, sentía frío en las piernas por lo que su hija lo lleva a la habitación y lo cubre con una manta, lo visitan sus dos nietas y el médico seguía a su lado, San Martín les daba calma a todos pero a Mercedes le dijo al oído que “Ésta es la tormenta que me lleva al puerto”, no mostró signos de sufrimiento y siempre tuvo actitud serena.

A las 3 de la tarde del 17 de Agosto de 1850 falleció en la habitación de Mercedes. En la actualidad en la puerta de esa habitación un reloj muestra la hora exacta en que el general José de San Martín partió a la inmortalidad.

*Ilustración, grafito, 1974: María Emilia Hanusova