El esfuerzo de levantarse cada mañana, llegar a la escuela y mantener una asistencia constante tuvo una recompensa muy especial para 23 alumnos de Las Paredes: subirse a un avión y contemplar San Rafael desde el aire.
La experiencia fue posible gracias al Aeroclub San Rafael, que en el marco de sus tradicionales festejos por el Día del Niño decidió reconocer a estudiantes de la Escuela 1-224 “Los Andes”, ubicada en Jensen y Ruta Nacional 143.
La propuesta tuvo además un fuerte componente educativo. Los beneficiados fueron los 23 estudiantes que registraron la mayor asistencia a clases entre el 26 de febrero y el 5 de julio, quienes recibieron como premio un vuelo de bautismo sobre la ciudad de San Rafael.
UN PREMIO A ESTAR TODOS LOS DÍAS EN LA ESCUELA
Para los chicos significó mucho más que un reconocimiento. Desde el momento de acercarse a las aeronaves hasta despegar y observar desde el cielo lugares que habitualmente recorren desde tierra, la actividad se convirtió en una experiencia difícil de olvidar.
La iniciativa buscó poner en valor la asistencia y el compromiso con la escuela, premiando la constancia de aquellos alumnos que sostuvieron una importante presencia en las aulas durante los primeros meses del ciclo lectivo.
Los vuelos formaron parte de las actividades por el Día del Niño que tradicionalmente organiza el Aeroclub San Rafael, institución que en esta oportunidad decidió sumar un gesto especial hacia la comunidad educativa de la escuela Los Andes.
UNA EXPERIENCIA INOLVIDABLE
La jornada también permitió a los estudiantes conocer de cerca el mundo de la aviación, observar las aeronaves y experimentar por primera vez las sensaciones de un despegue y un vuelo sobre San Rafael.
Desde la Escuela Los Andes destacaron y agradecieron la generosidad del Aeroclub por hacer posible la actividad. Familias, docentes y toda la comunidad educativa acompañaron con entusiasmo una experiencia que seguramente quedará entre los grandes recuerdos de los chicos.
Entre nervios, expectativa y muchas sonrisas, 23 alumnos tuvieron un Día del Niño diferente y un reconocimiento muy particular a su esfuerzo cotidiano.
Esta vez, ir todos los días a la escuela tuvo un premio que los llevó bien alto: volar por primera vez sobre el cielo de San Rafael.