La nueva reglamentación del Fondo Agrícola encendió las alarmas en el Sur mendocino. Desde la Cámara de Comercio de General Alvear manifestaron su rechazo a la propuesta que impide el acceso al sistema a productores que hayan sufrido daños por contingencias climáticas en tres de los últimos cinco años.
Para la entidad, la disposición afecta especialmente a quienes producen en regiones como el Sur provincial, donde existe una mayor exposición a fenómenos como el granizo y las heladas.
Desde la Cámara consideran que la medida termina generando una suerte de “doble castigo”: el productor primero pierde parte o la totalidad de su cosecha por un fenómeno que no puede controlar y, ante la reiteración de esos eventos, podría quedarse además sin una de las herramientas previstas para afrontar futuras pérdidas.
MAYORES COSTOS, MÁS REQUISITOS
Uno de los principales argumentos del planteo está relacionado con las diferencias existentes en los aportes al Fondo.
Según indicaron desde la Cámara alvearense, los productores del Sur deben afrontar una prima aproximadamente 60% superior a la establecida para la zona Norte y un 20% más elevada que la correspondiente a la región Este.
Por eso consideran contradictorio que un productor deba pagar más por estar ubicado en una zona más expuesta y luego pueda ser excluido como consecuencia de haber sufrido reiteradamente esas mismas contingencias.
El reclamo cobra especial relevancia para el Sur mendocino, una región donde granizo y heladas pueden comprometer varias temporadas consecutivas y donde la recuperación de una finca después de sufrir daños importantes requiere tiempo e inversión.
ADVIERTEN SOBRE EL ABANDONO DE FINCAS
Además, advirtieron que una menor cobertura frente a contingencias podría profundizar un fenómeno que preocupa desde hace años al sector: el abandono de explotaciones agrícolas y la pérdida de superficie productiva.
Según la entidad, de mantenerse esta política podría haber más productores dejando la actividad, tierras que queden improductivas, mayor desarraigo rural y consecuencias económicas y sociales para las comunidades vinculadas a la agricultura.