El pediatra y neonatólogo Néstor Vain, jefe de Neonatología y Pediatría de los Sanatorios de la Trinidad de Palermo y Ramos Mejía, explicó que el virus es la principal causa de bronquiolitis en lactantes. Destacó el impacto de la vacunación durante el embarazo y planteó la necesidad de incorporar al calendario nacional el anticuerpo monoclonal para ampliar la protección. El virus sincicial respiratorio continúa circulando con fuerza entre los niños pequeños durante el invierno y constituye una de las principales preocupaciones para los pediatras por la posibilidad de provocar cuadros respiratorios graves, especialmente durante el primer año de vida. Este año, además, su mayor circulación comenzó más tarde de lo habitual, hacia mediados de julio.

El médico pediatra y neonatólogo Néstor Vain explicó a Diario San Rafael y FM Vos (94.5) que se trata del principal responsable de la bronquiolitis. “Es el virus más común de todos para producir enfermedad respiratoria seria principalmente en los lactantes, en los chicos de menos de un año. Aunque puede afectar otras edades en la infancia, no es raro un chico de 1 o 2 años que tenga una enfermedad seria por este virus”, señaló. En Argentina, su circulación tiene un marcado comportamiento estacional. “Es el virus predominante en el mundo y en Argentina en particular. Como estamos en una zona que no es el trópico, tenemos epidemias durante los inviernos”, indicó.

Habitualmente, el incremento de casos puede comenzar en mayo o junio. Sin embargo, esta temporada presentó una característica diferente. “Este año apareció bastante más tarde, a mediados de julio, y todavía persiste como una enfermedad frecuente en muchos chicos chiquitos”, sostuvo Vain. El especialista recordó que durante años los picos de bronquiolitis provocaron una enorme presión sobre los sistemas sanitarios. “Esto históricamente era una epidemia devastadora, que nos dejaba sin camas suficientes para la internación de estos chicos”, afirmó. En los momentos de mayor circulación, recordó, podían presentarse niños con importantes dificultades respiratorias que permanecían durante horas en las guardias mientras se intentaba conseguir una cama, tanto en establecimientos públicos como privados.

El médico pediatra y neonatólogo Néstor Vain explicó a Diario San Rafael y FM Vos (94.5) que se trata del principal responsable de la bronquiolitis

Ese escenario comenzó a modificarse con la aparición de nuevas herramientas preventivas. Una de ellas es la vacunación durante el embarazo. “Esto se le da a la embarazada, la mamá fabrica anticuerpos y esos anticuerpos pasan la placenta y disminuyen la enfermedad”, explicó. La protección que recibe el bebé, sin embargo, disminuye con el paso del tiempo porque los anticuerpos pertenecen a la madre. Por ese motivo, Vain planteó la importancia de complementar la vacunación materna con nirsevimab, un anticuerpo monoclonal de larga duración que puede proteger al niño durante la temporada de circulación del virus.

“Esta estrategia complementaria entre la vacuna y el anticuerpo sería la ideal”, aseguró. Según explicó, mientras la vacuna materna está incorporada al Calendario Nacional de Vacunación, el anticuerpo monoclonal todavía no cuenta con cobertura universal a nivel nacional. Vain señaló que sociedades científicas como la Sociedad Argentina de Pediatría y la Sociedad Argentina de Infectología Pediátrica respaldan una estrategia combinada. “Cuando el chico nace con una mamá no vacunada, tiene menos de 6 meses o está naciendo durante la temporada invernal, darle a todos esos chicos el anticuerpo monoclonal”, explicó.

El especialista también puso el foco en una dificultad que enfrentan actualmente los pediatras. Al existir una herramienta preventiva que todavía no está incluida en el calendario nacional, deben informar a las familias sobre ella aunque no todas puedan afrontar su costo. “Es injusto no decirle a una familia que existe este anticuerpo, pero al mismo tiempo se produce esta cosa de inequidad porque va a haber familias que no lo van a poder pagar”, expresó. Por ese motivo, consideró “fundamental que el Ministerio de Salud Pública de la Nación tome en cuenta esto y lo agregue al calendario de inmunizaciones”.

Vain mencionó además los resultados alcanzados en lugares donde se avanzó con una cobertura más amplia. Según indicó, la vacunación materna produjo una reducción aproximada de entre el 20% y el 30%, aunque aclaró que esa cifra está condicionada por la cobertura y por los bebés que llegan al invierno sin suficiente protección. “En los lugares donde se ha aplicado sólo el anticuerpo monoclonal a todos los chicos o se ha aplicado la combinación, la disminución es del 90 por ciento, no del 30”, destacó.

Como referencia mencionó la experiencia chilena, donde se utiliza nirsevimab en los niños que nacen durante los meses de mayor riesgo y en aquellos que llegan al comienzo de la temporada con menos de 6 meses. “La disminución ha sido superior al 90 por ciento y hace tres años que no se muere ningún chico de bronquiolitis, lo cual es muy impactante”, afirmó. Otro aspecto fundamental es reconocer tempranamente los síntomas. En los bebés de pocos meses, especialmente en quienes nacieron prematuros, una primera señal puede ser un cambio intermitente en la coloración. “Se pone medio pálido, a veces un poco azulcito. Esto pasa con los chicos de los primeros meses de vida y con los que fueron prematuros, es un anuncio, uno se tiene que preocupar si esto ocurre”, advirtió.

Luego pueden aparecer las manifestaciones más conocidas. “Empieza a tener mocos, empieza a tener un poquito de tos, alguno, principalmente los más grandes, empieza a tener dificultad para respirar, le cuesta entrar el aire”, describió. En cuadros más importantes puede observarse cómo se hunden los espacios entre las costillas mientras el niño intenta respirar. También pueden presentarse dificultades para alimentarse y dormir. “Cuando empiezan los síntomas, es cuando debemos consultar”, remarcó.

Vain advirtió que no existe una manera sencilla de anticipar qué paciente desarrollará un cuadro grave. Dos bebés de la misma edad, peso y condición general pueden atravesar evoluciones completamente diferentes frente al mismo virus. “No hay un anuncio: este chico va a tener enfermedad grave, este otro chico va a tener enfermedad leve”, afirmó. Mientras uno puede presentar algunos mocos y tos y recuperarse pocos días después, otro puede necesitar oxígeno, cánulas e incluso asistencia respiratoria.

Además, haber atravesado la infección no genera una protección permanente. “Esta enfermedad no da inmunidad después de tenerla, puede tener dos veces el mismo año o al año siguiente volverla a tener”, explicó. Incluso algunos niños pueden presentar posteriormente episodios reiterados de broncoespasmo y necesitar nuevas consultas médicas. Frente a esa imprevisibilidad, Vain insistió en que el principal camino es reducir las posibilidades de desarrollar cuadros graves mediante las herramientas disponibles. “La prevención es fundamental”, sintetizó, al remarcar la importancia de la vacunación durante el embarazo y de avanzar hacia una mayor disponibilidad del anticuerpo monoclonal para los lactantes que necesiten esa protección.