Un sector de El Tigre, tradicionalmente elegido por sanrafaelinos y turistas para disfrutar del paisaje, el silencio y el contacto directo con la naturaleza, comenzó a convertirse en escenario de reclamos por la creciente presencia de vehículos 4×4.
El lugar, ubicado entre cerros y con una privilegiada vista hacia el embalse, se había consolidado como un punto ideal para quienes buscan alejarse del movimiento urbano y pasar algunas horas en un entorno natural. Sin embargo, vecinos y visitantes aseguran que durante el último tiempo el ingreso frecuente de camionetas y vehículos preparados para circular fuera de ruta modificó considerablemente esa realidad.
Un lector de Diario San Rafael envió fotos y videos que muestran vehículos transitando por distintos sectores del terreno, una práctica que genera ruidos, movimiento permanente y también preocupación por el impacto que puede provocar sobre el entorno.
Quienes frecuentan la zona sostienen que ya se realizaron reclamos para limitar este tipo de actividades, aunque señalan que hasta el momento los controles son prácticamente inexistentes. El problema se profundiza especialmente durante fines de semana, cuando aumenta la cantidad de personas que llegan hasta el lugar buscando precisamente tranquilidad.
El planteo no apunta contra la actividad 4×4 en sí misma, sino a la necesidad de establecer sectores habilitados, reglas claras y controles efectivos, evitando que espacios naturales utilizados para descanso y contemplación terminen transformándose en circuitos improvisados.

La situación vuelve a poner sobre la mesa un desafío que se repite en distintos atractivos naturales de San Rafael: cómo garantizar el acceso y disfrute de estos espacios sin que determinadas prácticas terminen afectando aquello que, justamente, los vuelve atractivos.