Norberto Marcos rompió el silencio luego del fuerte descargo televisivo de Fátima Florez y respondió una por una a las acusaciones que realizó su expareja en medio del conflicto judicial que mantienen tras su separación.

“Estoy completamente destruido e indignado. No lo puedo creer, no lo puedo creer”, expresó el productor teatral luego de ver a la humorista quebrarse en vivo mientras hablaba de la disputa por los bienes y del manejo económico que, según ella, existió durante la relación.

Uno de los puntos centrales fue la vivienda en la que actualmente vive Fátima. Marcos negó que pretenda quedarse con esa propiedad y aseguró que fue inscripta a nombre de ella desde el comienzo.

“Primero dice que yo le quiero sacar la casa, cuando yo la puse a nombre de ella, cuando lo lógico era que estuviese a nombre de los dos”, sostuvo.

Además, explicó que tomó esa decisión para que Florez tuviera una propiedad propia y remarcó: “La casa está a nombre de ella y nadie se la está pidiendo”.

También rechazó la acusación vinculada con el nombre artístico de la humorista. Según relató, fue él mismo quien realizó el registro y lo hizo directamente a nombre de Fátima.

“A los pocos días de habernos separado me llama indignada diciéndome qué había hecho con su nombre y le respondí que lo había registrado a nombre suyo cuando correspondía a nombre de los dos”, contó.

“No la reconozco”

El productor aseguró que quedó profundamente decepcionado por las declaraciones de quien fue su pareja durante más de dos décadas.

“¿Y hoy es capaz de decir esa barbaridad? La verdad es que yo, te juro que no… No sé, creo que la comió el show. No la reconozco, no es ni cerca la mujer que yo conocí”, manifestó.

Luego fue todavía más contundente: “Es una decepción total”.

Marcos también cuestionó el papel de los abogados en el conflicto y consideró que la intervención de terceros terminó profundizando una disputa que podría haberse resuelto en privado.

“Los abogados le empezaron a pudrir la cabeza”, afirmó.

En ese punto apuntó particularmente contra Ana Rosenfeld, abogada de Fátima Florez, quien había realizado declaraciones públicas sobre la división de bienes.

“Las dos son enfermas por la cámara. Ellas quisieron mediatizar todo esto y prefieren este escándalo”, lanzó el productor.

La disputa judicial continúa

El enfrentamiento entre ambos se produce en el marco de la división patrimonial posterior a una relación que duró 22 años.

Florez había asegurado que durante ese período entregó su carrera a Marcos, quien administraba sus contratos y su dinero. También habló de una presunta situación de violencia económica y sostuvo que llegó “rota a escena” durante algunos momentos del conflicto.

Marcos rechazó esas acusaciones y aseguró que nunca quiso que la separación terminara convertida en una disputa pública.

“Ya no la extraño a Fátima. Esto es un tema familiar que lo podríamos haber resuelto fácilmente”, señaló.

Por último, insistió en que no buscó la exposición mediática de la pelea y resumió su sorpresa frente a las declaraciones de su expareja: “Nunca esperé esto de ella, jamás”.