El Consejo del Salario terminó este viernes sin acuerdo entre los representantes de los trabajadores y los empresarios, por lo que el Gobierno deberá definir por decreto el próximo aumento del Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM). La propuesta presentada por el sector empresario fue rechazada por la CGT y las dos CTA, cuyos dirigentes decidieron retirarse del recinto.

La oferta contemplaba un incremento del 1,8% en septiembre y del 1,7% mensual desde octubre hasta abril, una propuesta que las centrales obreras consideraron insuficiente. Según fuentes sindicales, los porcentajes planteados se encontraban por debajo del 2% mensual para los próximos meses y no permitían recomponer la pérdida de poder adquisitivo acumulada.

El salario mínimo se ubica actualmente en $376.600 para los trabajadores mensualizados, mientras que para quienes cobran por jornada el piso es de $1.883 por hora. El Gobierno, además, buscaba garantizar que los salarios establecidos en los convenios colectivos partieran desde los $1.000.000.

Durante la jornada también se realizó una audiencia para discutir los valores mínimo y máximo de la prestación por desempleo. El ajuste que finalmente determine el Ejecutivo tendrá impacto sobre este beneficio, que equivale al 75% de la mejor remuneración mensual percibida por el trabajador durante los seis meses anteriores al cese laboral.

El Consejo del Salario reúne a representantes de los trabajadores, los empleadores, el Estado nacional y las provincias y tiene como objetivo establecer el piso salarial para todos los trabajadores alcanzados por la normativa. Sin embargo, en los últimos años las partes no lograron alcanzar consensos y el Gobierno debió intervenir para definir los incrementos.

De hecho, a principios de diciembre el Ejecutivo había dispuesto un aumento en diez tramos mediante laudo, luego de que empresarios y sindicatos tampoco lograran ponerse de acuerdo. La última actualización del salario mínimo comenzó a regir en agosto y llevó el haber a los actuales $376.600.

El nuevo fracaso de la negociación se produce en un contexto de fuerte deterioro del poder adquisitivo del salario mínimo. Un informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la UBA señaló que el haber volvió a perder capacidad de compra en julio, cuando registró una caída real del 0,8%.

El estudio mostró además que, entre noviembre de 2023 y julio de 2026, el salario mínimo acumuló una pérdida real del 40,5%. Para realizar la comparación, los investigadores calcularon que el haber de noviembre de 2023 equivalía a $626.106 a precios de julio de 2026, frente a los $372.400 de poder adquisitivo que representó el salario mínimo en ese mes.

Según el IIEP, el deterioro llevó al salario mínimo real de julio de 2026 a ubicarse por debajo del nivel registrado en 2001, antes del colapso de la convertibilidad. Además, representa una caída del 67% frente al máximo histórico de la serie, alcanzado en septiembre de 2011.

A diferencia de las jubilaciones, pensiones y otras prestaciones sociales, el salario mínimo no cuenta con un mecanismo de actualización automática vinculado a la inflación. Por eso, tras el fracaso del Consejo del Salario, la próxima definición quedará nuevamente en manos del Gobierno.