El vino fue producido con uvas de la cosecha 2026 provenientes del viñedo de la propia escuela. Los estudiantes participan de todo el proceso, desde las labores en la finca hasta la elaboración, embotellado y etiquetado del producto.

Un vino Syrah elaborado por estudiantes de la Escuela Pascual Iaccarini obtuvo una medalla de oro en un concurso internacional de vinos y licores realizado en la ciudad de Mendoza. El reconocimiento premió un producto surgido íntegramente del trabajo educativo que la institución desarrolla en su finca y su propia bodega.

Proceso de producción y características del vino

Gabriel Melzi, enólogo y profesor de la escuela, explicó a Diario San Rafael y FM Vos (94.5) que para participar del certamen enviaron una muestra del vino elaborado por los estudiantes. “Muy contento porque es una labor que la realizan desde el viñedo hasta la botella, hasta que sale al mercado, todos los alumnos”, destacó.

El vino premiado es un Syrah 100% correspondiente a la cosecha 2026. La materia prima proviene de los viñedos que posee la institución y los estudiantes intervienen en las diferentes etapas productivas acompañados por sus profesores. “Realizan desde la poda, los riegos, las labores culturales, los alumnos acompañados con los profesores y culminamos con la línea de elaboración de este vino tinto Syrah acá en la bodega de la escuela”, explicó Melzi.

En cuanto a sus características, describió al producto como un vino joven en el que se destacan particularmente los aromas frutados. “Es un vino tinto joven que hacemos nosotros, muy frutado. En nariz es muy frutado y en boca es suave, es muy amable, es fácil de tomar”, señaló. También destacó la versatilidad de la variedad: “Es un vino agradable y un vino muy frutado, especiado”, sostuvo, y contó que parte de la producción también fue utilizada para realizar ensayos destinados a elaborar espumantes rosados de Syrah, con buenos resultados.

La práctica profesional dentro de la escuela técnica

El reconocimiento adquiere una dimensión particular porque el trabajo se desarrolla dentro de una escuela técnica y busca reproducir las condiciones que posteriormente encontrarán los estudiantes en la actividad vitivinícola. La institución cuenta con una bodega inscripta ante el Instituto Nacional de Vitivinicultura y, según explicó Melzi, cumple con las exigencias necesarias para que sus productos puedan comercializarse.

“Tratamos de que ellos vean la realidad de la industria, de que hagan las prácticas lo más parecido o igual a lo que es la bodega, en el ámbito de bodega y finca, y que vean las distintas realidades”, expresó. El objetivo es que los jóvenes comprendan que detrás del producto terminado existe un proceso mucho más amplio. “Que vean también qué lleva una botella de vino, todo el trabajo que hay detrás de una botella de vino, que no es solamente moler uvas y ya está”, agregó.

Los principales responsables de la elaboración son los estudiantes de las 2 divisiones de Enología de 6º año. Entre ambos cursos hay actualmente alrededor de 65 a 68 alumnos, según detalló Melzi. En el último año de su formación tienen una participación directa en el proceso de vinificación, aunque las prácticas relacionadas con la finca comienzan anteriormente: los estudiantes de 4º y 5º año ya desarrollan actividades en los cultivos para adquirir conocimientos y experiencia.

La formación práctica no queda limitada al período habitual de clases, sino que continúa durante distintos momentos del año debido a las propias necesidades de la producción agrícola y vitivinícola. Durante enero comienza el seguimiento de la evolución de las uvas, incluyendo la medición de sus grados y otros trabajos previos a la vendimia.

El vino premiado es un Syrah 100% correspondiente a la cosecha 2026

Infraestructura y proyección de los egresados

La escuela dispone de aproximadamente 2,4 hectáreas cultivadas con Syrah. Los viñedos cuentan con malla antigranizo y riego por goteo, este último incorporado recientemente. La intención es actualizar progresivamente las instalaciones para acercar la experiencia de los estudiantes a las condiciones actuales de la actividad productiva, pese a las dificultades que representan los costos de mantener tanto una finca como una bodega. “Siempre tratamos, si bien somos una escuela, de ir actualizándonos”, afirmó Melzi.

Esa experiencia también comienza a traducirse en proyectos personales una vez terminada la escuela. Si bien aclaró que no cuentan con una estadística precisa, señaló que algunos optaron por continuar sus estudios y otros comenzaron pequeños emprendimientos. “Hemos visto que, más allá de que algunos estudien enología o sigan, muchos han abierto su propio emprendimiento, ya sea elaboración de vino, vino casero, vino personal o cerveza”, comentó.

El premio obtenido representa un reconocimiento a la calidad del vino y al proceso formativo desarrollado durante años. Melzi destacó el compromiso de los jóvenes y concluyó: “Es de ellos, de los alumnos. Es de ellos este galardón”.