La radioterapia permite actuar de manera localizada sobre determinados tumores mediante radiación ionizante y requiere del trabajo coordinado de médicos, físicos y técnicos. Julieta Ibaceta, médica ginecóloga con subespecialidad en radioterapia oncológica, y Ariel Mancuzo, bioingeniero y máster en Física Médica, explicaron cómo se planifican los tratamientos, qué ocurre durante las sesiones y cuáles son los avances disponibles en Fuesmen, Emilio Civit 239, San Rafael.
La radioterapia constituye una de las herramientas utilizadas para el tratamiento del cáncer y su aplicación combina la evaluación médica con tecnología de alta precisión y el trabajo de diferentes profesionales. A diferencia de tratamientos sistémicos como la quimioterapia, la radiación se dirige específicamente hacia la zona que se busca tratar, con una planificación destinada también a proteger los órganos y tejidos sanos cercanos.
La médica ginecóloga con subespecialidad en radioterapia oncológica explicó en su visita a los estudios de FM Vos (94.5) que “la radioterapia es un tratamiento oncológico. Cumple una de las principales funciones en la oncología. Es una terapia que se realiza con alta energía, diferente, por ejemplo, de una quimioterapia, que hace un control de la enfermedad en todo el cuerpo”.
En ese sentido, precisó que el objetivo es actuar sobre las células tumorales que presentan una reproducción anormalmente elevada. “Es una acción directa sobre ciertos tumores para un control local o con intenciones de eliminar esas células que se están replicando exageradamente”, señaló.
Sin embargo, la radioterapia también puede tener aplicaciones sobre patologías benignas. Uno de los ejemplos mencionados durante la entrevista fueron los queloides, cicatrices que presentan un crecimiento excesivo y que pueden reaparecer luego de ser extirpadas.
Ibaceta explicó que “luego de algunas cirugías de gran tamaño, el paciente tiene predisposición a hacer estas lesiones que son queloides, son cicatrices muy grandes o hiperpigmentadas y la radioterapia tiene una función también muy importante ahí para evitar que eso se realice”.
El bioingeniero y máster en Física Médica agregó que esta problemática también puede presentarse después de la colocación de piercings. En determinados casos, luego de operar la cicatriz, existe la posibilidad de que vuelva a crecer y la radioterapia puede utilizarse posteriormente para intentar evitar esa recurrencia.
La aplicación de radioterapia no depende de un único profesional, sino de un equipo multidisciplinario. El proceso comienza con la evaluación médica y continúa con una planificación en la que intervienen especialistas de distintas áreas para determinar cómo administrar la radiación.
“Nosotros admitimos al paciente, el paciente ingresa, se le da el diagnóstico, se toma todo el plan de tratamiento sobre qué se le va a tratar, se hace de acuerdo a guías, estándares internacionales, se toma la decisión de cierta terapéutica en cierto tumor y darle mediante protocolos una dosis precisa”, explicó Ibaceta.
Una vez definida esa indicación comienza el trabajo con el equipo de Física Médica. El objetivo es conseguir que la dosis establecida llegue con precisión al sitio que necesita tratamiento y reducir la exposición de las estructuras sanas que se encuentran alrededor.
Mancuzo explicó que esa articulación constituye precisamente una de las principales funciones del físico médico. “En el ámbito de la radioterapia, el rol del físico médico es hacer de nexo entre lo que necesita el médico para ese paciente y la tecnología médica para lograrlo”, sostuvo.
Los tratamientos se realizan mediante un acelerador lineal, un equipo encargado de generar la radiación que posteriormente se dirige hacia la zona seleccionada. “Es el que genera la radiación que vamos a dirigir de forma precisa hacia donde estén las células tumorales”, detalló.
Para describir de una manera sencilla cómo funciona el procedimiento, Mancuzo comparó conceptualmente el equipo con los utilizados para otros estudios médicos, aunque aclaró que se trata de una estructura abierta que gira alrededor del paciente mientras administra la energía. “No es como si tuviera una linterna y la apunto a donde quiero tratar, solo que en lugar de luz es radiación”, graficó.
Esa radiación es ionizante y cuenta con energía suficiente para provocar modificaciones a nivel molecular. De esta manera se busca intervenir sobre las células tumorales, cuya característica es reproducirse a una velocidad elevada. “Logra producir un cambio en ciertas moléculas que tiene la célula, para hacer que esa célula tumoral que está mutada, que quiere decir que está dividiéndose a una tasa muy alta, frene esa duplicación. Entonces, de esa manera nosotros logramos controlar el crecimiento tumoral”, explicó el especialista.
Una de las preocupaciones frecuentes de quienes deben iniciar un tratamiento está relacionada con los posibles efectos de la radiación sobre el resto del organismo. Ibaceta remarcó que la planificación procura preservar los tejidos sanos próximos al objetivo tumoral y aclaró además una duda habitual que reciben en el consultorio.
“Una de las preguntas que se plantea el paciente es: ‘¿Me voy radioactivo o no? ¿Puedo ir a mi casa?’”, comentó. Al respecto, señaló que luego de las sesiones “el paciente puede seguir haciendo su vida totalmente normal, estar con familia” y que el tratamiento se encuentra dirigido hacia la zona específica que se busca tratar.
En cuanto a los efectos secundarios, explicó que dependen del tumor, la región irradiada y el estado general de cada persona. A diferencia de lo que puede ocurrir con otros tratamientos, la dosis se distribuye progresivamente durante las distintas sesiones.
“Se le va aplicando una dosis que va en ascenso, es decir, un poquito de dosis todos los días. Entonces, al final del tratamiento está toda la dosis impuesta que hemos decidido. La sintomatología que va presentando es muy gradual”, explicó.

Tecnología, precisión y capacitación permanente
La evolución tecnológica permitió avanzar hacia tratamientos cada vez más precisos. Para Mancuzo, esa sofisticación de los equipos también implica una mayor exigencia en materia de capacitación de quienes trabajan con ellos.
“Cuanto más sofisticados son, más tenemos que conocer el equipamiento para lograr realizar ese tratamiento con precisión y con seguridad. Nosotros necesitamos que esa radiación llegue al lugar donde queremos y en la cantidad que queremos”, afirmó.
El propósito de esos avances es administrar las dosis terapéuticas necesarias y, al mismo tiempo, proteger los órganos y tejidos sanos próximos a la lesión. Por esa razón, la formación profesional debe acompañar permanentemente la incorporación de nuevas herramientas.
“La tecnología va avanzando, los equipos van avanzando para mejorar justamente en esto, en precisión y en seguridad”, señaló Mancuzo, quien agregó que “todo ese equipamiento necesita de personal que esté capacitado”.
El especialista es bioingeniero de formación y posteriormente realizó una maestría en Física Médica. Explicó que la instancia teórica se desarrolla en el Instituto Balseiro, en Bariloche, mientras que la parte práctica de su formación se llevó adelante en Fuesmen.
Ibaceta también destacó el carácter formativo de la institución. La profesional realizó inicialmente su residencia en Ginecología y posteriormente accedió a la subespecialidad en radioterapia oncológica, que finalizó recientemente.
“El Fuesmen, en nuestra experiencia, ha sido unidad formadora también y tiene sus puertas abiertas a esto, a formar profesionales para poder aplicar todos estos tratamientos de vanguardia que ofrece”, expresó. La formación, agregó, incluye la participación en congresos y rotaciones en centros de referencia nacionales e internacionales.
Para la especialista, ese intercambio permite también comparar las herramientas disponibles localmente con las utilizadas en otros lugares. “La tecnología que tiene Fuesmen, tanto en su sede central como en San Rafael, nos permite brindarle a los pacientes cada vez más estas tecnologías”, afirmó.
En el mismo sentido, destacó la importancia de que quienes atraviesan una enfermedad oncológica conozcan las alternativas existentes en la región. “Que la gente sepa o la comunidad se quede tranquila de que Fuesmen cuenta con la tecnología comparable con otros centros del país y poder ayudarlos en este proceso de esta enfermedad con el mejor equipo posible. Y lo tenemos en San Rafael y en la región”, concluyó.