El clima podría convertirse en un factor a tener en cuenta durante los próximos meses por el dengue. Las proyecciones para el período comprendido entre agosto y octubre prevén un nivel de precipitaciones superior al habitual para regiones de Argentina, en un contexto asociado al fenómeno de El Niño.

En las provincias caracterizada por su clima árido y por una disponibilidad de agua naturalmente limitada, un aumento extraordinario de las lluvias puede generar cambios en las condiciones ambientales. Entre ellos, podría favorecer la aparición y permanencia de espacios con agua acumulada, que funcionan como potenciales criaderos del mosquito Aedes aegypti, transmisor del dengue.

Sin embargo, la existencia de un ambiente favorable para el mosquito no significa por sí misma que vaya a producirse un brote.

Para que haya transmisión también debe existir circulación del virus y contacto entre el vector y personas susceptibles. Aun así, si las condiciones meteorológicas extienden el período de actividad del mosquito, el riesgo puede aumentar cuando hay circulación viral o llegan personas infectadas desde zonas donde el dengue es endémico.

Advertencia por “El Niño”: el fenómeno natural podría originar un inicio temprano del dengue
Advertencia por “El Niño”: el fenómeno natural podría originar un inicio temprano del dengue

El ciclo del mosquito también está condicionado por las temperaturas. Los huevos de Aedes aegypti pueden permanecer adheridos durante meses en las paredes de distintos recipientes y resistir el invierno. Cuando las temperaturas comienzan a subir, especialmente durante septiembre y octubre, la aparición de agua en esos espacios puede favorecer el desarrollo de las larvas.

La humedad también juega un papel importante, ya que puede extender la supervivencia de los mosquitos adultos y aumentar las posibilidades de que completen su ciclo de alimentación y, eventualmente, transmitan el virus.

Frente a este escenario, la fumigación por sí sola no alcanza. Su efecto se concentra principalmente en los ejemplares adultos que se encuentran en vuelo, pero no elimina huevos ni larvas. Por eso, la principal herramienta preventiva consiste en eliminar de manera constante los recipientes que puedan acumular agua, tanto dentro como fuera de las viviendas.

Fuente; La 100