“Bajo un mismo cielo” se realizará este jueves a las 21 horas y propone recorrer la relación que diferentes pueblos mantuvieron con las estrellas y el universo. Andrés Risi explicó que la propuesta también mostrará parte de un trabajo de investigación que lleva casi 20 años en la región.

Desde tiempos remotos, las distintas sociedades observaron el cielo, buscaron explicaciones para aquello que veían y construyeron alrededor de los astros parte de sus creencias y cosmovisiones. Esa relación entre astronomía, cultura y pueblos originarios será el eje de “Bajo un mismo cielo”, una charla que se realizará este jueves a las 21 horas en Casa Limón, Casa del Tambor, ubicada en Bombal 148.

La actividad estará a cargo de Andrés Risi, coordinador científico del Planetario de Malargüe y divulgador del Observatorio Astronómico Pehuenche, y tendrá modalidad a la gorra. La propuesta permitirá además acercar al público parte de una investigación desarrollada durante casi 20 años a partir de testimonios, registros arqueológicos y especialmente arte rupestre.

“El ser humano siempre ha tenido un vínculo muy estrecho con las estrellas en particular, y con el cielo en general. Hemos puesto ahí arriba siempre nuestras creencias más profundas”, explicó Risi a Diario San Rafael y FM Vos (94.5).

Esa relación, señaló, adquirió características diferentes de acuerdo con cada sociedad. Algunas culturas dejaron evidencias muy concretas de la manera en que interpretaban el universo, mientras que en otras los rastros disponibles son más difíciles de analizar.

“En algunas culturas del pasado hay un registro muy tangible de cómo era esa visión del cielo y cómo cada pueblo tenía su cosmovisión”, explicó.

Como ejemplos mencionó los abundantes registros existentes en Egipto y entre los mayas de Mesoamérica. La situación es diferente cuando se intenta estudiar a los pueblos que habitaron esta región.

“En nuestro caso, de los pueblos originarios de nuestra región, los registros son más escasos o diferentes, si querés, a los que por ahí tenemos en Egipto, con los mayas, en Mesoamérica, donde hay registros mucho más tangibles”, sostuvo.

Precisamente allí aparece uno de los desafíos centrales del trabajo que Risi desarrolla junto con especialistas de otras disciplinas: analizar las evidencias disponibles sin proyectar sobre ellas interpretaciones actuales que carezcan de sustento.

“Es un trabajo que venimos haciendo hace muchos años, de casi 20 años, que venimos recopilando charlas con gente de campo, registros arqueológicos, sobre todo en el arte rupestre”, señaló.

En ese recorrido han trabajado junto con arqueólogos de San Rafael, mientras que el aporte de Risi se concentra especialmente en el componente astronómico de los registros encontrados.

Uno de los puntos centrales de “Bajo un mismo cielo” será explicar de qué manera puede investigarse la posible relación entre determinadas representaciones rupestres y aquello que los antiguos habitantes observaban sobre sus cabezas.

Risi reconoció que el principal riesgo consiste en encontrar una figura y asociarla rápidamente con una constelación o fenómeno astronómico conocido. El problema es que diferentes observadores podrían llegar a conclusiones completamente distintas ante una misma representación.

“Para nosotros ha sido siempre un desafío encontrar una metodología con base científica”, destacó.

“Estamos tentados siempre a ver algún registro en el arte rupestre y decir: ‘Mirá, eso es igual a tal constelación’, y eso lo podemos hacer todos nosotros, y habrá quizás una interpretación o más por cada persona que lo mire”, explicó.

Por ese motivo, el trabajo se orientó a encontrar herramientas que permitan reducir la subjetividad. “Ha sido un desafío poder buscar una metodología con una base sistemática y científica para poder analizar esos registros”, agregó.

La investigación se inscribe dentro de lo que se conoce como astronomía cultural o astronomía en la cultura, un campo que estudia las distintas maneras en que las sociedades se relacionaron con el cielo y construyeron conocimientos alrededor de los fenómenos astronómicos.

“Hace tiempo venimos trabajando con un grupo de gente que trabaja en todo el mundo sobre lo que llamamos astronomía cultural, o astronomía en la cultura, que aborda estos conocimientos de diferentes pueblos astronómicos”, explicó Risi.

El intercambio con investigadores de otras regiones les permitió incorporar metodologías desarrolladas en distintos lugares y evaluar de qué manera pueden aplicarse a los registros existentes en el sur mendocino.

Risi señaló además que participan de la Sociedad Interamericana de Astronomía en la Cultura, que realiza encuentros anuales. Este año la reunión tendrá lugar en Brasil y allí presentarán parte de las investigaciones desarrolladas en la región.

La intención de la charla sanrafaelina no será presentar conclusiones cerradas, sino también mostrar las hipótesis y someterlas al intercambio con quienes participen. El objetivo, explicó, es “contarle un poco a la gente qué es lo que hemos descubierto, qué es lo que pensamos, y ponerlo en debate y discusión también”.

El Planetario de Malargüe y una puerta hacia el universo

Durante la entrevista, Risi también se refirió al Planetario de Malargüe y destacó las posibilidades que ofrece tanto para turistas como para contingentes educativos.

“El planetario que hay en Malargüe fue el primer planetario digital de la Argentina”, señaló.

El espacio cuenta con una sala cuya estructura permite una experiencia diferente a la de una pantalla convencional. “Es una sala como un cine, pero la pantalla en vez de ser plana es una semiesfera sobre las cabezas de las butacas de la gente, y se proyecta ahí historias del cielo”, explicó.

La propuesta no se limita a las funciones del planetario. El complejo posee 3 relojes de sol, un museo interactivo de ciencias y un espacio dedicado a la Agencia Espacial Europea.

“En Malargüe hay una estación de la Agencia Espacial Europea que es una de las tres que tienen en el mundo”, destacó Risi. En el Planetario se brinda información sobre la presencia de esa instalación y las razones por las cuales fue emplazada en el sur mendocino.

El lugar funciona todos los días y actualmente ofrece una función diaria para público general, cantidad que aumenta durante la temporada alta. También dispone de 3 turnos diarios destinados a escuelas y recibe habitualmente contingentes provenientes de San Rafael.