Los acontecimientos de la guerra de EE.UU contra Irán y la volatilidad del petróleo en los mercados internacionales provocaron un cimbronazo en el sector energético global. En la Argentina, el escenario presenta un doble impacto: por un lado, ubica al país como un proveedor estratégico y geopolíticamente seguro de gas y petróleo a largo plazo; por el otro, traslada incrementos directos al precio de los combustibles en el mercado interno. En diálogo con FM Vos (94.5), Domingo Franchetti, presidente de la Asociación Mendocina de Expendedores de Nafta y Afines (AMENA), analizó en profundidad las proyecciones de exportación a partir de Vaca Muerta, la política de precios de las petroleras en la comparativa regional, la discusión en torno a la carga impositiva en los surtidores y la contracción en el volumen de ventas que afecta a los estacioneros en Mendoza.

Vaca Muerta como proveedor global de energía y el auge de las exportaciones de Gas Natural Liquidado (GNL)

El recrudecimiento de los conflictos internacionales y las amenazas sobre pasos estratégicos de abastecimiento energético —como el estrecho de Ormuz— alteraron los flujos del comercio mundial. Para la Argentina, esta crisis geopolítica consolida una oportunidad histórica para posicionarse como un suministrador confiable ante la creciente demanda de los países desarrollados. «En Argentina este conflicto internacional ha producido dos efectos contrarios. Por un lado, nuestro país ha pasado a ser una de las fuentes de abastecimiento de gas y de petróleo más estables del mundo por su lejanía geopolítica, por el volumen de gas que tiene Vaca Muerta y por las inversiones realizadas. Hemos pasado a ser una prioridad internacional», destacó Domingo Franchetti de entrada.

«Cuando Europa se queda repentinamente sin gas ruso a raíz del conflicto con Ucrania, empieza a buscar fuentes alternativas. En primer lugar, acudieron a Oriente Medio, pero ante la inestabilidad actual, nosotros nos convertimos en una de las zonas de mayor abastecimiento tanto en volumen como en seguridad. Esto es muy positivo para el país porque en dos años, y durante los próximos 30 o 50 años en adelante, vamos a sumar a las exportaciones del campo un fuerte ingreso en nuestra balanza comercial a través del petróleo y el gas», resaltó.

«Actualmente existen solo cinco barcos en el mundo capaces de licuefaccionar el gas a 160 grados bajo cero para transportarlo en estado líquido a cualquier parte del globo. De esas cinco embarcaciones, Argentina ya tiene dos contratadas. Si a eso le sumamos el impulso del RIGI para las grandes inversiones, la respuesta del sector ha sido muy favorable», añadió.

Domingo Franchetti, presidente de la Asociación Mendocina de Expendedores de Nafta y Afines (AMENA), analizó en profundidad las proyecciones de exportación a partir de Vaca Muerta

Precios locales, cuenta compensadora de las petroleras y la comparación regional

A pesar de la suba del barril de crudo en los mercados internacionales —donde transita cerca del 20 % del petróleo mundial por zonas en conflicto—, en el mercado interno los combustibles aumentaron en una proporción menor a la internacional debido a un esquema de actualización atenuado implementado por las principales empresas refinadoras. «El aspecto negativo es que todos somos consumidores en los surtidores y el conflicto provocó una suba imprevista del petróleo. Sin embargo, en la Argentina los precios subieron menos que en el resto del mundo. La petrolera con mayor participación de mercado aplicó una suerte de cuenta compensadora: incrementó los valores por debajo de lo que correspondía ante la escala internacional, bajo la pauta de que cuando el crudo baje, no lo reducirá de inmediato», comentó Franchetti.

«Nosotros hemos mantenido valores competitivos. Si se compara con Uruguay, históricamente ellos tienen los precios más altos. Chile aplica un sistema más directo con el precio internacional porque importa la totalidad de su consumo, por lo que sufre subas y bajas abruptas. La situación argentina es distinta. Nuestros vecinos hicieron en la década del 90 el ordenamiento macroeconómico que nosotros recién estamos empezando a hacer ahora, tras salir de un proceso con alta inflación y tarifas fuertemente subsidiadas», comparó.

«En la serie histórica hemos tenido momentos con valores de 40, 50 o 60 centavos de dólar por litro, lo cual implicaba un subsidio a las tarifas. Eso se percibe inicialmente como algo beneficioso, pero con el tiempo resulta insostenible. Los recursos económicos no renovables, como el petróleo o el gas, no se pueden subsidiar porque una vez que se consumen no se recuperan», sentenció.

La controversia por los impuestos a los combustibles y el destino de la recaudación

Frente a la posibilidad de reducir los tributos específicos que pesan sobre los combustibles utilizando los ingresos proyectados por exportaciones energéticas, Franchetti remarcó la importancia de no generar parches fiscales que distorsionen la macroeconomía. Asimismo, abordó el incumplimiento legal del gobierno nacional en torno al uso de la recaudación del impuesto a las naftas, destinado por la ley al mantenimiento de la obra pública vial, pero le restó totalmente importancia al perjuicio y los accidentes producto de la falta de inversión. «A nivel personal, no creo que el Gobierno deba bajar los impuestos a los combustibles de manera aislada. Ahí es donde se empiezan a cometer errores: si el Estado le reduce el impuesto a un sector, los demás rubros tienen el mismo derecho a exigir lo mismo. La economía no se puede manejar por parches o paritarias de lobby donde siempre ganan los grupos más grandes. Lo que hay que hacer es ir al fondo de la cuestión, acomodar la macroeconomía y sanear la microeconomía», opinó al respecto.

«Bajar impuestos es una ecuación de dos puntas: implica necesariamente bajar los costos. Si no se reducen los costos, bajar impuestos es una mentira. El poder en la Argentina se distribuye entre la Nación, las provincias y los municipios; si el Estado nacional ahorra pero las provincias y municipios continúan gastando, el esfuerzo se diluye», analizó.

«Es real que el impuesto a los combustibles tenía como fin la obra pública vial y que hoy el Gobierno nacional ha frenado la construcción en rutas para licitar el sistema de peajes. Con esa recaudación el Tesoro está generando un superávit que no se vuelca en gasto corriente ni en infraestructura, sino que se concentra en recomponer las reservas del Banco Central. Aunque no se cumpla la asignación específica original, prefiero que se fortalezcan las reservas a que enfrentemos una nueva devaluación que vuelva a disparar la inflación», declaró.

Caída de ventas en Mendoza y las estrategias del consumidor «inteligente»

El mercado de expendio de combustibles en la provincia de Mendoza atravesó un primer trimestre complejo, signado por la contracción de la actividad y factores estacionales adversos, como el cierre temporal del paso internacional hacia Chile por condiciones climáticas y la menor afluencia turística. Frente a este panorama, las estaciones de servicio y las compañías petroleras implementaron agresivos programas de descuentos e incentivos digitales. «Hemos atravesado un período muy difícil en Mendoza. El cierre del paso internacional redujo las ventas al transporte de carga y tuvimos además menor movimiento turístico. El primer trimestre del año registró una caída importante en los volúmenes demandados. En agosto se observó una leve recuperación y la caída se desaceleró, ubicándose actualmente en un rango de entre el 5 % y el 7 %», especificó el titular de la Asociación Mendocina de Expendedores de Nafta y Afines.

«Aun con esta retracción, las petroleras están acompañando la coyuntura con una política activa de promociones que se nota en el mostrador. Los consumidores han pasado a realizar una ‘compra inteligente’: buscan el día específico de la semana en que los bancos o las billeteras virtuales ofrecen descuentos del 10 %, 15 %, 20 % o hasta el 30 %. Gracias a estos sistemas de fidelización, el precio final que abona el cliente termina siendo inferior al valor de lista exhibido en el surtidor», completó.