El proyecto petrolero Sea Lion, ubicado a unos 220 kilómetros al norte de las Islas Malvinas, volvió a quedar en el centro de la disputa entre Argentina y el Reino Unido. En ese escenario apareció un nuevo dato que conecta al desarrollo hidrocarburífero cuestionado por el Gobierno argentino con una de las obras energéticas más importantes del país.

Según reconstruyeron los periodistas Sebastián Catalano y Lola Loustalot, la empresa neerlandesa Bluewater Energy Services participa del proyecto Sea Lion y, al mismo tiempo, fue proveedora del Vaca Muerta Oil Sur, conocido como VMOS.

Bluewater es propietaria del buque Aoka Mizu, una plataforma flotante que será utilizada para producir, almacenar y descargar petróleo en Sea Lion. La compañía también fabricó las dos monoboyas que utilizará el oleoducto VMOS para exportar crudo desde Punta Colorada, en la costa de Río Negro.

El vínculo cobra especial relevancia luego de que el Gobierno nacional anunciara medidas para endurecer las sanciones contra empresas vinculadas con actividades hidrocarburíferas en torno a las Islas Malvinas.

El Ejecutivo también inició un proceso sancionatorio contra 45 personas y compañías presuntamente relacionadas con actividades petroleras consideradas ilegales por Argentina y notificó a unas 180 firmas.

El vínculo con Vaca Muerta

VMOS es uno de los principales proyectos de infraestructura energética del país. Está impulsado por YPF junto con Vista Energy, Pampa Energía, Pan American Energy, Chevron, Shell y Pluspetrol.

El sistema permitirá transportar petróleo desde Vaca Muerta hasta una nueva terminal marítima ubicada en Punta Colorada. Allí, las monoboyas fabricadas por Bluewater permitirán realizar la carga directa de grandes buques petroleros.

Cada una de esas estructuras pesa 272 toneladas y tiene 15,3 metros de diámetro. Ambas fueron fabricadas en Emiratos Árabes Unidos y atravesaron recientemente el Estrecho de Ormuz durante su viaje hacia Argentina.

Las boyas tienen previsto llegar a Río Negro hacia finales de octubre para completar una parte central de la obra marina.

Desde VMOS sostuvieron que el proceso de contratación de Bluewater cumplió con los procedimientos internos y con la normativa argentina vigente. Además, aseguraron que cuando se firmó el acuerdo, el 12 de junio de 2025, la empresa neerlandesa todavía no tenía ninguna relación con compañías vinculadas a Sea Lion.

Sin embargo, posteriormente Bluewater cerró un acuerdo con Navitas Petroleum, una de las principales operadoras del proyecto petrolero ubicado al norte de las Malvinas.

El contrato con Sea Lion

La participación de Bluewater en Sea Lion se conoció después de la decisión final de inversión del proyecto.

Navitas Petroleum firmó cuatro grandes contratos para poner en marcha la primera etapa de explotación. Entre ellos se encuentra el alquiler de una plataforma flotante de producción, almacenamiento y descarga.

Bluewater confirmó en febrero de 2026 que había sido seleccionada para proveer el Aoka Mizu durante 12 años, con la posibilidad de extender el contrato mediante ocho períodos adicionales de un año.

La compañía conservará la propiedad del buque y cobrará una tarifa diaria por su utilización.

El acuerdo podría representar para Bluewater ingresos operativos superiores a USD 650 millones durante el período contractual.

El Aoka Mizu había operado anteriormente en el campo Lancaster, ubicado en el Mar del Norte. Actualmente se prepara para ser adaptado a los requerimientos técnicos de Sea Lion.

Esa situación genera ahora interrogantes sobre la relación comercial de Bluewater con empresas argentinas o con compañías que desarrollan actividades en el país.

El Gobierno busca ampliar las sanciones

El presidente Javier Milei anunció un decreto destinado a agilizar la aplicación de sanciones contra empresas relacionadas con actividades petroleras en Malvinas.

La medida no crea un régimen completamente nuevo, sino que reglamenta la ley 26.659, sancionada en 2011 y modificada posteriormente.

La norma establece restricciones para personas físicas o jurídicas que desarrollen actividades hidrocarburíferas en la plataforma continental argentina sin autorización del Estado.

Rockhopper Exploration y Navitas Petroleum, las dos operadoras vinculadas con Sea Lion, ya habían recibido sanciones anteriores.

Rockhopper fue declarada clandestina e inhabilitada durante 20 años, mientras que Navitas recibió una sanción similar en 2022.

El nuevo esquema pretende alcanzar también a accionistas, directores y proveedores de las empresas sancionadas. Las penas previstas contemplan inhabilitaciones de entre 5 y 20 años.

Además, el Gobierno anunció que enviará al Congreso un proyecto para extender expresamente las sanciones a los proveedores.

Bluewater no apareció entre las primeras 45 personas y compañías incluidas en el proceso sancionatorio, aunque podría quedar alcanzada por las nuevas medidas.

Sea Lion y su millonaria inversión

El proyecto Sea Lion contempla la perforación de más de 60 pozos submarinos distribuidos entre las áreas Norte y Central.

La inversión estimada para completar todas sus fases asciende a unos USD 3.900 millones.

El primer petróleo está previsto para marzo de 2028.

El desarrollo se encuentra en una zona que Argentina considera parte de su plataforma continental y sobre la cual mantiene una histórica disputa de soberanía con el Reino Unido.

La explotación petrolera alrededor de las islas ha generado durante años sanciones y advertencias del Estado argentino hacia empresas extranjeras.

En 2021, por ejemplo, la Cancillería había enviado notas a Navitas y a otras compañías para recordarles que cualquier actividad hidrocarburífera en esa zona necesitaba autorización argentina.

Bluewater, según la información disponible hasta ahora, no figuraba entre las compañías que habían recibido esas advertencias.

Los otros grandes contratos firmados para desarrollar Sea Lion continúan sin tener públicamente identificadas todas sus contrapartes.

Las dudas sobre la rentabilidad

Además del conflicto diplomático, Sea Lion enfrenta otro interrogante central: su viabilidad económica.

Los costos de perforación offshore son considerablemente superiores a los de otros desarrollos petroleros.

Mientras perforar un pozo en Vaca Muerta puede costar entre USD 10 millones y USD 20 millones, un pozo offshore como los previstos en Sea Lion puede demandar entre USD 70 millones y USD 140 millones.

La distancia, la logística marítima y la ubicación en una zona sometida a una disputa territorial incrementan significativamente los gastos.

Daniel Montamat, exsecretario de Energía y expresidente de YPF, advirtió que la rentabilidad podría deteriorarse rápidamente ante una caída del precio internacional del petróleo.

Según explicó, si los precios internacionales disminuyen mientras los costos permanecen elevados, la explotación podría dejar de ser rentable.

La cotización del Brent se ubicó recientemente alrededor de los USD 95 por barril, aunque durante los últimos meses atravesó importantes fluctuaciones.

La evolución del precio internacional será determinante para saber si Sea Lion puede sostener económicamente una operación de esas características.

Mientras tanto, la relación de Bluewater con ambos proyectos abre un nuevo capítulo en la discusión. La misma empresa que prepara una plataforma para producir petróleo en Sea Lion también participa de una infraestructura estratégica destinada a potenciar las exportaciones de Vaca Muerta desde territorio argentino.

Fuente: Infobae