Mendoza está cada vez más cerca de completar el mapa de planificación territorial de sus 18 departamentos. El paso más reciente lo dio Malargüe, que aprobó su Plan Municipal de Ordenamiento Territorial (PMOT), una herramienta que establece un marco para orientar el crecimiento urbano y rural, las actividades productivas, el uso del suelo y la protección de áreas estratégicas. Con esa aprobación, La Paz quedó como el único departamento que todavía tiene pendiente completar su plan. 

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Los planes territoriales buscan establecer criterios para organizar el desarrollo urbano y rural, orientar los usos del suelo, contemplar las actividades productivas, proteger áreas de valor ambiental y considerar la infraestructura, los recursos naturales y las características particulares de cada departamento.

Ese es el sentido de la política de ordenamiento territorial que Mendoza estableció con la Ley 8051, sancionada en 2009, y que luego tuvo como uno de sus principales instrumentos al Plan Provincial de Ordenamiento Territorial, aprobado mediante la Ley 8999 en 2017.

¿Qué significa ordenar el territorio?

En términos sencillos, significa planificar qué usos puede tener el territorio y cómo deberían desarrollarse las distintas actividades sobre él.

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La Ley 8051 establece que el ordenamiento territorial debe orientar el uso del suelo urbano, rural, no irrigado y natural y buscar una utilización racional y sustentable del territorio. También incorpora cuestiones relacionadas con el crecimiento urbano, el desarrollo rural, la localización de actividades, la infraestructura, los recursos naturales y la prevención de riesgos.

El Plan Provincial funciona como marco general para esa planificación y plantea objetivos vinculados con el desarrollo sustentable, la gestión de los recursos hídricos, la prevención de riesgos, el acceso a un hábitat adecuado, la conectividad y el desarrollo económico y social equilibrado.

Malargüe: un caso donde el territorio y la producción se cruzan

Por su enorme extensión y por la diversidad de actividades que concentra, Malargüe tiene desafíos territoriales diferentes a los de un municipio del Gran Mendoza.

Allí conviven áreas urbanas y rurales con actividades vinculadas con la ganadería, el turismo, los hidrocarburos y la minería, además de zonas de alto valor ambiental.

El proceso de elaboración del Plan Municipal de Ordenamiento Territorial incluyó instancias de participación ciudadana. En abril de este año, el municipio convocó formalmente a una audiencia pública para poner a consideración el proyecto y habilitó mecanismos de participación tanto presencial como virtual para habitantes de las zonas rurales y distritales.

En el caso de Malargüe, además, la planificación territorial está atravesada por los cambios que experimentó la matriz productiva del departamento y por la necesidad de incorporar esos nuevos escenarios a su planificación.

La importancia de mirar todo el territorio al mismo tiempo

Uno de los principales desafíos de esta política es que el territorio no funciona como compartimentos aislados, ya que una decisión sobre crecimiento urbano puede tener consecuencias sobre el agua, el transporte, las actividades productivas o la infraestructura.

Del mismo modo, la localización de una actividad económica puede requerir caminos, energía, servicios o nuevas conexiones. Por eso Mendoza puso en marcha una Unidad de Gestión de Datos Territoriales, que integra información proveniente de distintos organismos y municipios.

El sistema reúne datos sobre catastro, servicios públicos, escuelas, salud, seguridad, usos del suelo y del agua y zonificación, entre otros. También incorpora información sobre áreas especiales como el piedemonte, los perilagos y los parques.

Una política pensada para décadas, no para una gestión

El ordenamiento territorial tiene además una característica que lo diferencia de una obra puntual o de una decisión administrativa de corto plazo: está pensado para orientar el desarrollo durante muchos años.

El caso de Tunuyán es ilustrativo, su plan fue diseñado con un horizonte temporal hasta 2050 e incluye proyectos destinados a abordar distintos procesos considerados críticos para el desarrollo del departamento. La Provincia plantea que estos instrumentos deberían trascender a las distintas gestiones y convertirse en políticas de Estado departamentales.

Una vez que La Paz complete las etapas pendientes, los 18departamentos de Mendoza tendrán una herramienta propia para planificar su desarrollo territorial y decidir cómo crecer, dónde desarrollarse y qué territorio preservar durante las próximas décadas.

Fuente: Mendoza Today.