El cuartel limitará su actividad a emergencias dentro de su jurisdicción ante la falta de combustible y financiamiento. Su jefe, Iván Rosales, jefe del cuartel de Rama Caída, advirtió que la situación está “tocando fondo” y reclamó soluciones para garantizar la respuesta ante siniestros.

La falta de combustible y recursos económicos llevó al cuartel de Bomberos Voluntarios de Rama Caída a restringir sus servicios y concentrarse únicamente en las emergencias que ocurran dentro de su jurisdicción. La institución comunicó que, mientras persista esta situación, no podrá continuar colaborando con intervenciones fuera de su zona como lo hacía habitualmente.

El problema se suma a las dificultades que atraviesan otros cuarteles de bomberos voluntarios de Mendoza y adquiere particular importancia en San Rafael por las distancias y la extensión territorial. Iván Rosales señaló que el panorama se ha complicado progresivamente y que una emergencia de magnitud podría dejar expuestas las limitaciones actuales.

“La verdad es que es una situación que se va agravando cada vez más”, expresó a Diario San Rafael y FM Vos (94.5). Explicó que cada institución tiene una realidad diferente, pero remarcó que en el sur provincial las posibilidades de respuesta son limitadas. Además del Cuartel Central de la Policía, mencionó a los Bomberos Voluntarios de Salto de las Rosas y Rama Caída, mientras que Real del Padre y Villa Atuel cuentan con cuarteles pero se encuentran alejados de otras zonas del departamento.

Según Rosales, el Cuartel Central también solicita en numerosas oportunidades la colaboración de los voluntarios cuando la magnitud de las intervenciones supera su capacidad. Por eso, la imposibilidad de desplazarse fuera de la jurisdicción genera preocupación frente a un eventual siniestro de grandes dimensiones.

La falta de combustible aparece como el inconveniente inmediato. Rosales indicó que recibieron una respuesta de emergencia por parte de Defensa Civil del Municipio para evitar que quedaran completamente imposibilitados de intervenir, pero sostuvo que la problemática económica es mucho más amplia. Los recursos deben alcanzar para mantener los vehículos, pagar servicios, seguros y adquirir gasoil.

“O apagamos la luz o el seguro del camión o vamos a la intervención para comprar gasoil”, graficó. A ello se suma que los propios integrantes del cuerpo han debido afrontar gastos con recursos personales. “Además de poner el tiempo libre o el tiempo que podríamos dedicarle a otra cosa, también hemos tenido que poner plata de nuestro bolsillo y eso creo que no es justo para nadie”, cuestionó.

Su jefe, Iván Rosales, jefe del cuartel de Rama Caída, advirtió que la situación está “tocando fondo” y reclamó soluciones para garantizar la respuesta ante siniestros

La falta de financiamiento también repercute sobre las herramientas y vehículos disponibles. Rosales señaló que Rama Caída cuenta con un camión Ford modelo 1984 y describió las dificultades que supone mantener en funcionamiento unidades de tanta antigüedad. También mencionó equipamiento usado proveniente de donaciones realizadas desde Europa y elementos de protección deteriorados.

“Creo que terminás haciéndolo por vocación, por amor al prójimo”, manifestó. Sin embargo, advirtió que esa vocación no puede reemplazar indefinidamente los recursos necesarios para trabajar en condiciones adecuadas. “Es crítica la situación, siempre ha estado, no ha sido la mejor, pero realmente ahora se está tocando fondo”, afirmó.

El reclamo de los cuarteles llegó semanas atrás a Casa de Gobierno, donde bomberos voluntarios de diferentes puntos de Mendoza realizaron una manifestación. Posteriormente fueron convocados los 21 cuarteles a una reunión con el Ministerio de Seguridad para abrir una mesa de diálogo.

Rosales valoró esa instancia como un primer paso. “Primero es bueno que haya un espacio de diálogo, por supuesto, se celebra porque por lo menos te ponen la cara”, sostuvo. Durante el encuentro se planteó, entre otros puntos, la necesidad de mejorar el cupo de combustible y se propuso volver a reunirse dentro de aproximadamente un mes para comprobar si las conversaciones se traducen en medidas concretas.

El jefe del cuartel sostuvo que existen obligaciones establecidas por la legislación provincial que actualmente no se estarían cumpliendo y también mencionó las dificultades para acceder a determinados subsidios nacionales. Su planteo es que el funcionamiento de un servicio de emergencia no puede depender exclusivamente de las colaboraciones que consiga cada institución.

“Les sale barato al Estado, el bombero voluntario les sale barato al Estado”, señaló. Luego describió las condiciones con las que deben desempeñarse: “Vos no podés tener a tu bombero sin equipamiento, con vehículos viejos, sin condiciones para estar en los cuarteles, sin combustible, con botas con agujeros”. Incluso reveló su propia situación: “Yo tengo mis botas con agujeros, por eso lo puedo decir, y no es justo”.

La principal preocupación es qué podría ocurrir frente a una emergencia grave si no existen recursos para movilizar las unidades. “Mientras que no pasa nada, no pasa nada. El tema es cuando pase, o cuando se queme una casa, o mueran personas, lamentablemente, o un accidente y no puedas asistir, ese es el problema”, advirtió.

Mientras esperan respuestas, el cuartel continuará recibiendo la colaboración de la comunidad. Rosales agradeció la solidaridad de los vecinos, aunque insistió en que ese aporte no puede reemplazar las responsabilidades estatales. Quienes quieran colaborar también pueden acercarse al cuartel, ubicado en Severo Ríos 400, en El Pobre Diablo, los sábados por la tarde, cuando se realizan las jornadas de academia.

Para Rosales, tener que restringir la capacidad de respuesta representa una de las consecuencias más difíciles de la crisis. “Es muy feo decirle a la gente: ‘No podemos salir’ o ‘Discúlpenos, no podemos ir a asistirlo fuera de nuestra jurisdicción porque no tenemos gasolina’”. Por eso, el reclamo apunta a conseguir una solución antes de que una emergencia de magnitud encuentre a los bomberos sin los recursos indispensables para intervenir.