El consumo minorista pyme registró en agosto una ligera contracción del 0,2% interanual y una baja del 2,7% en la comparación mensual desestacionalizada, acumulando un retroceso del 2,4% en los primeros ocho meses del año. La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) dio a conocer los resultados de su relevamiento mensual, donde el estancamiento del poder adquisitivo, el peso creciente de las tarifas de servicios públicos y el endeudamiento de los hogares continúan operando como los principales factores de contención. En diálogo con FM Vos (94.5), Salvador Femenía, vocero de la entidad empresaria, analizó la dinámica por sectores, el impacto de las importaciones en la industria textil, el comportamiento de las expectativas de los comerciantes y la urgente necesidad de generar motores genuinos de recuperación.
Radiografía del consumo: caídas en bienes durables y repuntes estacionales
Pese al promedio general negativo, cuatro de los siete rubros relevados por CAME mostraron variaciones interanuales positivas durante agosto, lo que evitó una contracción de mayor magnitud. Sin embargo, las decisiones de compra continúan concentrándose en necesidades impostergables, castigando a los sectores vinculados al equipamiento del hogar, tal como se indicó en la entrevista. “Tuvimos una nueva caída del 0,2% interanual, un 2,7% intermensual y un acumulado del 2,4% en lo que va del año, en los primeros ocho meses comparados con el año anterior. Sobre todo, se mantienen los factores que explican esto: el impacto en el poder adquisitivo, el mayor porcentaje que se destina al pago de tarifas y también el endeudamiento, que tiene una incidencia directa sobre la posibilidad de comprar con crédito”, detalló.
Además, Salvador Femenía se encargó de pormenorizar estos datos. “De los siete rubros que medimos, cuatro dieron positivo en esta oportunidad, por eso se explica que el promedio dé una caída bastante leve. La caída más fuerte de los tres rubros que cayeron se dio en bazar, decoración, estilo del hogar y muebles, lo cual tiene que ver directamente con que no constituyen una demanda necesaria. Por otro lado, los rubros que tuvieron mejor performance fueron perfumería, con un 12,8%, y textil e indumentaria, con un 6,4%. Lo que hemos relevado se explica por cuestiones puntuales, en el caso de perfumería por los productos regalables para los chicos en el Día del Niño, y en indumentaria por el cambio de temporada, que siempre produce una demanda adicional con menor compra de abrigos y mayor adquisición de ropa de temporada”, aseveró.
El drama de la industria textil: importaciones, presión fiscal y falta de derrame productivo
Al evaluar si la leve mejora comercial de la indumentaria se traslada a la producción fabril, Salvador Femenia descartó una reactivación industrial. El sector textil se mantiene como una de las ramas más golpeadas debido a la mayor apertura de importaciones, la carga impositiva y la baja demanda general. “El movimiento comercial de la indumentaria no se refleja en el sector productivo o industrial porque no es un incremento de volumen tan grande. A nivel industrial es uno de los sectores más golpeados; hoy está más castigado por la apertura de importaciones, pero tenemos un recorrido de muchos años donde siempre es el rubro más complejo de la Argentina. Por un motivo o por otro, por importaciones o por mucha presión impositiva, el rubro textil e indumentaria siempre resulta muy complicado, a pesar de ser uno de los que más unidades productivas tiene y más mano de obra utiliza”, aclaró el vocero de CAME.
“Fuera de estas situaciones puntuales, todo se mantiene parejo y sin ningún dato relevante que permita afirmar que hay un cambio de tendencia. Lamentablemente eso todavía no lo vemos en la actividad económica”, sostuvo en la charla.

Expectativas empresarias: entre la resistencia del comercio y el sesgo de optimismo
Pese a la persistencia del estancamiento comercial, las mediciones de expectativas realizadas por CAME reflejan una marcada polarización entre la estabilidad y la esperanza de una recuperación, relegando las visiones abiertamente pesimistas a una posición minoritaria. “Respecto a las expectativas de los referentes del sector, un 42,9% prevé que la situación económica continuará igual, sin modificaciones, en este nivel bastante discreto; un 42,8% prevé un escenario mejor, estamos casi empatados; mientras que un 13% sostiene que va a estar peor. Estos porcentajes se han mantenido con variaciones mínimas en los últimos tiempos”, manifestó Salvador Femenía.
Cierres de locales, paritarias y la búsqueda de motores de inversión
Desde la cúpula de CAME manifestaron su preocupación por las constantes persianas que se cierran tanto en el comercio como en la pequeña industria. Frente a los debates sobre incrementos del salario mínimo o paritarias sin techo, la entidad advirtió sobre la falta de margen financiero del comercio minorista para absorber mayores costos sin una expansión real de la economía. “Seguimos viendo el escenario con preocupación porque no dejan de ocurrir cierres de comercios o de algunas industrias. Esto no se modifica de fondo ni de una forma que pueda ofrecer una perspectiva de duración hacia adelante. Por ahora no vemos medidas que cambien la situación actual; creo que las tarifas se van a seguir ajustando, los salarios no van a tener un incremento mayor por paritarias, aunque el gobierno está dando señales de fijar un salario mínimo más alto y paritarias casi sin restricciones”, indicó.
“Falta una mirada hacia adelante que otorgue más previsibilidad. En el comercio, si tuviéramos que firmar una paritaria más alta, no sé qué capacidad real tenemos para seguir aumentando. El crecimiento tiene que venir por otro lado, mediante un factor más genuino vinculado a la inversión y a una cierta expansión general que derrame en la economía”, afirmó Femenía dando a conocer su punto de vista.
“El gobierno está dando algunas señales con el tema de créditos hipotecarios y los anuncios del Banco Nación para aumentar créditos en la compra de automóviles, lo cual se vincula con la demanda industrial. Sin embargo, no hay que dejar de tener en cuenta que hacia adelante ingresamos en una perspectiva de período preelectoral que también suele provocar ciertas turbulencias en la actividad”, sentenció el vocero de CAME.