Las heladas registradas en diferentes zonas productivas de San Rafael durante el domingo y el lunes podrían haber provocado daños de consideración en cultivos que atraviesan una etapa clave de su desarrollo.
La principal preocupación está puesta en especies como durazno, damasco, ciruela para consumo en fresco y almendro, que se encuentran en diferentes etapas de floración y, por lo tanto, presentan una elevada sensibilidad frente a las temperaturas bajo cero.
En diferentes puntos del departamento se registraron temperaturas de entre -3 y -8 grados. Con esos valores, y dependiendo de cuánto tiempo se mantuvo el frío, el impacto sobre flores y yemas puede ser significativo.
En algunas propiedades, especialmente aquellas de mayores dimensiones y que cuentan con infraestructura, se realizaron tareas de defensa activa contra las heladas.
Entre los sistemas utilizados aparece la aspersión subarbórea, mientras que otros productores recurrieron a quemadores y fuego, una alternativa más compleja y que además implica afrontar el elevado costo de la leña.
Sin embargo, no todos pudieron defender sus cultivos. Los costos que implica poner en funcionamiento estos sistemas hicieron imposible realizar tareas de protección en algunas fincas.
Ahora habrá que esperar algunos días para conocer el verdadero impacto. Los productores deberán observar qué flores lograron sobrevivir, cuáles podrán cuajar y cuáles fueron afectadas definitivamente por las bajas temperaturas. En el caso de variedades como la ciruela D’Agen también existe expectativa por conocer cómo respondió el cultivo.
FENOLOGÍA DE FRUTALES
Los últimos informes fenológicos ya mostraban un importante avance de la temporada. El almendro presentaba alrededor de un 48% de flor abierta, mientras que el durazno industrial registraba avances de entre el 5% y el 14%. En durazno para consumo en fresco los valores se ubicaban entre el 20% y el 40%, y en ciruela en fresco entre el 5% y el 40%.
Los técnicos coinciden en que para determinar la magnitud del daño no solamente importa la intensidad de la helada, sino también el momento en que ocurre. El comienzo de septiembre coincide justamente con la floración de buena parte de los frutales de carozo, uno de los períodos de mayor vulnerabilidad.
El impacto final dependerá de la especie, la variedad, el estado fenológico de cada cultivo y la cantidad de tiempo que las temperaturas permanecieron por debajo de cero.
Por ahora no existen números definitivos, pero entre los productores existe preocupación y se anticipa que habrá daños importantes. Los próximos días serán determinantes para recorrer las fincas, evaluar el cuaje y comenzar a dimensionar cuánto afectaron las primeras heladas fuertes de septiembre a la producción sanrafaelina.