La Policía Federal Argentina recuperó dos piezas históricas que habían sido robadas hace cuatro años del Museo Nacional de Arte Decorativo: un par de binoculares antiguos y un óleo sobre tela del siglo XVII.
El hallazgo se produjo en el marco de la denominada “Operación Francohistórica”, desarrollada por la Dirección General de Cooperación Internacional de la fuerza. La investigación comenzó a avanzar cuando agentes del Departamento Protección del Patrimonio Cultural detectaron que los binoculares estaban siendo ofrecidos a la venta en un comercio del barrio porteño de Flores.
Con esa información, el Juzgado Criminal y Correccional Federal N°8, a cargo de Marcelo Martínez De Giorgi, ordenó allanar el inmueble.
Durante el procedimiento, los efectivos encontraron los binoculares, una pieza con incrustaciones de nácar y oro fabricada por una casa francesa entre fines del siglo XIX y principios del XX.
La sorpresa llegó cuando, en el mismo local, apareció otra obra denunciada como robada en 2022. Se trataba de un óleo sobre tela del siglo XVII identificado en el parte policial como “San José” y atribuido al pintor español Bartolomé Murillo.
Las piezas habían desaparecido en 2022
Las dos obras recuperadas quedaron a disposición de la Justicia mientras continúa la investigación sobre el recorrido que hicieron desde su desaparición hasta llegar al comercio.
La causa se había iniciado el 25 de marzo de 2022 luego de una denuncia presentada por Martín Marcos, por entonces director del Museo Nacional de Arte Decorativo, ubicado sobre avenida del Libertador 1902.
En aquel momento se había detectado la ausencia de distintos bienes pertenecientes al patrimonio de la institución. Entre ellos se encontraban los binoculares ahora recuperados.
Según la información policial, los objetos habían sido retirados de una vitrina ubicada en la antecámara del dormitorio denominado “Matías Errázuriz Alvear”. Una de sus aberturas había sido forzada.
La investigación estuvo condicionada desde el comienzo por las falencias en materia de seguridad del edificio. De acuerdo con la denuncia, el museo no contaba entonces con cámaras de vigilancia, alarmas ni detectores de movimiento, por lo que no existían registros de las sustracciones.
Marcos aseguró en aquel momento que la Dirección Nacional de Museos y el Ministerio de Cultura conocían esas deficiencias. Tras el robo fue suspendido de su cargo sin goce de sueldo, inicialmente por 30 días y luego por otros 60.
El exdirector cuestionó aquella decisión y la calificó como “desproporcionada, injusta, prejuiciosa e infundada”. También sostuvo que las responsabilidades por las condiciones de seguridad alcanzaban a distintos niveles de la estructura institucional.
Cuatro años después, la investigación permitió localizar al menos dos de las piezas sustraídas y ponerlas nuevamente bajo resguardo judicial.